Archivo 02: Túnel Oscuro (05/14)

Cuando llegaron cerca del túnel en cuestión, Yakumo detuvo el auto en la carretera.

En la entrada del túnel, había flores de crisantemo en una lata vacía.

Antes probablemente había sido de un fresco color blanco, pero ahora estaban marchitas y marrones.

Incluso en el día, el túnel se sentía inquietante.

«Este es el lugar correcto, ¿Verdad?».

Haruka respondió moviendo la cabeza silenciosamente.

Le hizo pensar de lo aterrador que había sido en ese momento. Yakumo se inclinó en el asiento y miró al túnel con una mirada seria.

Aunque no era un túnel tan largo, tal vez porque era curvado o inclinado, ella no podía ver final del túnel.

Era solo un agujero oscuro, como una entrada a otro mundo.

El viento que pasaba a través del túnel hizo un pequeño gemido, como el aullido de una bestia.

Las hojas caídas en el camino bailaban, crujiendo mientras lo hacían.

«¿Viste algo?».

Haruka le preguntó al perfil de Yakumo.

«Es cierto que hay algo, pero no puedo decir claramente lo que hay aquí».

«¿Entonces vamos?».

«Vamos».

Después de decir esto, Yakumo lentamente quitó el freno lateral.

El auto avanzó, como si fuera aspirado por el túnel.

El auto entro en el túnel.

De repente se puso más oscuro. El aire se puso más pesado, y comenzaron a sonar las orejas de Haruka. Al igual que ése momento.

[Ooooooohh].

Por un momento, sintió como el quejido del viento se volvió más fuerte.

Después de pasar cerca de la mitad del túnel, el sonido del motor claramente cambió. Era el sonido de un motor cuando no puede subir una pendiente pronunciada.

«Esto es malo…».

Yakumo dijo eso y mordió su labio inferior.

Su somnolienta expresión habitual se había ido de su cara. Eran los ojos de un lobo sobre su presa. Había sudor en su frente.

«Fui demasiado descuidado».

«¿Eh?».

«Cubre tu cara hasta que diga que está bien. No mires fuera de la ventana».

«¿Por qué no?».

«¡Sólo cubre tu cara!», gritó Yakumo. Probablemente vio algo.

Algo increíblemente aterrador. Haruka hizo como le dijeron y cubrió su cara con ambas manos, encorvándose.

Al mismo tiempo, Yakumo pisó el acelerador, haciendo que el motor rugiera. Sin embargo, se sentía como si la velocidad no hubiera subido mucho.

Haruka estaba inclinada con los ojos cerrados, pero sintió algo fuera del auto.

[Oooohh].

Escuchó algo como un gemido que claramente no era el sonido del motor. También había un sonido pegajoso de algo pegado en la ventana.

¿Qué podría ser? Haruka intentó levantar la cabeza.

«¡No mires! ¡Cubre tu cara!».

Los hombros de Haruka se sacudieron y volvió a su postura anterior. De repente, algo rozó el cuello de Haruka.

¿Qué?.

¿Qué acaba de pasar? Ella no sabía.

Pegajoso.

Algo tocó su mejilla.

Frío. Muy frío.

[Oooohh].

Escuchó el gemido otra vez. ¿Qué estaba pasando?.

Ella no sabía.

No. No lo soporto más–

Haruka levantó la cabeza.

Vio la salida del túnel. Ahí había una curva pronunciada.

Yakumo estaba aturdido, como si él no estuviera mirando adelante.

«¡Cuidado!».

Ella gritó inmediatamente.

Agarrando el volante, Yakumo volvió a sus sentidos.

«¡Agárrate!», gritó Yakumo.

¿Agarrarme a qué?.

Antes de que Haruka pudiera preguntar, Yakumo pisó los frenos. Los neumáticos se bloquearon y dejaron salir humo blanco mientras el auto comenzó a girar.

Al final, Haruka no pudo encontrar ningún lugar del cuál agarrarse y giró por la fuerza centrífuga. Su mejilla golpeó la ventana lateral con fuerza.

Esta era la segunda vez. Su visión se puso en blanco.

Volvió a la realidad con el olor de los neumáticos quemados.

Yakumo estaba inclinado hacia atrás en el asiento del conductor, respirando profundamente con los ojos cerrados.

El auto se había detenido después de girar quedando en frente del túnel otra vez.

Estaban a pocos centímetros de la baranda. Era un acantilado desde ahí, con diez metros hasta el fondo.

Ellos habían escapado por poco de la muerte.

«Si vas a pisar los frenos, dime antes», dijo Haruka, frotándose la mejilla que se golpeó.

«Pregúntame antes».

«¿Por qué no te disculpas honestamente? Aquí va a salir un hematoma».

«Quiero que estés agradecida de que sólo va a ser un hematoma».

Realmente, todo lo que diga este hombre, siempre será mordaz.

«Hey, ¿Había algo ahí?».

«Sí».

