Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (13/17)

Después de que Haruka terminó de hablar por teléfono con Yakumo, ella puso la carta en el bolsillo del abrigo y salió de su cuarto.

Yakumo había dijo que llamaría después, pero para entonces sería demasiado tarde.

Shiori estaba tratando de acabar con su vida ahora.

Ella había perdido a sus padres. Ella había perdido a la persona que amaba. Ella había perdido al niño de la persona que amaba. Ella podría haber perdido la razón de vivir.

¿Pero se necesita una razón para vivir?.

Shiori probablemente estaba más triste de lo que podía imaginar Haruka.

Puede que no tenga el derecho a decir esto cuando sufrí durante tantos años después de la muerte de mi hermana.

Pero todavía quiero que Shiori viva.

Aunque ella tendrá que caminar con el sufrimiento en el futuro–

Haruka salió del cuarto, pero no sabe por dónde empezar a buscar, así que vago por las calles como un gato abandonado.

De pronto, comenzó a llover.

Ella caminaba sola en el camino al parque cuando escuchó su teléfono sonar.

Era un número Haruka no reconocía. ¿Podría ser? Haruka respondió.

[¿Estás bien? ¿Dónde estás ahora?].

Era la voz de Yakumo. ¿Qué quiso decir con ‘Estás bien’?.

[¿Dónde estás ahora?].

Yakumo repitió una vez más mientras Haruka estaba confundida.

El Yakumo reservado había perdido la compostura.

“Estoy buscando a… Shiori…”.

[Regresa a tu casa ahora mismo. No salgas hasta que yo llegue].

“¿De qué estás hablando? Estoy buscando a…”.

[¡¡Ella ya está muerta!!].

El grito de Yakumo perforó los oídos de Haruka. Su cabeza se sacudió.

Shiori está muerta. Así que realmente…

Inesperadamente, ése fue el pensamiento que paso por su cabeza.

Ya lo sabía desde antes de que Yakumo me lo dijera. Pero simplemente no quise reconocerlo–

Las esquinas de sus ojos se sentían cálidas.

Haruka no sabía si las gotas en sus mejillas eran por la lluvia o sus lágrimas.

[Elige un camino con muchas personas como sea posible cuando regreses]. Yakumo enfatizó eso.

Muchas personas–

Haruka miró a su alrededor. Ella estaba ahí sola.

Escuchó el sonido de un auto. Una furgoneta.

Pasó lentamente junto a Haruka. Entonces, de repente la puerta del auto se abrió. Unas manos se acercaron, atrapando a Haruka.

“Ah–”.

Le pusieron algo sobre la boca, deteniendo su grito a mitad de camino–

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