Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (07/17)

Yakumo y Haruka fueron primero a la compañía que manejaba el edificio donde vivía Shiori.

Haruka recordó que ambas habían buscado lugar donde quedarse la primera vez que vinieron a Tokio.

Era una pequeña tienda del distrito comercial frente a la estación.

En el camino, Yakumo compró un surtido de galletas de la panadería. Estaba bien envuelto e incluso había origami en él.

Por supuesto Haruka pagó.

Yakumo no explicó la razón para comprarla y solo dijo que era un gasto necesario.

Había una mesa para invitados y un mostrador, con un escritorio en la parte posterior.

Eso era todo lo que había en este limitado espacio.

A pesar de que había clientes, nadie los saludó con un «Bienvenidos». Pero no era como si los empleados estuvieran trabajando tan duro que no lo notaron.

«Discúlpeme».

Cuando Yakumo se inclinó sobre el mostrador y los llamó, apareció un hombre calvo.

«Discúlpeme. Soy el hermano mayor de Itou Shiori, que vivió en el 204 de Heights Hinoki. Parece que mi hermana olvidó algo… Lo siento, ¿Pero podría solicitar una llave?».

Yakumo dijo cortésmente varias mentiras.

El hombre Calvo no verifico nada. Sólo tomó una llave del estante de llaves en la pared en la parte de atrás y se la entregó a Yakumo. No dijo nada.

«Ah, por cierto, ¿Mi hermana llegó a agradecerle apropiadamente?».

El hombre negó con la cabeza, todavía en silencio.

«Como pensé. Esa mocosa… Le dije que tenía que agradecerle correctamente a la empresa que cuidaba de ella. Ella es realmente irresponsable». Yakumo siguió hablando.

Sin embargo, era una actuación natural.

«Ah, lamento la tardanza, pero por favor, coma esto con todos».

Yakumo entregó la caja de la panadería que compraron al hombre calvo.

La expresión del hombre el calvo se calmó inmediatamente. Qué fácil de entender.

«La verdad es que también estamos preocupados. Llamó de repente, diciendo que cancelaría el contrato, y llegó al día siguiente para devolver su llave. También está el problema de que aún no hemos oído su dirección para devolver el depósito».

«Realmente lo siento».

Yakumo parecía totalmente un hermano disculpándose mientras continuaba.

«Ah, si necesitan de cualquier documento necesario, los firmaré ahora mismo, ¿Así que podría mostrarme el contrato?».

«Ah, espere un segundo».

El hombre calvo volvió a su escritorio y tomó un contrato de la pila de documentos.

Yakumo lo miró con fastidio.

Haruka lo miró desde atrás.

El formulario de cancelación estaba engrapado en la última página del contrato, y la nueva dirección estaba en Nagano. La dirección de Shiori estaba escrita allí.

La casa de Shiori en Nagano fue quemada. No hay nada más. Pero–

Haruka tuvo un mal presentimiento.

«Voy a hacer que Shiori regrese y también haré que llené correctamente lo que sea  necesario para el reembolso del depósito».

«Lamento eso».

El hombre calvo limpió su frente con un pañuelo.

«¿Mi hermana causó algún otro problema?».

Después de pensar un poco, el hombre calvo acercó su cara hacía Yakumo y comenzó hablar.

«Ah, no sé si está bien que le diga esto a su hermano mayor, pero había un hombre entrando y saliendo. Bueno, no es nada extraño para una mujer de esa edad, así que no dije nada, pero…».

¿El novio de Shiori? Haruka no sabía nada sobre eso.

Haruka sabía del novio que Shiori tuvo hasta hace dos años, pero Shiori no había mostrado ningún signo de salir con alguien luego de eso.

Hasta ahora, Shiori siempre le decía a Haruka los detalles incluso si ella no preguntaba.

«Y luego, en algún momento se convirtió en una zona de guerra. Otra chica estaba allí y había una pelea frente al edificio. También hubo quejas de los vecinos… Creo que esa podría haber sido la razón de que se mudara…».

«¡Eso es mentira!». Haruka habló sin pensar. El hombre calvo la miro fijamente.

«Ah, gracias. Mañana devolveré la llave».

Yakumo dijo eso rápidamente, agarrando el brazo de Haruka y saliendo de la tienda.

La historia de hace un momento era completamente diferente a la imagen que Haruka tenía de Shiori.

Shiori no era del tipo que se pelearía por un hombre.

Haruka había estado con Shiori todo este tiempo. Cuando peleaban, Shiori siempre era la que se disculpaba primero.

Éso la irritaba. Se sentía como si Shiori le estuviera tratando como una niña. Éso hacía que pelearan aún más.

¿Pero que Shiori entrara en una pelea?–

* * *

Haruka y Yakumo se pararon frente al edificio donde Shiori había vivido.

Era un antiguo edificio de dos pisos.

Había moho en las rejas y las paredes también estaban sucias. Cuando Haruka pensó que Shiori no estaría aquí nunca más, se sintió aún más sucio.

«Probablemente no queda nada», murmuró Yakumo mientras subía las escaleras.

