Archivo 01: Cuarto Cerrado (13/15)

Haruka fue llevada a la azotea del edificio B por Takaoka.

Se pararon frente a la torre de agua junto a la entrada del techo.

La azotea de concreto no tenía cerca– sólo un borde de unos treinta centímetros de altura.

La vista era buena, pero cuando ella miró hacia abajo, sus piernas se sacudieron.

¿Por qué trajo aquí?.

Haruka tenía esa pregunta cuando veía a Takaoka.

«Desde dónde debo empezar-«, dijo Takaoka, mirando las nubes púrpura rojizo, que eran iluminadas por el sol.

«Donde sea está bien», Haruka respondió.

«Te mentí sobre una cosa».

«¿Me mintió?».

Haruka movió su cabello detrás de su oreja.

Por alguna razón, ella no podía calmarse.

«Sobre cómo Aizawa-kun salía con Yuri. Eso era una mentira», dijo Takaoka con una expresión en blanco.

Haruka tenía una sensación realmente mala.

Su corazón latía más rápido.

«¿Por qué hizo eso?…».

Ante la pregunta de Haruka, los labios de Takaoka se torcieron en una sonrisa que mostraba sus blancos dientes.

Sin embargo, sus ojos no estaban sonriendo. Eran ojos fríos.

«Eso fue un error. No creí que escucharía el nombre de Yuri de tu boca. Fue tan repentino que intenté cambiar de tema, pero no fue bueno…».

La voz de Takaoka sonaba lejana.

Era difícil respirar.

Sus oídos comenzaron a sonar. Corre. Sus instintos le decían eso, pero sus pies no se movieron.

«Profesor. Podría ser que tú y Yuri-san…».

«Es correcto. Cometí adulterio con Yuri».

«Profesor… ¿La asesinaste?».

Haruka estaba esperando una negación, en lugar de la afirmación de Takaoka.

«No es eso…».

Takaoka agarró el brazo de Haruka

El cuerpo de Haruka se congeló en resistencia, pero ella no podía ganar en fuerza.

Cuando Haruka intentó morder el brazo de Takaoka, el puño de Takaoka golpeó la parte de atrás de su cabeza.

La cabeza de Haruka se sacudió y cayó de rodillas.

«Lo siento, pero vas a tener que morir. Vas a saltar desdé la azotea– un suicidio. Como Ichihashi-kun».

Takaoka agarró el cabello de Haruka y la arrastró hasta el borde de la azotea.

No-

Haruka frenéticamente intentó resistir, pero ella no podía moverse bien por el dolor.

«Eso fue un accidente. Ese día, ella dijo que ella estaba embarazada. Que ella iba a decirle todo a mi esposa. Eso era contra las reglas. Tienes que obedecer las reglas. ¿No lo crees también?».

Las palabras de Takaoka sonaban como una excusa para justificar lo que había hecho.

«Pero matarla por eso…».

Incluso sufriendo dolor, Haruka miró a Takaoka con ira.

«No planeaba matarla. Tuvimos una pelea y la golpee. Entonces, ella dejo de moverse…».

«Ella no estaba muerta».

Haruka de repente escucho una voz. Una voz que ella reconoce.

Cuando se dio la vuelta para ver, Yakumo estaba ahí.

Había sudor en su frente. Sus hombros temblaban.

«¿De qué estás hablando?».

Los músculos de la cara de Takaoka se retorcieron por la repentina aparición de Yakumo, pero él jugó al tonto.

Yakumo suspiró y paso una mano por su cabello desordenado antes de empezar su explicación, aunque parecía encontrarlo molesto.

«Debiste haberlo notado. En ese sótano, hay indicios de que ella trató de escapar».

Takaoka no hizo ninguna respuesta. Simplemente miró a lo lejos, su mejilla se retorció.

Yakumo dio un paso más para acercarse a Takaoka y continuó hablando.

«Probablemente pensaste que la habías matado cuando viste que había dejado de moverse, y la abandonaste en ese sótano. Sin embargo, ella sólo había se desmayado…».

