Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (14/17)

«¡Oí! ¡Responde! ¡Oí! ¡Maldición!», gritó Yakumo, lanzando el teléfono contra el suelo.

El teléfono de tapa se rompió por la mitad, y las partes salieron volando.

«…Oí. ése era el mío…», la voz de Gotou no alcanzó a Yakumo.

Gotou agarró su teléfono, que estaba en un estado lamentable. «Ahh, esto está más allá de reparación».

«¡Maldición! ¿¡Qué debo hacer…!?», Yakumo pateó el suelo irritado.

«Cálmate. ¿Qué pasó?».

Gotou agarró el brazo de Yakumo.

«¡Lo malentendimos todo!», gritó Yakumo, sacudiendo la mano de Gotou.

«¿Malentendimos?».

«La que se quemó hasta la muerte no era Katou Fumiko. ¡Era Shiori-san!».

«¿¡Q-q-qué acabas de decir?».

Gotou estaba tan sorprendido de que su voz subió una octava.

«¡Fumiko está viva! Fumiko probablemente es similar corporalmente a Shiori-san. También es el mismo tipo de sangre. Por eso la utilizó como una sustituta».

«Mientes, ¿Verdad?».

«Es la verdad. Lo acabo de comprobar con el juez de instrucción. Shiori-san perdió su dedo meñique derecho en un accidente cuando ella era joven».

«¿Así qué al cadáver quemado también le faltaba el dedo meñique derecho?».

Qué demonios.

Es porque no tienen suficiente gente trabajando que terminaron aquí–

«Ella envió un testamento a la policía a propósito, mató a Shiori-san, lleno el lugar con gasolina y quemó su casa. El hermano menor, Junichi, hizo que los bomberos llegaran tarde aparcándose en la carretera. ¡¡Con el fin de quemar el cuerpo hasta el punto que no sería capaz de ser identificado!!».

«Así que mostrarle el ticket de aparcamiento a la policía se convertiría en su coartada».

Y así podrían dividir la herencia.

No se buscaría a alguien que se suponía que debería estar muerto.

Así habrían tenido una vida fácil esperando por ellos.

Un frío corrió por la columna de Gotou. Le daba asco. Quería vomitar. Eran peor que las cucarachas. Y realmente lo hicieron bien.

No importa que tanto haya avanzado la ciencia forense, no tienen el dinero o el tiempo para analizar el ADN de cada caso.

Si tenían suficiente evidencia, ese era el final del caso. Habían utilizado ese punto ciego. Por eso se salieron de su camino para enviar un testamento–

«De cualquier forma, ahora debemos buscar a Fumiko».

«¡Es demasiado tarde para eso!», Yakumo gritó desde el fondo de su estómago.

«¿Tarde?».

«Shiori-san le envió una carta a ella antes de morir».

«¿Estás hablando de lo de antes?».

«Sí. Y Fumiko se ha dado cuenta».

«¿Por qué?».

«El diario. Shiori-san tenía uno. Shiori-san probablemente escribió acerca de escribirle una carta a ella en ese diario. Katou Fumiko debió atraparla».

«¿¡Qué dijiste!?», Gotou entendido por qué Yakumo estaba tan ansioso.

El único error en este plan. Fue la carta que Shiori-san dejo.

«¿En dónde está Haruka-chan ahora? Enviaré a alguien».

«Ella terminó la llamada anterior con un grito…», Yakumo-respondió seriamente.

Así que esta insensible persona puede preocuparse por otros como una persona normal.

Ése era un gran cambio. Gotou no dejaría que esas emociones sean robadas de Yakumo. Él la salvara pase lo que pase. Gotou obtuvo un gran impulso.

«¡¡No pierdas tiempo!! ¡Vámonos!».

Gotou corrió hacia el auto. Todavía era demasiado pronto para renunciar.

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