Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (04/17)

“Aunque ella vino hasta aquí. Siento que hice algo malo”.

Gotou rasco su estómago cuando mientras se sentaba en la silla donde Haruka estaba.

Sin embargo, también era cierto que no quería que Haruka escuchara lo que estaba a punto de decir.

Aunque la última vez todos los hechos los conocía, pero esta vez era una teoría de Gotou, y era también un problema de privacidad personal.

Olvidando a su jefe– ni siquiera habló con sus colegas acerca de esto.

“Aunque agradezco que haya una persona menos ruidosa aquí”, Yakumo dijo eso en su habitual tono áspero mientras bostezaba.

Gotou sonrió irónicamente.

Aunque este tipo dijo eso, Gotou pensó que él realmente se sentía diferente en el interior.

Tal vez no era romántico, pero Yakumo definitivamente confiaba en Haruka. Tuvieron algunos problemas, pero Yakumo definitivamente piensa que ella es más importante que los demás.

Pero si Gotou decía algo sobre eso, Yakumo sin duda no lo reconocería.

Puede que Yakumo no lo haya notado por sí mismo.

“¿De qué ríes? Es escalofriante”.

Gotou volvió a sus sentidos.

Estaba molesto, pero no tenía ninguna manera de vencer a Yakumo en una discusión.

“¿Entonces qué necesita el ocupado detective de mí tan temprano en la mañana?”.

Cuando Yakumo habló cortésmente, sólo sonaba como cortesía superficial.

“Puede ser temprano para ti, pero aún es de noche para mí– no he dormido en toda la noche”.

“Realmente no me preocupo por tu falta de un sentido del tiempo”.

“Ah, sí, no te importa”.

Las palabras de Yakumo realmente lo irritaron, pero si Gotou replicaba a todo lo que escuchaba, habría un agujero en su estómago.

Gotou decidió seguir hablando.

“Hay algo que quiero que mires”.

“Es la fotografía de un espíritu, ¿No es así?”.

“Correcto. ¿Cómo lo supiste?”.

“Es lo único que me muestras, Gotou-san”, dijo Yakumo.

“Tampoco recuerdo haberte mostrado algo más”.

Cuando Gotou dijo eso, puso el sobre marrón que tenía en la mano sobre la mesa, sacó una serie de fotos y las esparció.

Una casa quemada era lo que salía en la primera foto.

Las fotos probablemente eran de justo después del incendio.

Algunos de los pilares que quedaron todavía estaban humeando.

Gotou colocó la segunda foto. Había una persona completamente quemada en ella. La persona estaba boca-arriba, con una mano hacia arriba y con la mirada adolorida.

“Esta mañana. Y…”.

Gotou puso otra foto.

Era una mujer probablemente a principio de sus 30.

La foto probablemente fue tomada en una recepción de boda. Ella lucía un llamativo vestido púrpura y se reía con la boca abierta.

“¿Es esta mujer el cadáver quemado de antes?”.

“Sí”.

Gotou puso otra foto más.

Era la misma casa quemada de la foto anterior, pero había alguien de pie en la casa. Una mujer de blanco.

“Esto es…”, dijo Yakumo.

Gotou sonrió a eso.

“¿Qué dices? Es probablemente lo que piensas. No había nadie allí cuando la foto fue tomada…”.

“Pensando normalmente, probablemente sería el espíritu de la mujer que murió quemada, pero ya que saliste de tu camino para traérmela aquí, ¿Hay algo que te haga pensar de otra forma?”.

“Eres bastante perspicaz. Me gustaría tenerte como subordinado”.

“Preferiría morir primero”.

“¿Tanto te disgusta la policía?”.

“Por favor no me malentiendas. El único que me disgusta eres tú, Gotou-san”.

Ése fue un tono firme.

Gotou ignoró a Yakumo y sacó otra foto para ponerla sobre la mesa.

En ésta había un hombre de piel oscura a principio de sus treinta. Él tenía un perfil agudo que no parecía japonés.

Aunque era guapo, parecía enfermo e hinchado.

“Esta persona tiene una enfermedad en sus órganos internos, ¿No es así?”.

“Correcto otra vez– Felicidades. Ganaste un viaje a Hawái”.

“Lo dice alguien que nunca ha dejado la región de Kanto”, murmuró Yakumo con fuerza para que Gotou fuera capaz de escucharlo.

¡Cállate! No, simplemente ignóralo. Ignóralo.

Gotou continuó su explicación.

“El nombre del hombre es Katou Kenichi. Murió de un paro cardíaco el mes pasado, pero había algo sospechoso sobre su muerte. Después de investigar, resulta que él había estado tomando dosis pequeñas de veneno durante mucho tiempo”.