Ahí, Yakumo respiró y miró a Takaoka con una mirada penetrante.

«Encerraste a una persona viva en ese cuarto».

«Qué pruebas tienes de esa mentira…».

«No te hagas el idiota».

La voz de Yakumo estaba llena de ira.

“Los viste, ¿Verdad? Las paredes del sótano».

«No sé de qué estás hablando».

«Los innumerables arañazos. Ella los hizo en su desesperado intento de escapar. Una persona muerta no sería capaz de hacer eso».

Los hombros de Takaoka se levantaron mientras hablaba. Sus ojos estaban apuntando.

«Eres también la persona que mató al estudiante llamado Ichihashi Yuuichi».

Yakumo continuó persiguiendo al herido Takaoka.

«Qué prueba tienes…».

«Tengo pruebas. Debí haberlo notado antes. En la estación, dijiste que un estudiante llamado Ichihashi había saltado– ¿Correcto?».

«¿Qué es lo extraño acerca de eso?».

«¿Cómo podías estar seguro de que saltó? La policía dijo que no había ninguna nota y lo llamaron un accidente».

«Eso es-«.

«A menos de que fueras testigo de su muerte, no había manera de declararas eso en ese momento. Querías hacerlo parecer que él saltó delante del tren y se suicidó, ¿Verdad?».

«No hay manera de que lo matará», dijo Takaoka con una voz temblorosa.

Haruka no sabía bien razón.

Aunque podía entender la razón profesor Takaoka mató a Yuri-san, Yuuichi-kun no estaba relacionado.

Los labios de Yakumo se volvieron una débil sonrisa mientras continuó hablando.

«Después de que encerrarás a Yuri-san en ese sótano, tenías paz mental. Sin embargo, cuando escuchaste que el edificio abandonado iba a ser demolido, entraste en pánico. Si su cadáver fuera encontrado, todo sería expuesto. Así que volviste a mover el cadáver. Entonces…».

«Conoció a Miki y a los otros», terminando Haruka.

Todo estaba conectado.

Yakumo asintió con la cabeza antes de continuar.

«Casualmente te topaste con el grupo de tres que había venido para una prueba de coraje, y trataste de ocultarlo. Sin embargo, tomaron fotos en ese edificio. Sin saber que estabas ahí–».

Los ojos de Yakumo se entrecerraron mientras miraba a Takaoka.

El cuerpo de Takaoka se puso rígido, como si se hubiera congelado por esa mirada.

«No sé de qué estás hablando».

«Tengo pruebas».

«¿Pruebas?».

Yakumo sacó una cámara digital de su bolsillo.

«Querías esto, ¿Verdad?».

Después de que Yakumo dijo eso, le lanzó la cámara digital a Takaoka.

Takaoka la agarró con ambas manos. Al mismo tiempo, la mano que sostenía a Haruka la dejó ir.

Haruka uso esta oportunidad para correr hacía Yakumo.

Takaoka vio a Yakumo con enojo.

«Averiguar tanto es admirable, pero si destruyo las pruebas, ¿Cómo lo probaras?».

Takaoka actuaba duro, pero que estaba de pie en un acantilado.

«Olvide decir una cosa».

Después de decir eso, Yakumo saco una tarjeta de memoria de cámara digital de su bolsillo y se la mostró a Takaoka.

«Los datos de las imágenes están aquí».

Una risa escapó de los labios de Takaoka.

Podría estar apuntando hacía su parte tonta, por tratar de ocultar su crimen.

«Este es el final. La policía ya ha sido llamada».

Takaoka palideció– todo lo que había construido se derrumbó de golpe.

Su risa finalmente se convirtió en lágrimas–

«Es cierto… Es el final…», dice Takaoka con una voz ronca, sentándose en el concreto como sí su alma lo había dejado.

Haruka escucho el sonido de las sirenas a la distancia.

Hacía eco en sus oídos como un grito–

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