Cuando Yakumo terminó de decir eso, hizo un giro en U y puso el auto al lado de la carretera. Él salió del auto.

Haruka lo siguió.

Yakumo fue a la parte delantera del auto y señaló el vidrio delantero.

«¡!».

Haruka perdió las palabras. Se estremeció desde los pies a la cabeza.

Había huellas de manos en el vidrio delantero del auto, como si alguien lo hubiera tocado con las manos desnudas.

No era sólo una o dos. Había huellas por todos lados, casi sin grietas.

Ella había sentido como si algo estuviera ahí, pero para que haya tantos–

«Al principio, había una persona. Un hombre en sus treinta en el capó del auto».

Yakumo puso su dedo índice en su frente y empezó a hablar.

«Después de eso, más y más se pegaron al auto. Era como si estuvieran tratando de detenerme en el túnel».

«¿Ellos hicieron las huellas de manos?».

La fuerza dejó el cuerpo de Haruka y cayó al piso.

Le hizo pensar en los zombies que había visto en una película la noche de ayer. Ellos habían rodeado el auto del protagonista– un sinnúmero de muertos.

«Un número increíble de personas ha muerto en este túnel».

«¿Por qué?–».

«Al principio, eran probablemente sólo accidentes. Entonces, los espíritus que murieron pero no pudieron descansar en paz vagaban por aquí y causaron los siguientes accidentes. Entonces los espíritus que no pudieron descansar en paz crecieron en número. Un ciclo de eso. La muerte llama a la muerte, haciendo que lo mismo suceda sin cesar».

Escucharlo fue suficiente para hacer de la espina dorsal de Haruka sintiera un escalofrío. Una cadena de muerte.

«Hey, ¿Qué vas a hacer?».

Ante la pregunta de Haruka, Yakumo lentamente caminó hacia el túnel.

«No hay nada que pueda hacer».

Yakumo solo dijo eso.

«¿No los puedes exorcizar?».

«No tiene sentido. Eso no solucionará nada».

«Lo dijiste antes, ¿Pero qué quieres decir?».

Yakumo sonrió amargamente ante la pregunta de Haruka y pasó una mano por su cabello desordenado.

«No creo en maldiciones o exorcismos. Es herejía. Hacer cánticos para que los fantasmas se vayan y exorcizarlos– es muy difícil para mí creer en eso».

«Para mí, es difícil creer que tu ojo puede ver fantasmas, Yakumo-kun».

«Estás confundiendo a los espíritus de los muertos con algo como los demonios».

«¿Qué quieres decir?».

«¿De dónde crees que vienen los fantasmas?».

Fue una pregunta repentina.

Sin embargo, no era como si ella no pudiera contestar. Naturalmente–

«Personas vivas».

«Correcto. No es como si nacieran de huevos o como algo que viene del espacio. Originalmente eran personas con emociones. Sin embargo, ¿Qué crees que son los fantasmas?».

Eso era-

«No sé».

«Esto es sólo mi teoría, pero creo que podría ser un conjunto de voluntades y emociones de las personas muertas».

«¿Conjunto?».

Realmente no tenía sentido para ella.

«La memoria humana y las emociones se dicen que son señales eléctricas. Algunas personas incluso dicen que el torbellino de información que circula por internet se asemeja a la construcción del cerebro».

«¿En serio?».

Ella es de las que entienden, pero esta vez no–

«Si piensas de esa manera, las emociones humanas al momento de perder su contenedor, simplemente no se vuelven nada, ¿Verdad? La electricidad fluye sin un recipiente, y la información en la red se mueve a otro recipiente una vez que pierde el original. No sería extraño que los pensamientos y los sentimientos de los muertos deambulen».

«Es cierto».

«Es una teoría que hice desde mi experiencia, así que no sería capaz de explicarla científicamente si lo preguntas».

«¿Entonces no tienen un cuerpo físico y existen sólo como emociones?».

«Bueno, algo por el estilo. Si los fantasmas solo fueran emociones, volviendo al exorcismo, ¿Qué efecto tendrían los médiums, cánticos de maldiciones y realizar exorcismos sobre las emociones de las personas? Lo diré otra vez, pero los fantasmas no son demonios».

Haruka lo entendió de alguna forma. Tal vez fue como Yakumo lo dijo.

Si eran fantasmas vivos o muertos, no era cosas nuevas vivas. Las personas no se convierten en diferentes formas de vida después de morir.

Todavía eran humanos.

«Digamos que los médiums tienen asombrosos poderes y pueden exorcizar fantasmas y enviarlos al inframundo. Pero que ignoran las emociones de las personas– simplemente estarían obligándolos».

«Es cierto».

«Es lo mismo que golpear a las personas que no escuchan para que entiendan. Para decirlo claramente, es salvaje».

Sentía que era un poco prejuicioso, pero Haruka pudo entender lo que estaba diciendo.

Aun así, era un poco inesperado que Yakumo viera a los fantasmas como personas.