“¿Cómo descubriste eso?”.

“Veras, hay un anciano pervertido que le encanta ese tipo de cosas”.

“Qué genial. Deberías aprender de él, Gotou-san”.

Gotou se sintió mal sólo de recordar la cara de ese anciano pervertido.

¿Es broma? ¿Qué aprendería de eso?.

“Ya que el culpable tiene que ser alguien que pudiera darle dosis de veneno continuamente, eso naturalmente rebaja los sospechosos”.

“Un pariente entonces”.

“Correcto. Katou Kenichi era bastante rico. Bueno, él simplemente tenía una pequeña oficina inmobiliaria, pero su padre tenía un montón de tierras”.

“¿Entonces por la herencia?”.

“Correcto. Él tenía un hermano menor, pero él era un jugador empedernido. Su padre acabó dejándole la herencia a su hermano Kenichi”.

“¿Así qué sospechas del hermano?”.

“El hermano surgió en la investigación, pero vive en la otra ciudad y realmente no viene, por lo que fue dejado fuera. Lo que queda es…”.

“Él tenía una esposa. Y ese cadáver quemado era esa esposa”.

Gotou juntó sus manos sin pensarlo.

“Exactamente. Es fácil explicarte”.

“Por favor, olvídate de las aburrida interjecciones y termina tu explicación de una vez”.

Qué tipo tan impaciente.

“La policía marcó a su esposa Fumiko. Después de conseguir la evidencia, la policía estaba a punto de arrestarla cuando llegó una carta. Era de Fumiko, diciendo que ella no podía con su conciencia culpable y tomaría su propia vida…”.

“Y ése fuego en la foto fue el resultado de su suicidio”.

“Correcto. Cuando llegamos allí, la casa ya estaba en llamas”.

“¿Definitivamente era de ella?”.

“Sí, ya se realizó el análisis de la escritura”.

“¿No es genial? Entonces es el final de esto”, Yakumo bostezó aburrido.

¿El final de esto? Al demonio con eso.

“¿Crees que vendría todo el camino si así fuera?”.

“Tienes mucho tiempo libre”.

Gotou golpearía a éste tipo.

“Esto es sólo mi conjetura– no tengo ninguna evidencia”.

“¿Eso es de alguna utilidad?”.

¡¡Nunca se callará!!.

“No creo que esa mujer tuviera las bolas para suicidarse. Mirando la forma en que ella mató a su marido, Kenichi, fue cuidadosa y astuta”.

“Bueno, eso es cierto”.

“Sin ese forense pervertido, probablemente no habríamos encontrado la verdad detrás del asesinato. Ella había intentado matar a su marido durante años y actuaba como si no lo supiera. No es la marca promedio de audacia”.

Gotou dijo todo eso a la vez y golpeó la mesa agitado.

Yakumo agarró sus cejas con los dedos– parecía estar pensando.

“¿Entonces qué crees que sucedió en realidad, Gotou-san?”.

“Sospecho del hermano, Junichi. Kenichi fue asesinado por su esposa, Fumiko, y Fumiko fue asesinada por su hermano menor, Junichi. Entonces, la herencia iría a Junichi”.

“Entonces, ¿No irás a atrapar a la persona nombrada Junichi-san?”.

Gotou gruñó y se rascó la cabeza.

“Ya lo intente, pero el tipo tiene una coartada. Consiguió un boleto de estacionamiento y entró al recinto. Y fue debido al auto de Junichi que los bomberos llegaron tarde. La historia fue demasiado limpia”.

Una coartada de acero.

Gotou estaba en el extremo de su cuerda.

“¿Entonces qué estás diciendo que haga?”.

Preguntando a pesar de que él lo sabía.

Aunque Gotou pensó eso, lo explicó de todas formas.

“Creo que esta foto del fantasma podría ser una ventaja”.

“Ya veo. Entiendo, pero hay muy poca información y la historia es demasiado abstracta– no sé por dónde empezar”.

“Así que realmente no sirve…”.

“No puedo garantizarlo, pero haré todo lo que pueda”.

“¿De verdad?”.

La conversación terminó rápido para Yakumo– Gotou se puso de pie en sorpresa.

“Pero por favor deja que esto limpie el favor de la última vez”, dijo Yakumo, apuntando a Gotou.

Gotou entendió ahora.

Yakumo lo había previsto.

Si Yakumo se negaba, Gotou había estado pensando en amenazarlo con el favor de la última vez.

Este chico es muy astuto–

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