A Haruka no le importó. Si ella no lo miraba por sí misma, sentía que no sería capaz de reconocer que Shiori se había ido.

Haruka fue tras Yakumo y se acercó a la puerta del cuarto 204.

Yakumo abrió la puerta, dejando salir un dulce aroma.

Era el olor del cuarto de Shiori. Ella realmente no se había mudado. Ella todavía estaba aquí.

Haruka empujó a Yakumo y entro.

«Shiori…».

Sin embargo, era sólo un espacio vacío.

Allí no había cajas de cartón, ni hablar de los muebles. Fue limpiado bien– alguien podría mudarse ahora y no sería un problema.

Todo lo que quedó fue el olor–

«Qué limpio», dijo Yakumo, que había venido entrado.

Yakumo caminó hasta el centro del cuarto y miró a su alrededor.

Un cuarto de seis tatamis con una cocina y un baño. Un cuarto regular para una persona.

«Hey, ¿Esa chica llamada Shiori fumaba?».

Haruka negó con la cabeza.

Ella nunca había visto a Shiori hacerlo.

«¿Por qué?».

«Mira las paredes».

Haruka miro las paredes como le dijeron.

Había resina amarilla de tabaco en las paredes.

Aunque Haruka no se dio cuenta a primera vista, solamente los lugares donde habían estado los muebles y las fotos seguían siendo de su color blanco original.

Partes de Shiori que Haruka no sabía seguían apareciendo.

Ella se sintió débil. Haruka se sentó dónde estaba.

El piso de madera estaba frío. Yakumo fue al baño.

«¿Puedes venir aquí?».

Después de un momento, ella oyó la voz de Yakumo.

Haruka se levantó y miró dentro del baño.

Yakumo sacó una foto. Shiori estaba en ella. Ella tenía una sonrisa muy amable.

Era diferente de la sonrisa que tenía cuando estaba con Haruka.

Junto a ella estaba un hombre con características finamente cinceladas. Él estaba probablemente finalizando sus treinta.

«¿Es esta Shiori?».

«Sí… ¿Dónde la encontraste?».

«El espejo… Es innatural».

«¿Por qué? ¿No sólo la olvido?».

«No. Este lugar está muy a la vista– no habría dejado una foto. Y si la foto siempre hubiera estado allí, estaría mojada por la humedad».

Esta foto no estaba húmeda en absoluto. Pensándolo bien, era verdad.

Shiori siempre fue meticulosa. Incluso mantenía un diario.

«Ella probablemente la dejó a propósito».

«¿Por qué?».

«Ella probablemente quería que alguien la viera», dijo Yakumo. Rascándose la parte trasera de su oreja.

«¿Quién?».

«Tú, tal vez».

¿Yo?.

Haruka miro la foto en su mano, ¿Pero por qué Shiori dejaría esta foto? Haruka no lo entendía.

«¿A ella le falta el dedo meñique de su mano derecha?», dijo Yakumo, señalando la foto.

«Sí. Fue en un accidente cuando ella era joven… Ella dijo que no le importa en absoluto, pero creo que si le importaba».

«Ella es fuerte».

«Shiori nunca hablaba con nadie incluso cuando algo duro o triste le sucedía. Ella cargaba todo por sí misma y siempre le decía a las personas sobre lo que era después…».

Shiori siempre fue así. Ella nunca mostraba lo que pensaba en su cara.

«Hey, ¿Por qué crees que Shiori no me dijo nada sobre su pareja?».

«Probablemente porque es adulterio».

«¿Eh? ¿Cómo puedes saberlo?».

«Mira al hombre en la foto. Tiene un anillo de bodas».

«¿Eh?».

Haruka vio la foto otra vez.

Fue como Yakumo dijo. La mano izquierda del hombre tenía un anillo de plata en su dedo anular.

«Sospecho de la sensibilidad de un hombre que mantiene su anillo de boda puesto cuando se toma una foto con otra mujer».

Yakumo no tiene el derecho a hablar sobre la insensibilidad de otras personas.

Pero–

«¿Por qué no me dijo que fue adulterio?».

«Si lo supieras, ¿No te negarías?».

«Eso…».

Entonces Haruka pensó en algo.

Cuando Haruka escuchó que el hombre que salía con Shiori era un mujeriego, ella se había salido de su camino para encontrar a ese hombre y gritarle.

«Probablemente nadie quiere que su amante sea rechazado».

Eso era verdad.

No había nada más triste que tener algo importante para ti siendo rechazado. Especialmente por un amigo.

Haruka estaba enojada consigo misma.

«¿Qué es eso? ¿Estás diciendo que es mi culpa? Es porque soy terca y estirada, Shiori no me dijo– éso es lo que estás diciendo ¿Cierto?».

«¿Qué?, así que lo sabías».

Yakumo era tan mordaz como siempre.

«Es terrible».

«No tienes el tiempo para empezar a llorar aquí».

Cuando Yakumo le dijo eso, Haruka mordió su labio.

Es cierto. Tengo que encontrar a Shiori.

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