Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (16/17)

Entraron en el auto, ¿Pero a dónde irán?.

Conducir al azar no solucionará nada. ¿Dónde tendrán que buscar para encontrar a Haruka-chan?.

Maldición. ¿Qué se supone que deben hacer? Gotou chasqueó su lengua.

“Gotou-san, dijiste que Katou Kenichi tiene tierras que le fueron dejadas por sus padres, ¿Cierto?”.

“Sí, ¿Qué pasa con eso?”.

“¿Qué ha pasado con esa tierra?”.

¿En qué demonios estaba pensando en un momento como este?.

Gotou miró el perfil de Yakumo. Su expresión era la definición de seriedad.

“Una es esa casa quemada. Creo que hay algunas en Shizuoka y Nagano. Y una más dentro de la ciudad. Creo que una era un edificio de apartamentos que se encuentra en construcción”.

“Ahí”, Yakumo dijo con confianza.

“¿En serio?”.

Gotou estaba dudoso, pero él no tenía ninguna idea de a dónde más ir.

Yakumo probablemente estaba diciendo eso como una posibilidad. Pensando que era una pérdida de tiempo. Tuvieron que apostar por esa posibilidad.

Gotou pisó el acelerador.

La grava voló detrás de las ruedas mientras el auto aceleraba.

“Están desesperados por conseguir esa carta. Necesitan hablar en algún lugar sin mucha gente”, Yakumo dijo rápidamente.

“Ya veo…”,

Si calculaban mal, estarían en serios problemas.

Aunque se las arreglaran para atrapar a Fumiko al final, sin duda habría un cadáver más.

“Voy a volar. Agárrate bien”, Gotou encendió la sirena y piso con más fuerza el acelerador.

* * *

La furgoneta que conducía Katou Fumiko entró en las instalaciones de un edificio que se estaba construyendo.

El edificio casi estaba terminado. Todo lo que quedaba era el interior.

Dejaron el edificio de dos pisos a sus espaldas, tenía una entrada al sótano. Bajaron la pendiente.

Después de alcanzar el final, giraron a la izquierda. El auto se detuvo al final de la calle. Parecía un estacionamiento subterráneo.

Las únicas luces eran las luces del auto.

Junichi agarró el brazo de Haruka y la sacó del auto.

Haruka cayó hacia adelante, aun sosteniendo el diario y golpeó su cara.

Parece que sus labios fueron cortados. Su rostro se retorció de dolor, pero ella ni siquiera tenía tiempo para jadear antes de que Junichi la tomara por el pelo y la levantara.

“Suéltame– ¡Me puedo parar sola!”, gritó Haruka, sacudiendo la mano de Junichi.

Fumiko encendió un interruptor en la pared.

Sonidos como los de un motor eléctrico y metal chocando con metal empezaron a sonar. Probablemente estaban cerrando la puerta del garaje. Haruka se puso pálida.

Sintió como si la luz de su esperanza había parpadeado.

Ahora el estacionamiento estaba completamente cerrado.

Nadie vendría incluso si ella gritaba.

Cerró sus ojos, sabiendo que era demasiado tarde para ella.

No puedo soportarlo. A pesar de que la gente que mató a Shiori está justo frente a mí, no puedo hacer nada–

Pero aunque me muera, por lo menos Yakumo encontrará la verdad.

Eso era lo único bueno de esto.

¿Yakumo se enojara conmigo?.

¿Si muero, ese insensible y antipático hombre estará triste?.

Esos pensamientos repentinamente vinieron a la cabeza de Haruka–

* * *

“Espero lleguemos a tiempo”, murmuró Gotou a nadie en particular.

Sus palmas estaban sudando a causa de su agitación, por lo que no tienen un buen agarre en el volante.

“Por favor haz que sea a tiempo”, Yakumo dijo de inmediato.

“Lo dices tan fácilmente”.

“¿Es difícil incluso para ti, Gotou-san?”.

Este chico dice cosas realmente odiosas incluso en momentos como este.

“No es ningún problema”.

Gotou no había tocado los frenos aún.

Las bocinas seguían sonando mientras seguía pasando autos.

Aunque Gotou podía escuchar a la gente gritar, tocando las bocinas y pisando sus frenos para evitar la conducción salvaje de Gotou, no tenía tiempo para preocuparse por eso.

Si se tratara de un minuto– o un segundo– tarde, sería demasiado tarde.

Debían apurarse.

Si Haruka-chan no les entrego inmediatamente la carta bajo la amenaza, podrían ser capaces de salvarla.

No te rindas. Ahora llevo a Yakumo. Haz tu mejor esfuerzo.

Gotou pensó eso, aunque no había forma de que ese pensamiento llegará a ella.

“¡Gotou-san! ¡Mira al frente!”, gritó Yakumo, justo cuando Gotou estaba a punto de pasar a través de una intersección.

El auto conduciendo en sentido contrario hizo un rápido giro a la derecha.

“¡¡Maldición!!”, Gotou giro el volante, pero ya era demasiado tarde.

*¡Thunk!*.

Hubo un ruido terrible haciendo que el auto se sacudiera.