Las palabras que había dicho el tío de Yakumo volvieron a su cabeza:

«Sus emociones están un poco torcidas–».

De repente le parecía divertido a Haruka, haciéndola reír.

«¿Qué es tan gracioso?».

Las cejas de Yakumo se arquearon en descontento mientras la miraba.

Ooh, aterrador.

Haruka rápidamente dejó de reír y decidió hacer otra pregunta.

«Entonces ¿Qué hay de Miki?».

«Sólo restringí al espíritu, encontrar una razón fue un sufrimiento y explicársela al espíritu. En Resumen, solo fue persuasión».

Haruka asintió varias veces comprendiendo.

Ahora que ella lo había pensado, era verdad.

Yakumo no le había hecho nada a Miki directamente. Para encontrar la razón de la muerte del espíritu femenino que la poseía, le había quitado su miedo.

Como resultado, él salvó a Miki.

«Dijiste que viste a una mujer delante del túnel», Yakumo dijo de repente.

Con una mirada aguda, como una bestia, miro hacía el túnel. Había una tensión que nunca había visto en su espalda.

«Lo hice, pero…».

«A finales de sus veinte. ¿Una mujer con cabello largo y un traje gris?».

Haruka recordó la escena en su cabeza.

Con sangre que fluyendo de su frente, una mujer con el pelo largo, parada ahí sin emociones–

«Es cierto, esa es la persona. ¿La viste?».

«Ella está de pie justo en frente de ti».

«¿Eh?».

Haruka miró alrededor frenéticamente, pero no podía ver nada.

En ese momento, la mujer estaba tratando de expresar algo, pero no entendía.

Pero si es Yakumo–

Yakumo lentamente caminó hasta la baranda y se inclinó sobre ella, mirando hacia abajo.

¿Había algo allá abajo? Haruka hizo lo mismo, mirando hacia abajo.

En el acantilado, maleza y pinos crecían libremente como un bosque.

Cuando ella miró detenidamente, había grandes cantidades de basura en la parte de atrás del bosque, como refrigeradores, televisores y bicicletas.

Parecía que las personas lo habían utilizado como un vertedero porque era difícil ver desde la carretera.

«Aquí…», murmuró Yakumo, saltando sobre la baranda, agarrando las ramas hábilmente mientras bajaba por el acantilado.

Empezaba a ponerse oscuro.

La entrada del túnel se sentía inquietante.

Incluso sentía que ella podría ser tragada por él.

Se hacía más difícil el ver a Yakumo.

No quería quedarse atrás aquí. Haruka saltó también sobre la baranda y fue tras Yakumo.

Ella era ingenua.

Había sido acantilado mucho más escarpado de lo que parecía desde arriba.

Haruka inútilmente intentó avanzar y perdió su equilibrio, prácticamente rodando por el acantilado.

Innumerables ramas golpean sus brazos y piernas. Duele, pero ella no podía detenerse. Era mejor que esperar sola. Ahora era demasiado tarde para arrepentirse.

Después de bajar el acantilado, cayó hacia adelante por la fuerza.

Fue como ser golpeado en la rodilla. Hubo una sacudida de dolor.

Ella se sentía patética y quería llorar.

Cuando ella mantuvo sus lágrimas y miró hacia arriba, vio a Yakumo con una mano delante de ella.

Ella agarró la mano blanca y fría y la jaló hacía arriba.

«Te dije que esperaras, ¿No?».

«¡No lo dijiste!».

El tono de Haruka era áspero por el dolor.

Haruka se sentó en una roca cercana y miró la rodilla que se había golpeado. Sus jeans se rompieron y podía ver claramente su rodilla. La piel estaba rota y llena de sangre.

«Duele…».

Las palabras se deslizaron de su boca.

Yakumo se paró en frente de Haruka, se arrodilló sobre una rodilla y presionó un pañuelo contra la rodilla de Haruka.

«Tenlo ahí hasta que se detenga el sangrado».

Ella no podía decir gracias.

«Explícame por qué hemos venido aquí tan de repente».

En lugar de gratitud, insatisfacción salió de la boca de Haruka.

Yakumo sacudió la cabeza en exasperación y se puso de pie. Entonces, apuntó al terreno unos metros por delante.

Haruka miró a donde señalaba Yakumo.

Su respiración se detuvo.

Había una mujer en un traje gris tendida boca arriba.

Tal vez esa mujer–

Haruka no tenía que revisar para saber que la mujer estaba muerta.

La sangre de su frente era oscura, pegándose a su piel sin vida. ¿Qué podían ver sus ojos nublados mientras miraba el cielo?.

«Probablemente hubo un accidente en esa carretera», dijo Yakumo.

¿Cuántos días había estado aquí?.

La mujer debe haber aparecido ahí queriendo que alguien la encontrara.

Si pudiera ver claramente como Yakumo, podría haberla encontrado antes.

Lo siento.

Haruka murmuró en su cabeza y cerró los ojos–

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