Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (03/17)

Haruka despertó con el sonido de tela crujiendo.

Ella se había dormido sobre la mesa en algún momento.

Su visión borrosa poco a poco se aclaró. Ella vio a un hombre disgustado sentado frente a ella.

“¿Qué demonios haces aquí?”.

Una acentuada forma de hablar. Ah, así que era Yakumo.

Haruka frotó sus ojos y levantó la cabeza.

Yakumo tenía su habitual cabello desordenado. Llevaba una camisa negra.

“Buenos días”. Cuando Haruka lo saludó, miró el reloj en la esquina del cuarto.

Aún faltaban para las seis. Parece que había dormido durante unos quince minutos.

“Explícame lo que está haciendo”, dijo Yakumo, pasando una mano por su cabello desordenado. Sonaba irritado.

Tenía sentido. Cualquiera estaría enojado si alguien irrumpe en su cuarto.

“En realidad–”.

Haruka explicó el suceso extraño que había experimentado.

Algo debió haberle sucedido a Shiori.

Cuando Haruka estuvo segura de eso, ella fue a ver a Yakumo, aunque ella sabía que no era una hora habitual.

Él no respondió cuando ella tocó o cuando lo llamo.

Haruka tenía problemas y finalmente intentó con el picaporte– abrió sin oponer resistencia.

Yakumo había estado durmiendo en la esquina del cuarto, acurrucado en un saco de dormir. Se veía como si estuviera de mal humor incluso mientras duerme, así que Haruka decidió esperar hasta que despertara y se sentó en la silla.

Entonces–

“¿Así que entras sin permiso a los cuartos de las personas si la puerta está abierta?”.

Una vez Haruka terminó su explicación, eso fue lo primero que Yakumo dijo.

“Eres culpable por ser descuidado. Las cerraduras están ahí para ser cerradas. ¿Sabías eso?”.

“No quiero escuchar eso de una idiota que deja su apartamento cerrado sin tener su llave”.

Haruka no tenía ninguna manera de ganar contra Yakumo en una discusión.

Yakumo bostezó y se puso de pie. Luego, se puso de espalda a Haruka y repentinamente comenzó a quitarse su camisa.

“Espera– ¿Qué estás haciendo?”, dijo Haruka, cubriendo sus ojos con sus manos.

“Obviamente me estoy cambiando”.

Haruka estaba asombrada.

¿Qué tan insensible era él?.

“Empezar a cambiarte delante de una chica– ¿En qué piensas?”.

“Simplemente voy a decir esto, pero este es mi cuarto. Puedo hacer lo que quiera. No hables tan altaneramente cuando entras en el cuarto de un chico sin su permiso”.

Lo que dijo era la verdad.

Muchas cosas han pasado para que Haruka no fuera tan cautelosa con Yakumo, pero ahora que ella lo había pensado, esto era lo mismo que hacer entrar sin permiso en la casa de un hombre que vive solo en la madrugada.

Su rostro se puso tan rojo que parecía que estaba en llamas.

Y ahora que lo pensó más, no llevaba maquillaje.

“¿Yakumo, estás aquí?”.

Después de escuchar una voz gruesa familiar, la puerta se abrió de repente.

Gotou fue quien apareció.

Cuando Gotou miro a Haruka en el cuarto de Yakumo, sus ojos se abrieron por la sorpresa.

Era como si hubiera visto el fin del mundo. El cigarrillo en su boca cayó en el piso.

“Ah, lo siento”.

“E-er, esto es– esto– esto no es lo…”.

Haruka desesperadamente hizo excusas, pero ella no podía encontrar una explicación adecuada y estaba nerviosa.

El malentendido simplemente se hizo más grande.

“No, está bien. Voy a venir después”.

Gotou cerró un ojo torpemente. Probablemente intento hacer un guiño.

Entonces, cerró la puerta y se fue.

Qué terrible sincronización. Él lo había malinterpretado completamente. Haruka también lo habría malentendido si ella hubiera estado en esa situación.

“Todos son tan ruidoso esta mañana”, murmuró Yakumo, sonando molesto.

Cuando Haruka miró, Yakumo ya había terminado de cambiarse y estaba rascando su cabeza.

Era bastante despreocupado.

“¿Hey, qué debemos hacer? Él lo malentendió y se fue”.

“¿Es un inconveniente?”.

“Lo inconveniente no es el problema, ¿Verdad?”.

“No te preocupes. La gente preguntara acerca de las acciones de otras personas incluso si no hacen nada. Las personas sospechan de ti no importa lo que hagas”.

“Eso es…”.

Era verdad–

“Bueno, no tienes que preocuparte tanto– ése anciano siempre sigue el mismo patrón en sus acciones”.

Después de decir eso, Yakumo se acercó a la ventana frente a la puerta y la forzó a abrirse.

De pie ahí, estaba Gotou mirando el cuarto.

“¿Lo descubriste?”.

“¿Qué quieres decir con “Lo descubriste”? Por favor, no actúes como un niño a tu edad. Si sigues haciendo cosas como esta, tu esposa huirá otra vez”.

“¿Otra vez? ¿Qué quieres decir con “Otra vez”? ¿Entiendes esto, Yakumo? Las mujeres que huyen una vez no vuelven una segunda vez. Es demasiado tarde para arrepentirse”.

“Oh, así que tu esposa todavía no ha vuelto. Y parece que está reflejándose un poco en tus acciones”.

Gotou rechinó los dientes.

“No quiero escuchar eso de un chico sin agallas que no hace nada incluso con una linda chica frente a él”.

Gotou resopló.

“La razón por la que no haré nada con ella no tiene nada que ver con la voluntad”.

“¿Qué?”.

“Son los gustos de la persona. Es decir, se trata de mis preferencias”.

Decir eso frente de mí–

Haruka no tenía ganas ni de objetar.

“Si tienes el tiempo para decir cosas aburridas, por favor entra ya. Tienes algo que decir, ¿No es así?”.

“Ah, es cierto, es cierto. Casi lo olvido”.

Gotou asintió, terminando su graciosa conversación y pasó al frente, entrando por la puerta.

Haruka se sentía incómoda estando frente a Gotou así como esta. Ella también tenía que cambiarse, y ella estaba preocupada por su cuarto, que había dejado cerrado sin llave.

Haruka le dijo a Yakumo que volvería más tarde y dejó su escondite secreto.

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