El auto se salió de la acera, golpeando tres bicicletas aparcadas y chocando contra un poste de teléfono.

El cristal delantero se rompió como una tela de araña, mientras surgía humo blanco del parachoques.

Maldición. En un momento como éste.

Gotou chasqueó la lengua. Sintió algo húmedo en su mejilla. Después de tocarla con la mano, se dio cuenta de que era sangre.

Miró a Yakumo en el asiento del copiloto.

“¿Estás bien?”.

“De alguna manera…”, respondió Yakumo, sosteniendo su hombro.

Gotou miró hacia atrás. Un coche negro se detuvo por la acera.

Aunque el parachoques delantero resulto dañado, fue apenas un rasguño. Parecía que Gotou y Yakumo eran los únicos heridos.

Gotou intentó encender el motor del auto otra vez.

No se encendía. Gotou intentó una vez más.

Sin suerte, maldición.

“¡¡Te lo pido!! ¡Funciona!”.

* * *

Junichi tomó la chaqueta de Haruka y reviso los bolsillos.

Fumiko revisaba los bolsillos de los pantalones de Haruka e incluso pasaba sus manos sobre su camisa.

Todo lo que Haruka podía hacer era estar allí y soportar la humillación.

“Nada”, dijo Junichi, arrojando la chaqueta a un lado.

Fumiko parecía haberse dado por vencida también, así que se puso de frente a Haruka y la amenazo con un cuchillo.

“¿Por qué no empiezas a hablar ya? ¿Dónde es la carta?”.

Haruka estaría mintiendo si dijera que no tenía miedo.

Sin embargo, eso no quiere decir que cederá.

Iba a morir de todos modos. Esto era lo único que podía hacer. Haruka miró directamente a Fumiko.

“¿Crees que estarás bien? Solo diré esto, pero en el mundo real, los protagonistas mueren”.

“Lo sé. Hablando honestamente, no vas a dejarme ir de todos modos, ¿Cierto?”.

Después de un momento, el puño de Fumiko vino volando.

Era diferente a sus bofetadas de antes. Haruka vio estrellas mientras se tambaleaba hacia atrás, golpeando el auto y cayendo.

Ella podía probar la sangre en su boca.

“¡Habla ya! ¡Ya no tenemos tiempo para esto!”, gritó Fumiko, su pelo era un desastre.

Esto era bueno. No importa cuán duro actuaran, estas personas estaban preocupadas.

Mientras no supieran donde estaba la carta de Shiori, tendrían que seguir asustados imaginando su perdición.

Cierto. Si utilizo su ansiedad o–

Pero no importa que tan ansiosos estén, Haruka no podía hacer nada en contra de dos personas.

“¿Realmente me dejaras ir si te digo dónde está la carta?”, dijo Haruka mientras se levantaba lentamente.

Fumiko la miró sorprendida, pero luego eso cambió enseguida en una chillona risa.

“Por supuesto, niña”.

¡Mentirosa! Haruka gritó eso en su corazón.

“Puse la letra en mi cuarto”.

“No mientas. Buscamos en el cuarto”.

“¿Buscaste bien? En el refrigerador también”.

Fue la primera mentira que se le ocurrió.

No era Yakumo– ella no pondría todo en el refrigerador.

Junichi miró hacia arriba, pensando.

“Tch”, Junichi chasqueó la lengua y corrió hacia el auto.

Fumiko le arrojo la llave del auto a Junichi. Éxito.

Abrió la puerta del garaje y el auto salió, los neumáticos chillaron. Ahora Haruka estaba uno-a-uno con Fumiko.

“Es mejor que no hayas mentido o ya verás”.

¿Cómo lo hará? Haruka miró a Fumiko y sonrió.

La mejilla de Fumiko tembló.

“¿Por qué mataste a Shiori? ¿Porque ella le robó a su marido?”.

“Estás malentendido algo”.

“¿Malentendiendo?”.

“Sí, malentendiendo”.

Fumiko miró a Haruka triunfalmente. Había una tenue sonrisa en sus labios mientras ponía un cigarrillo en su boca y lo encendió. Ella sopló el humo hacia Haruka.

“Todo salió según el plan. Por supuesto eso también incluye la supuesta enfermedad de mi marido y su muerte, pero el policía descubriendo que era un asesinato y tu amiga notando que yo era la persona que lo mató– eso también era parte del plan…”.

“Por lo que planeaste matar a Shiori desde el principio”.

“Sí. Este plan no habría tenido éxito sin tu amiga. No, pensé en este plan debido a tu amiga. Nuestro físico y tipo de sangre eran los mismos. Y sus padres también estaban muertos, sin parientes. ¿No crees que ella estaba pidiendo ser asesinada como mi sustituta?”.

Esta persona–

“¡Claro que no! ¡¡Shiori no nació para ser tu sustituta!!. ¡Shiori tenía su propia vida! ¡Arruinaste todo eso!”, gritó Haruka con todo su poder.

No puedo perdonarla. ¡¡Definitivamente no puedo perdonarla!!.

