Archivo 01: Cuarto Cerrado (07/15)

Ella no podía recordar dónde o por qué estaba corriendo.

Cuando se dio cuenta, Haruka estaba en el escondite secreto de Yakumo, el cuarto del Círculo de Investigación de Películas.

Sentados en el piso, duele sólo el respirar.

Sudor caía de su frente.

Su corazón estaba agitado y latía furiosamente en su pecho.

«Duele…», dijo Yakumo, presionando su frente.

«¿Estás bien?».

Haruka recordó que Yakumo había sido golpeado antes con una pala y rápidamente le habló.

«Yeah».

Aunque Yakumo asintió, estaba apretando los dientes con el ceño fruncido.

«Muéstramela por favor».

Haruka se movió al frente de Yakumo y miró su cara.

Yakumo levantó la mano que estaba utilizando para presionar su frente.

Un poco por encima de su ceja derecha, había una cortada de tres centímetros de largo

La carne parecía que había sido sacada de adentro hacia fuera. Aunque el sangrado paró, no era un corte poco profundo.

Haruka sacó su pañuelo y lo puso en la herida de Yakumo.

«Está bien. Lo haré yo mismo».

Yakumo agarró el pañuelo de Haruka y lo presionó contra la herida.

Entonces, una gran lágrima rodó por la mejilla de Haruka.

¿Eh? ¿Por qué hay una lágrima?–

Cuando ella se dio cuenta, fue más difícil el detenerla.

¿Por qué? ¿Por qué estoy llorando?.

«¿Era aterrador?».

Yakumo tocó suavemente el hombro de Haruka.

Era muy cálida–

La tensión dentro de ella disminuyó de golpe.

Es cierto. Yo estaba asustada.

Realmente pensé iba a morir cuando esa sombra se paró frente a mí con la pala.

Nunca había estado tan asustada antes. Pero Yakumo me salvó y todavía estoy viva–

Haruka asintió. Llevada por sus impulsos, ella agarró la manga de la camisa de Yakumo y empezó a llorar ruidosamente.

Yakumo sólo esperó silenciosamente a que Haruka dejará de llorar.

Haruka nunca había llorado así frente a alguien antes.

Desde que murió su hermana, ella había decidido no llorar. Sin embargo, esta era la segunda vez que ella lloraba frente a Yakumo.

Frente a esta antipática y contraria persona, por alguna razón, su debilitado corazón. Era desconcertante para Haruka.

«Lo siento…».

Después de llorar por un rato, Haruka dijo eso y se limpió las lágrimas con su mano.

Yakumo no dijo nada. Eso sólo hizo que se avergonzará más.

«Muéstrame tu herida otra vez».

Haruka agarró con fuerza el pañuelo de Yakumo cuando se negó y vio el corte en su frente.

El sangrado se había detenido completamente.

«Debes ir al hospital para que te lo revisen adecuadamente».

«Está bien», dijo Yakumo en su habitual tono cortante.

«¿Qué quieres decir con: está bien? Piénsalo bien– ¿Qué harás si se presenta algún síntoma extraño?».

«Eres tan entrometida…».

Siempre les decía una cosa a todos. Una frase que lo arruina todo.

«Sabes, eres…».

Haruka comenzó a hablar, pero cuando vio el ojo izquierdo de Yakumo, ella se perdió en las palabras.

Iluminado por una luz fluorescente, El ojo izquierdo de Yakumo brillaba con un rojo ardiente.

Era un rojo intenso, más vívido de los que ella había visto antes.

«Nací con eso…», dijo Yakumo en un tono molesto, quizás notando la mirada de Haruka.

«Es hermoso…».

«¿Hah?».

«El ojo es hermoso».

Por un momento, Yakumo parecía perplejo, pero finalmente comenzó a reír silenciosamente.

Esa risa se volvió más fuerte, hasta que finalmente se reía mientras se agarraba el estómago.

¿Qué era tan divertido?–

«Hey, ¿Por qué te ríes?».

Haruka golpeó el hombro de Yakumo.

«Quiero decir… Es increíble. ¿Hermoso? Hay algo mal con tus sentidos».

«¿Qué?».

Yakumo tomó una respiración profunda para calmar su risa antes de continuar.

«Pensé que gritarías. O que parecerías haber visto algo desagradable, o con lástima…».

«¿Por qué gritaría? Nadie gritaría después de ver algo hermoso, ¿Cierto?».

«Por eso dije que hay algo mal con tus sentidos. Todas las personas que han visto mi ojo hasta ahora primero gritan o actúan como si fuera repugnante. A veces, hay personas que lo miran con lástima. Eres la primera que ha hecho algo tan ridículo como llamarlo hermoso».

Ridículo– qué terrible manera de decirlo.

Después de unas cuantas respiraciones más, Yakumo continuó.

«Se me cayó mi lente de contacto cuando me golpearon».

«¿Lentes de contacto?».

«Normalmente, lo ocultó con un lente de contacto. Hay algunos con los que puedes cambiar el color de tus ojos».

«Dijiste que naciste con eso antes…».

«Es correcto. Ha sido rojo desde que nací. Y parece que nací con solo mi ojo izquierdo abierto. Escuche que incluso mi madre gritó cuando vio mi ojo rojo. Divertido, ¿Verdad?».

No era divertido en absoluto. Ser considerado como desagradable por tu madre– ¿Qué tan profunda debe ser la herida que dejó en su corazón?.

Haruka no podía imaginarlo.

«Aunque no sé si es por ese ojo, mi ojo izquierdo puede ver cosas que otras personas no».

«¿Cosas que otras personas no?».

«Correcto. Lo dije antes, pero puedo ver los espíritus de los muertos. Me tomó un tiempo el enterarme que sólo yo podía verlos. Me trataron diferente para eso. Nadie me cree cuando digo que realmente puedo verlos».

Tenía sentido. Haruka no tampoco lo había creído.

Ligeramente entendió por qué Yakumo tomó una actitud tan contraria.

Nadie lo había enfrentado correctamente antes.

Miedo, fascinación, lástima– la gente conectada con Yakumo lo tenían como pretexto. Incluso su madre–

Por lo menos ella quería enfrentar a Yakumo adecuadamente, sin simpatía.

Ese sentimiento floreció dentro de Haruka.

«Duele».

Yakumo habló otra vez.

Parece que el dolor llego de golpe.

Recibió esa herida por mí culpa. No le he agradecido a Yakumo por salvarme.

«Gracias por salvarme antes».

«Agradécele a tu hermana».

«¿Mi hermana?».

Haruka ladeó la cabeza, incapaz de entender lo que quería decir Yakumo.

«En ese momento, tu hermana me dijo que había peligro. Si ella no lo hacía, tu cerebro actualmente estaría derramado en el piso de ese cuarto».

Haruka también había escuchado a una chica decir [Cuidado].

«¿Esa era la voz de mi hermana?»

«Lo era. Ella está siempre detrás de ti. Ella está mirándote».

«¿En serio?».

Haruka miró a su alrededor, pero no podía ver nada.

«Es tu elección si me crees o no».

«Hermana…».

Ella podía no haber creído en las palabras de Yakumo hasta ayer.

Sin embargo, ahora era diferente.

¿Qué sentimientos tiene mi hermana mientras me mira? ¿Cómo se siente, y lo qué es lo que piensa?.

«Si sólo pudiera verla también. Estoy celosa…»

Los ojos de Haruka otra vez estaban llorosos.

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