Archivo 03: El Mensaje de Los Muertos (17/17)

Dos días después del incidente, Gotou visitó el escondite secreto de Yakumo.

Durante el interrogatorio, Fumiko admitió todo.

Los resultados de la prueba de ADN demostraron que el cadáver quemado era Shiori.

Fumiko y Junichi fueron acusados de dos asesinatos premeditados y por atacar a Haruka. Tardaría unos años antes de los resultados del juicio, pero si los cargos de homicidio premeditado son aceptados, serán castigados severamente.

La pena de muerte. Aunque tengan suerte, es probable obtener condiciones de vida.

Aunque Gotou había venido hasta aquí para explicar las consecuencias del caso, Yakumo no parecía importarle.

Se recostó en su silla y bostezó.

“¿Qué?– ¿No estás interesado a pesar de que vine a explicarte?”, dijo Gotou, con evidente irritación.

“No tiene ningún sentido mostrar interés ahora, ¿Lo hay? Todo lo que podemos hacer ya está hecho. Ya sé la verdad incluso sin escuchar el informe de la policía”.

“Bueno, eso es verdad…”.

“Por otra parte, el espíritu de Shiori, que era la clave para resolver el caso, no fue mencionado en el informe policial, ¿Cierto? ¿No es eso un poco diferente de la verdad?”.

“Sí, sí, entiendo”.

Gotou agitó una mano sin fuerzas.

Fui un idiota por pensar en explicarle.

“Lo que quiero saber es cómo has sido castigado”.

Gotou no quería hablar sobre eso.

A pesar de que había resuelto el caso, por supuesto que no fue reconocido públicamente.

Aunque era mientras que él estaba persiguiendo al culpable, había golpeado el auto de un civil y escapó.

“De todos modos, es arresto domiciliario hasta que se decida. Podría ser despedido”.

“Nunca llueve, pero ahora llueve a cántaros”.

Diciendo eso como si no tuviera nada que ver con él.

Gotou quería decir que en parte era culpa de Yakumo, pero se detuvo a sí mismo.

Habían salvado Haruka-chan– eso era lo suficientemente bueno.

“Pero no estuvo mal, ¿Cierto?”.

“¿Qué?”.

“Parece que tu esposa volvió”, dijo Yakumo con indiferencia.

“¿¡C-cómo sabes eso!?”.

Gotou se puso de pie por el shock.

“Lo oí de alguien llamado Hata san”.

“Por qué tú y Hata san…”.

Gotou comenzó a hablar, pero se detuvo.

Puede adivinarlo. Fue ese anciano. Él probablemente haría cualquier cosa para satisfacer sus impulsos.

“Pero tu esposa volverá a irse si pierdes tu empleo”.

“No necesito tu preocupación. Y no es como si no tuviera alguna idea”, dijo Gotou, sentado en la silla plegable otra vez.

“Debe ser una idea inútil de todos modos”.

“No decidas eso por ti mismo. Estaba realmente pensando en abrir una agencia de detectives”.

“Hazlo lo mejor que puedas por tu cuenta”, Yakumo bostezó.

“Sobre eso. Cuando abra mi agencia de detectives, estaba pensando en contratar un asistente excelente”.

Gotou miro fijamente a Yakumo.

Él probablemente lo descubriría incluso sin Gotou diciendo el resto.

“Por favor deja de mirarme. Es escalofriante”.

“¿Qué piensas?”.

“Preferiría morir”.

Como se espera. Gotou resopló.

“Eso no es todo lo que tienes que decir, ¿Verdad?”.

Yakumo cruzó sus brazos y miró arriba.

Este chico realmente tenía una aterradora percepción. Vio a través de todo.

Para ser honesto, Gotou no estaba seguro de cómo hablar con Yakumo acerca de esto. No sabía cómo reaccionaría Yakumo.

Su deseo de no hablar de ello posiblemente era más fuerte, pero si lo escondía ahora, Yakumo tendría que caminar ese camino eventualmente.

Gotou abrió su boca, determinado.

“En realidad, durante el interrogatorio de Katou Fumiko, parece que dijo algo extraño”.

“¿Algo extraño?”.

“Sí. Ella dijo que ella no fue quien hizo el plan”.

“¿Fue Junichi?”.

Gotou sacudió la cabeza.

“Parece que un hombre visitó a Fumiko un día. Había visto a través de su deseo de matar a su marido y le ofreció el plan”.

“…”.

“Ella dice que ella no puede recordar su nombre, por no hablar de su dirección o su trabajo, aunque ella piensa que los escuchó. Es una historia demasiado débil como para defenderse. Pero aunque creamos en ella, si ella no lo recuerda, no hay nada que podamos hacer”.