Por primera vez en la vida de Haruka, realmente odiaba a alguien.

“¡No actúes tan dura!”, el puño de Fumiko fue hacía ella otra vez. Esta vez, Haruka logró tomarlo de pie.

“¡Tú eres la que actúa duro”.

“Chica. Tu amiga no habría sido envuelta en esto si ella no hubiera cometido adulterio. Ella lo merecía. Su amor prohibido era demasiado caliente para ella, por lo que realmente terminó ardiendo”.

Fumiko se rió en voz alta.

“Solo estás enojada porque ella robó a tu marido”.

“Cállate. Termine contigo. Muere”.

Fumiko puso el cuchillo en el cuello de Haruka.

Se sentía frío. Ya era demasiado tarde para Haruka.

La vida fue demasiado corta.

Si muero, iré a ver a Yakumo.

Yakumo sin duda me encontrará.

Dirá algo sarcástico con su cara tranquila como de costumbre, “¿Qué haces aquí?”–

[No te rindas…].

Haruka oyó una voz a su lado.

La voz de Shiori–

Los ojos de Haruka se abrieron. Había una luz de esperanza.

Ella no podía rendirse todavía.

Haruka corrió hacía Fumiko con toda su fuerza.

Fumiko se tambaleó hacia atrás y cayó. Por un momento, estaba atónita, pero entonces se puso de pie y trató de correr tras Haruka.

“También has malinterpretado algo”, dijo Haruka, apuntando a Fumiko.

Fumiko se detuvo.

“¿Malentendí?”.

“Yep, lo malentendiste. Hay más gente aparte de ti que sabe sobre la carta. Y han notado la verdad detrás de este caso”.

“¡¡Deja de inventar mentiras estúpidas!!”, gritó Fumiko con ira, pero sus ojos estaban ansiosos.

Probablemente sintió algo por el repentino cambió de actitud de Haruka.

Sin embargo, era demasiado tarde incluso si sintió algo.

“Si crees que es una mentira, mira detrás de ti”.

Pr las palabras de Haruka, Fumiko dio la vuelta lentamente, como un títere mecánico oxidado.

Entonces, sus ojos se abrieron en sorpresa.

Yakumo y Gotou estaban de pie allí.

“Katou Fumiko. Tengo bastantes preguntas para usted”, dijo Gotou, sosteniendo su identificación de policía. Por alguna razón, su rostro estaba cubierto de sangre.

La boca de Fumiko se abría y cerraba como si tratara de decir algo, pero nada salió.

“Ah, y atrapamos a Junichi en la entrada. Él está esposado”, dijo Gotou suavemente, extendiendo sus brazos.

Fumiko estaba estupefacta. Tenía sentido. No tenía lugar a dónde huir.

Su plan se arruinó completamente.

Ahora ella era sólo una cáscara vacía. Gotou puso una mano en el hombro de Fumiko.

Pero Fumiko repentinamente giró hacia Haruka y corrió hacía ella con el cuchillo.

Gotou intento detener a Fumiko, pero fue muy lento.

Fumiko evitó el brazo de Gotou y corrió hacía Haruka.

Todo parecía en cámara lenta para Haruka.

Estaba demasiado sorprendida y asustada para moverse.

“¡¡¡Aaaah!!!”.

Ella gritó tan fuerte como pudo.

Yakumo dijo algo.

Haruka iba a ser apuñalada.

En el momento que ella pensó en eso, alguien se movió frente a Haruka.

Fumiko no llegaría a Haruka. Había chocó contra algo, cayó de frente y soltó el cuchillo.

Gotou no dejó pasar la oportunidad. Se subió sobre Fumiko, jaló sus brazos hacía atrás y la sometió.

“¿Estás bien?”, Yakumo fue a donde Haruka.

“Shiori… Shiori me salvó”, dijo Haruka mientras colapsaba.

Su cuerpo tembló de miedo y sintió alivio por ser liberada de eso.

“Oh, ella”, dijo Yakumo, mirando al lado de Fumiko.

Así que ella realmente estaba allí.

“Gracias” dijo Haruka, mirando en la misma dirección que Yakumo.

“¿Puedes verla?”.

Haruka sacudió la cabeza ante la pregunta de Yakumo.

“No puedo verla. Pero puedo sentirla. Puedo decir que Shiori está aquí ahora mismo…”.

Haruka apretó el diario de Shiori firmemente frente a su pecho.

Había una tenue fragancia de canela en el diario.

“Oh, ahora veo…”.

Haruka comenzó a reír silenciosamente.

Ella sabía el secreto del chocolate de Shiori. El ingrediente secreto era una rama de canela.

“Has sido salvada por muchos… Debe haber algo que les haga hacer eso”, dijo Yakumo, como si pensara en algo.

Mi hermana me salvó. Shiori me salvó. Realmente he sido salvada por un montón de personas.

Haruka vio la cara de Yakumo y todos los sentimientos que ella había guardado surgieron a la vez.

Mordió sus labios, pero ella ya no podía contenerlos.

Salían de sus ojos como lágrimas.

Haruka se aferró a Yakumo y comenzó a sollozar.

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