Archivo 01: Recipiente (02/15)

Aunque la lluvia se había aligerado a una llovizna, no mostró signos de detenerse.

Hijikata Makoto miró al cielo desde debajo de un paraguas mientras esperaba que la luz en la intersección cambiara. El cielo estaba de un gris sólido, esto la deprimía. La lluvia no era la única razón por la que Makoto se sentía así. Hoy no pudo obtener información, cuando regrese a la oficina, su jefe definitivamente se quejará. La boca de su jefe era tan maliciosa que no perdería ni siquiera con este tiempo.

Puesto que ella era una nueva empleada que había estado trabajando en la compañía por dos simples años, no podía hacer nada sobre las quejas. Sin embargo, ella odiaba cuando su padre entraba en la conversación. ‘Te contraté porque eras la hija del jefe de policía, ¿Pero me estás diciendo que ni siquiera puedes traer alguna noticia?’. Esa frase ponía a Makoto de mal humor. Ella no había mencionado que fuera la hija del jefe de policía durante la entrevista. Ella no podía recordar nunca haber afirmado que podía usar a su padre como fuente de información. Podría sonar como si estuviera evadiendo la responsabilidad, pero la compañía simplemente llegó a pensar eso por sí misma.

A pesar de que era su hija, no había manera de que el jefe de la policía pudiera charlar sobre incidentes con ella. En primer lugar, Makoto ni siquiera tenía un recuerdo de su padre hablando sobre el trabajo en casa. Mirándolo desde el punto de vista de un policía, no había nada más problemático que tener a la hija del jefe trabajando como reportera de periódico. No podían simplemente dar la información, pero ellos tampoco podían manejar la situación fríamente.

El detective jefe Ideuchi, por ejemplo, correría abiertamente sólo por ver su rostro. Sólo un detective ignoraría su posición como la hija del jefe. Él era extremadamente grosero y se veía realmente como un detective, su nombre es Gotou. A pesar de que ignoraba su posición, no era como si le diera información. ‘¡Eres molesta!’. ‘¡No lo sé!’. ‘¡Piérdete!’. Esas eran las únicas tres frases que diría. Sin embargo, era mejor que ser tratada como un artículo frágil. Pensando en eso, no había visto al detective Gotou por aquí últimamente, de acuerdo con un rumor, había tenido un accidente mientras perseguía a un criminal, por lo que había sido transferido a un escritorio.

*¡Chirrido!*. Sonó como si hubiera metal raspando metal, eso trajo a Makoto de nuevo a la realidad. Sin pausa, parecía haber una colisión– cuando ella miró hacia la dirección del sonido, vio la figura sangrienta de una persona en el medio de la intersección. Makoto inmediatamente dejó caer el paraguas que sostenía y se precipitó hacia la persona que había caído boca arriba.

Era un hombre de veintitantos años. Tenía rasgos refinados, pero estaba tan delgado que parecía enfermizo, y sus ojos hundidos habían perdido su luz. La parte de atrás de su cabeza estaba hundida, y había un corte desde su mejilla izquierda hasta la nariz que parecía una grieta, con sangre fluyendo de ella. Makoto se arrodilló en el asfalto y le preguntó: «¿Estás bien?». Al mismo tiempo, sacó un pañuelo y lo apretó contra la herida en la mejilla del hombre. «Por favor, aguanta». Ella sacudió sus hombros, pero no hubo respuesta. Puso su oreja en el pecho. No podía oír el sonido de su respiración o de su corazón en absoluto.

Es demasiado tarde para salvarlo– Makoto pensó eso mientras sacaba su teléfono y marcaba al 119 para llamar una ambulancia.

De repente notó que había alguien detrás de ella. Tal vez era el otro conductor. Makoto se volteó con el teléfono todavía en la mano. Ahí había un hombre parado. Era delgado y tenía sangre fluyendo de su mejilla.

«¿Eh?».

Era el mismo hombre que estaba colapsado delante de ella. ¿Por qué había dos del mismo hombre?. Makoto estaba desconcertada cuando se acordó de una historia que había oído de un superior en el trabajo.

Cuando su superior había ido a un accidente de tráfico para recoger datos, él había visto a la persona que se suponía que estaba muerta merodeando cerca.  El alma de la persona no se había dado cuenta de que estaba muerto y había estado vagando.  Una historia aburrida hecha para sorprender a alguien menor. Eso fue lo que ella pensó en ese momento. Pero–

Los labios del hombre se torcieron en una sonrisa para revelar unos afilados dientes caninos. Estaba llena de mala voluntad. Una sonrisa fría. Sangre goteaba de la punta de la barbilla del hombre en la mejilla de Makoto.

*Goteo. Goteo*. Ella tenía que huir. Rápido. Tenía que alejarse de aquí. No importa lo que pensara, su cuerpo no se movía, como si hubiera sido encadenado. Algo fluía de Makoto. Algo más. Algo que no era ella.

[No lo haré]. Había una voz, la voz de un hombre. Sonaba como si estuviera hablando directamente a su mente. [No moriré].

Su cuerpo tenía hormigueos, como si hubiera insectos arrastrándose sobre ella.

[Sí, 119]. Escuchó la voz del operador desde su teléfono. A pesar de que trató de responder, su boca no se movía de la manera que ella quería.

[No quiero morir]. Ella perdió su fuerza, y su teléfono cayó de su mano.

[¿Hola? ¿Qué sucede?. Hola…]. La voz del operador sonaba muy lejos. Makoto estaba siendo arrastrado a la oscuridad.

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