“Así que estás preocupado, Gotou-san…”

“Sí. Creo que su memoria fue borrada con hipnotismo o algo. Además, recordaron algo acerca de ese hombre. No puedo evitar preocuparme por eso”.

“¿Qué es? Por favor deja de ir por las ramas”.

“Parece que los ojos de ese hombre eran rojos…”.

Yakumo pasó una mano por su cabello y cerró los ojos.

“…Así que aún está haciendo eso…”.

Dijo Yakumo después de un corto silencio.

Realmente era él. Yakumo había confirmado el temor de Gotou.

Hubiera querido que fuera una simple coincidencia.

* * *

Haruka visitó el cuarto de Yakumo dos días después.

Iba a casa después de asistir al funeral de Shiori. Ella quería visitar Yakumo antes.

“¿Te calmaste un poco?”, dijo Yakumo, sentándose frente a ella.

Haruka asintió en silencio.

Para ser sincera, su corazón estaba todavía inestable.

“Es así”.

Yakumo rascó su mejilla con torpeza.

“¿Qué?”.

“…No, no es nada”.

Después de cruzar los brazos y pensar un poco, Yakumo dijo: “Eres siempre tan habladora, así que cuando te callas así, es extraño”.

“¿Qué? No me hagas parecer como una bola caminante ruidosa”.

“¿Estoy equivocado?”.

Haruka estaba demasiado exasperada por la actitud habitual de Yakumo como para decir algo.

No tenía la energía para replicarle.

No ahora. Desde el incidente, ella no había estado comiendo correctamente. Ella se quedó dentro de su cuarto y sigue llorando mientras lee el diario de Shiori.

“Shiori-san está diciéndote ‘Gracias'”.

“¿Puedes verla?”, preguntó Haruka, inclinándose hacia adelante.

Yakumo asintió en silencio.

“También estoy agradecida. Y lo siento”, Haruka dijo tranquilamente, mirando el tranquilo cuarto.

No hubo respuesta.

“Me pregunto si ella me oyó”.

“Lo hizo”.

“Ya veo…”.

“Shiori-san tiene un mensaje para ti”.

“¿Mensaje?”.

“No sé de lo que habla, pero dice que el chico es mejor de lo que se imaginaba. También dice que eres obstinada acerca de las cosas importantes, por lo que deberías ser más honesta…”.

Eso fue como Shiori.

Por primera vez desde el incidente, Haruka se rió en voz alta.

Yakumo ladeó la cabeza, confundido.

“Dile que no necesito su preocupación”.

“¿De qué demonios estás hablando?”.

“Está bien. No es nada”.

Yakumo no presiono más.

Parece que pensó que era una conversación sin sentido de todos modos.

“Estuve pensando en esto todo este tiempo. Si comprendiera más perspectivas y no tuviera prejuicios sobre cosas como el adulterio, Shiori habría hablado conmigo antes… Duele. Me sentí realmente patética”.

“No estoy seguro sobre eso”, dijo Yakumo, pasando una mano por su cabello despeinado.

“¿Eh?”.

“Si tuvieras una perspectiva más adulta, ¿Shiori-san hubiera sido tu amiga?”.

Haruka comprendió lo que dijo Yakumo, pero ella aún no entendía.

“Estoy diciendo que las relaciones entre las personas son difíciles”.

Yakumo encogió los hombros mientras miraba a Haruka, que tenía el ceño fruncido.

“No entiendo”.

“Estoy diciendo que ser incompleta tiene más significado para las personas”.

“No lo entiendo en absoluto”.

“…En Resumen, estoy diciendo que puedes seguir siendo como eres”, dijo Yakumo, sacudiendo la cabeza en exasperación.

“Hey, ya deja de llamarme ‘Tú'”.

“¿Cómo debería llamarte?”.

“Puedes llamarme por mi nombre normalmente”.

“¡Me niego!”, dijo Yakumo sin rodeos. Entonces, bebió el té.

Haruka comprobó la hora en su reloj de pulsera y se levantó.

“Tengo que irme”.

Yakumo no dijo nada, como siempre.

Él bostezó como un gato. ¿Él era incapaz de decir ‘Adiós’ o ‘Hasta luego’? Aunque sólo se sentiría espeluznante si lo dijera.

“Hey. ¿Puedo venir la próxima vez a pasar el rato?”.

Yakumo no respondió, como se esperaba. Haruka se rindió y puso su mano sobre el picaporte.

“Por favor. No traigas problemas contigo la próxima vez”.

Haruka se dio la vuelta y vio a Yakumo bebiendo té con su habitual expresión somnolienta.

“Lo haré. Sé cómo hacer un chocolate increíblemente delicioso. Te haré un poco la próxima vez”.

Haruka abrió la puerta y salió del cuarto.

Haruka no pensó que ella acabaría rompiendo la promesa que hizo con Yakumo.

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