Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (15/17)

Haruka fue forzada en el asiento trasero del auto.

El cuchillo se sentía frío contra su cuello. Si ella se movía un poco, ella terminaría siendo cortada.

El hombre sosteniendo el cuchillo en su cuello tenía una cara similar a la del amante de Shiori.

Sin embargo, el aire a su alrededor era totalmente diferente.

Aunque Haruka no podía ver su rostro claramente, parecía que el conductor era una mujer.

Su cabello tenía unos interminables rizos y el olor del perfume llenó el auto.

«¿A dónde me llevas?», preguntó Haruka, centrándose en su garganta temblorosa, pero ninguno contesto.

«¿Qué quieres de mí? ¿Quién demonios eres?».

Sudor frío corrió por su cuerpo.

El auto se detuvo bajo un poste de luz.

La mujer en el asiento del conductor se echó hacia atrás y sonrió, mostrando sus dientes, amarillos por los cigarrillos.

«Cierto. Todavía no me presento, Haruka-chan».

«¿Por qué sabes mi nombre?».

«Se lo pregunté a tu amiga. Su nombre era Shiori-chan, ¿Cierto?».

«¿Conoces a Shiori?».

Haruka se inclinó hacia adelante, pero el hombre a su lado inmediatamente la agarró y la empujó hacia el asiento.

«Qué mocosa tan ruidosa», dijo el hombre, su mejilla temblaba como la de un ratón. Era una voz rencorosa y viscosa.

«Mi nombre es Katou Fumiko. Él es Katou Junichi», dijo la mujer conduciendo.

Haruka sintió que la sangre abandonaba su rostro. Esta mujer era Katou Fumiko.

La mujer que Shiori supuestamente debió haber matado–

Pero ahora estaba frente a ella. Lo que significa–

«Esa cara, comprendes la situación», Fumiko la miró fríamente.

«…».

«Sí. Hice parecer que morí».

¿Hizo parecer que había muerto?.

Podría ser–

Haruka miró a Fumiko.

«No me mires así. No te voy a hacer nada».

Fumiko acarició el pelo de Haruka.

Un escalofrío atravesó la columna de Haruka. No había ninguna verdad en sus palabras.

Si ella no haría nada, entonces no tendría que haberse llamado a sí misma como Fumiko.

«Estamos buscando una carta. Tú la tienes ¿Verdad?».

Ah, ese era su objetivo.

«No sé nada acerca de una carta».

«¡¡No mientas!!», dijo Fumiko. Su palma vino volando.

Haruka no tuvo tiempo para evitarla– la golpearon. Un destello de calor se propagaba a través de su cara.

«No tiene sentido ocultarlo. Fue escrito en este diario. ¡Diciendo que ella envió una carta diciéndote la verdad!».

Fumiko le lanzó el diario a Haruka.

Sin decir nada, Haruka abrazó ese diario.

Oh, por lo que Shiori fue asesinada por esta persona. Como una sustituta…

Una increíble tristeza e ira hirvieron en Haruka al mismo tiempo.

«¿Así qué dónde está la letra?».

«…».

«Pensé que era grosero, pero ya he buscado en tu cuarto. Eres tan descuidada, dejando tu cuarto sin llave».

«…».

Como si fuera a responder. Nunca perdonaré a estas personas.

«¡¡Dímelo de una vez!! ¿¡Dónde está!?», La mujer abofeteó a Haruka otra vez.

Haruka cayó de golpe en el asiento. Ella lo hizo a propósito. Ella pretendería desmayarse por el dolor.

Escuchó un bocinazo detrás de ellos. La luz ya estaba en verde. Fumiko chasqueo su lengua y encendió el auto.

Haruka tomó la carta de su bolsillo de manera que no se dieran cuenta y la metió en la parte posterior del asiento. Probablemente sería capaz de ganar algo de tiempo de esta manera.

Sin embargo, ¿Para qué ganaría tiempo?.

La desesperación lleno su pecho.

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