Archivo 01: Recipiente (03/15)

Ozawa Haruka se sentó en una banca del parque. Era un pequeño parque que quedaba cerca de la carretera nacional. No había nada, excepto la banca.

Cuando miró hacia arriba, vio la imponente Cordillera de Togakushi. Un lugar familiar. Un parque infantil cerca de su casa en la Prefectura de Nagano. La luz del sol era cálida, pétalos de color rosa pálido ondeaban desde el árbol de cerezo que estaba en la esquina del parque. Dos chicas jugaban con una pelota de fútbol. Eran gemelas, una de ellas era yo. La otra era mi hermana mayor, Ayaka.

Esto es un sueño– Este es un recuerdo de mi pasado–

Ella sabía lo que pasaría después. Ella no sería capaz de atrapar la pelota que su hermana Ayaka lanzó, y ella corría lo más rápido posible para conseguirla. Su hermana sonreía.

“Tienes que tener un ojo en la pelota”. Eso fue lo que dijo su hermana. Su yo más joven miró fijamente a su hermana en silencio después de recoger la pelota. Ella estaba harta, su hermana podía atrapar la pelota sin problemas, pero a ella nunca le fue bien.

“Haruka, Apúrate”. Ella levanto la pelota, como para lanzarla.

“¡No puedes! ¡Detente! ¡¡No puedes tirar esa pelota!!”. Haruka se puso de pie para detener a su yo más joven. Sin embargo, sus gritos no la alcanzaron. Su yo más joven de igual forma lanzó la pelota.

“¡¡No!!”. Grito Haruka mientras corría. El tiempo fluyó lentamente, como si estuviera en cámara lenta. La pelota voló más alto de lo normal. Su hermana mayor saltó para atraparla, pero no pudo alcanzarla. La pelota salió del parque y rodó hacia la carretera. Su hermana fue a buscarla.

“¡¡No puedes perseguir esa pelota!!”. El grito de Haruka no alcanzó a su hermana.

“Ni siquiera mi hermana mayor puede atrapar la pelota”. Mi yo más joven dijo eso. No tenía malas intenciones, sólo pensé que la molestaría un poco. Eso era todo–

Su hermana recogió la pelota que había rodado en la carretera. Una Minivan blanca iba hacia ella. Haruka cerró sus ojos subconscientemente, entonces escuchó el chillido de los frenos y el sonido de un accidente que sacudió el suelo.

Me duele la cabeza. La fuerza dejó mis rodillas y me derrumbé en el suelo. Sabía lo que iba a pasar, por eso le dije que se detuviera–

No importa cuánto gritara Haruka, el pasado no cambiara.

Sus manos se sentían húmedas, así que abrió los ojos.

“¡¡No!!”. Haruka habló sin pensar. Sus manos estaban teñidas con sangre. La sangre estaba goteando constantemente de sus dedos.

“Haruka, la lanzaste lejos a propósito”. Su hermana estaba de pie frente a ella. Su cabeza se había partido, y la sangre se derramaba sin cesar, tiñendo su camisa blanca de color rojo.

“Lo siento. No pensé que fuera a terminar así… Lo siento…”.

“Es demasiado tarde para tus excusas”.

“No es eso. Esto no es una excusa”.

“Estoy muerta… Debido a ti…”. Al mismo tiempo que Ayaka dijo eso, su cuerpo se quebró en innumerables pedazos como el cristal.

“¡¡No!!”. Haruka saltó al mismo tiempo que gritó. Sus puños apretados estaban sudorosos. Su respiración era errática. Mis recuerdos están regresando, es la retribución por mis celos hacia mi hermana.

Mi pecado nunca será perdonado–

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