Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (10/17)

Gotou fue al escondite secreto de Yakumo exactamente dos horas después.

«Para que Gotou-San llegue a tiempo, es más raro que un billete de carreras de caballos pagando cien veces su valor».

Mordaz apenas abrió la puerta.

Gotou sospechaba que si Yakumo no podía decir cosas sarcásticas, él probablemente no abriría la boca en todo el día.

Incluso oponerse sería problemático, por lo que Gotou se sentó silenciosamente.

«¿Descubriste algo?», preguntó Yakumo que se estiraba aburrido.

«Lo haces parecer tan sencillo. Hay un límite en lo que puedes hacer en tan solo dos horas. El poder de investigación de la policía no es tan monstruoso».

«Aunque fuiste tú quien dijo dos horas después, Gotou-san».

«Ah, sí, soy el culpable».

Gotou lanzó el sobre que había traído sobre la mesa.

«Los resultados de dos horas de investigación».

Yakumo sacó el contenido del sobre y comenzó a mirar en los documentos.

«De todos modos, actualmente, sé el nombre y la dirección. Y el lugar de trabajo».

«¿Es una vendedora de apartamentos?».

«Sí. Repentinamente también se retiró hace unos días. Parece que enviaron una solicitud. No sé si fue el responsable del edificio o el gerente de sección, pero estaban realmente enojados».

Gotou recordó la situación.

Aunque no era como si Gotou tuviera la culpa, el gerente había volcado toda esa rabia hacia él.

Gotou estaba irritado solo de recordarlo.

«¿Qué diablos piensan que es la policía?».

«Gracias por tu duro trabajo protegiendo la seguridad de los ciudadanos. Escucharé tus quejas luego, así que por favor continúa».

Cierto.

Gotou aclaró su garganta y continúo.

«Sus padres murieron el año pasado en un incendio. Su único familiar es su abuela, pero ella sufre de demencia. Ella está internada. Parece será cuidada hasta su muerte con el seguro de los padres de la chica».

«¿Entonces ni un solo pariente?».

«Sí. La abuela ni siquiera puede reconocer el rostro de su nieta. El lugar donde se quemó la casa ya fue vendido…».

Después de decir todo eso, la sensación de malestar que Gotou había tenido durante la investigación surgió otra vez.

«¿Qué sucede?», dijo Yakumo, que ya había notado el malestar de Gotou.

«No, me preguntaba por qué ella no volvió a casa cuando sus padres murieron».

«¿Tal vez no tenía lugar a donde regresar?».

«Quizás. La gente regresa a esos cuando hay alguien allí para ellos».

«Parece que te has vuelto a capaz de comprender un poco los sentimientos de otras personas».

Yakumo sonrió.

«¡Eres la última persona de la que quiero escuchar eso!».

Gotou mostró sus dientes cuando dijo esa amenaza.

«Pero si ella no tenía ningún lugar a donde regresar, ¿Entonces a dónde fue?».

«Hay sólo un lugar a donde la gente va cuando han perdido el lugar al cual regresar…», Yakumo dijo eso con ojos tristes.

En realidad, ¿A dónde puede regresar Yakumo? Ése pensamiento repentinamente vino a Gotou.

Tal vez él también es una de esas personas sin lugar al que regresar.

«Pensé en preguntarle a algunas empresas de mudanzas que conozco, pero fue inútil».

«¿Inútil?».

«Vendió todos sus muebles. Lo que no pudo vender, fue desechado. Y ella también canceló su contrato de teléfono ese día. Parece que ella no estaba planeando ir a ningún lugar. Como dijiste…».

Ella quería morir.

Una solitaria mujer mato al hombre que amaba.

Ella probablemente ya no tenía razones para vivir. Su razón para vivir–

¿Necesitas una razón para vivir? La mente de Gotou vagaba otra vez porque estaba cansado.

«De cualquier forma, vamos a renunciar con lo de encontrarla ahora… Ah, casi se me olvida. Esta es la única pista que tengo».

«¿Qué es?».

«Hablé con la empresa que maneja el edificio. Al parecer, un hombre que se hacía pasar por su hermano vino hoy y pidió prestada la llave del cuarto. Ella debería ser hija única. Es sombrío, ¿Cierto? Envié las huellas digitales– están siendo analizadas ahora».

Yakumo acercó su pulgar hacia los ojos de Gotou.

«¿Hm? ¿Qué?».

«Es esta».

«¿Qué cosa?».

«La huella en la llave. Es esta».

«¿Qué?».

«Estoy diciendo que yo fui quien se hizo pasar por su hermano y pidió prestada la llave. Así que aparecerán mis huellas».

«¡Idiota! ¡Di eso antes! Estaba investigando eso».

«No preguntaste. De todos modos, por favor, cúbrelo adecuadamente».

La fuerza de Gotou lo abandonó por su decepción, dejando caer su cabeza.

Además de que la única pista había desaparecido, ahora tenía más trabajo. ¡Esta plaga!.

«Pero que has hecho bien investigando tanto en tan sólo dos horas».

«¡¡Mucho mejor que ser elogiado por el jefe, pero todavía no quiero escuchar eso de ti!!», gritó Gotou, apuntando a Yakumo. Su temperamento había llegado a su límite.

«Eres ruidoso», Yakumo metió sus dedos en sus oídos y frunció el ceño.

«Bueno, de cualquier forma mi corazonada es que la chica llamada Shiori es culpable. No, me siento mal por Haruka-chan, pero Shiori es sospechosa. Ella mató a Fumiko y desapareció. Venganza por haber matado a su amante. Concuerda».

«No lo hace», dijo Yakumo, cruzando sus brazos.

«¿Por qué no?».

Este chico siempre se queja de lo que otros piensan.

«¿No hay un testamento?».

«Sabes, esa cosa. Obligó a la esposa que lo escribiera con un cuchillo o algo», dijo Gotou, haciendo como si sostuviera un cuchillo.

«¿Parece que fue escrito bajo amenaza? Y hacer que escriban un testamento hace cierto que morirás. Si la esposa hubiera sido forzada a escribirlo, ella habría escrito algo en busca de ayuda. De todos modos, es innatural».

Ahora que Yakumo lo decía, era verdad.

«Lo que pensaste primero es más probable, Gotou-san», dijo Yakumo, terminando la conversación.

¿Para qué demonios fueron esas dos horas?.

Gotou repentinamente se sintió agotado.

«Esto es deprimente…».

Bueno, en cualquier caso, dejar esto así sería desagradable. No tenemos nada que perder, así que vamos a…».

«¡¡Vamos la escena del crimen!!».

Gotou recuperó su energía y terminó la frase de Yakumo.

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