Capítulo 01: Una Bomba, un Libro y el Pueblo Gris

“Colio Tonies”. Dijo alguien en la oscuridad.

Colio Tonies subió la cabeza, no podía ver nada. Separo su mejilla del suelo de piedra.

Su pecho le dolía, y el sonido del viento pasaba por su espalda cada vez que respiraba. El interior de su boca estaba caliente, cubierto de moco seco, y moviendo su lengua pudo sentir que algo estaba despegado. Era muy doloroso. Sin embargo, Colio no estaba en un estado para ponerle atención a eso.

Cuando trató de mover su mano para limpiar la suciedad de su cara, nada se movió. Sus brazos estaban atados por alguna cuerda pegajosa. Sus manos estaban bajo su cuerpo que se encontraba boca arriba, él no podía mover ni un dedo.

“Colio Tonies. ¿Qué son los humanos?”.

Era una voz de hombre, pero no había una figura humana cerca. Junto a Colio en el suelo de piedra estaba un antiguo gramófono [1] con un disco giratorio de cobre. La voz del hombre resonaba desde la bocina del gramófono.

Frente a eso, Colio respondió.

“Los humanos son los favoritos entre los hijos de Dios. Son los únicos capaces de conectar las luces del cielo y la tierra. Con amor y libertad, tejen el tapiz de la felicidad con su vida”.

Colio ya no entendía lo que estaba diciendo. Él sólo tenía que decir eso.

Tenía una sensación de que no había comido nada desde el mediodía de anteayer. Sus recuerdos estaban difusos, por lo que él no podía recordar si realmente había comido o no.

Sus muñecas atadas le dolían. Su piel estaba empapada de sudor y su carne descubierta empezaba a pudrirse.

No podía sentir sus dedos. Ni siquiera sabía si tenía dedos.

“Continua, Colio Tonies”.

“Un humano herido debe ser ayudado. Un humano sufriendo debe ser salvado. Un humano solitario debe ser amado”.

“¿Cuál es la razón de eso?”.

“Es porque todos los humanos han nacido para ser felices. Nacieron para ser amados”.

“Te pregunto una vez más. ¿Qué son los humanos?”.

“Aquellos con derecho a obtener toda la felicidad de este mundo. Aquellos que amaran, serán amados, estarán satisfechos, no sufrirán y obtendrán la felicidad suprema para toda su vida”.

“Bien”.

Colio continuó su conversación con el gramófono.

El contenido de esa conversación ya fue decidido de antemano. No tenía permitido decir otra cosa que lo que ya se había decidido. Tampoco podía pensar en otra cosa que no fuera lo que ya estaba decidido. Colio no tenía ningún valor para el gramófono.

“Por lo tanto, Colio Tonies. ¿Por qué actúas así?”.

“Porque Colio Tonies no es humano”.

“¿Qué es Colio Tonies?”.

“Colio Tonies es una bomba”.

“Colio Tonies es una bomba”.

“Colio Tonies es una bomba”.

De repente, Colio se dio cuenta de que alguien lo estaba mirando. La puerta de este cuarto de piedra que sólo puede contener a dos personas se había abierto en algún momento, y entró un hombre solitario.

La canilla derecha de Colio le dolía. El hombre se había parado sobre su pierna. Estaba siendo aplastada contra el suelo de piedra, sus huesos crujían de dolor. Justo cuando pensó que su pie iba a ser separado de su rodilla, su cadera fue pateada. El cuerpo de Colio rodó por el piso como si fuera un lápiz. Débilmente levantó su cuello mientras estaba boca abajo.

En algún momento, el gramófono se había detenido. Esta vez, un hombre le había hecho la pregunta directamente.

“Colio Tonies. ¿Qué eres?”.

“Colio Tonies es una bomba”. La respuesta de Colio pareció complacer al hombre.

“Una respuesta satisfactoria”. Cuando el hombre dijo eso, el cuarto fue iluminado. Colio, cegado por la luz, levantó un grito de dolor.

“Parece que es suficiente”. El hombre dijo, que ya fue suficiente, Colio no era capaz de entender. Su cuerpo le dolía y estaba agotado. No quería pensar en nada, ni quiere sentir nada.

“Colio Tonies. Te diré la razón por la que naciste”.

La voz dirigida a Colio que yacía en el frío suelo de piedra.

“Naciste para matar a Hamyuts Meseta. Repite después de mí, Colio Tonies”. A pesar del cansancio y el dolor, Colio aceptó las palabras del hombre.

¿Quién era Hamyuts Meseta? ¿Por qué debía morir? ¿Cómo la mataré? Había un montón de cosas que no entendía, pero él no tenía problemas con eso.

“Colio Tonies nació para matar a Hamyuts Meseta”.

El hombre junto a Colio dijo.

“Una vez más, repítelo”.

“Para matar a Hamyuts Meseta”.

“Una vez más”.

“Para matar a Hamyuts Meseta”.

“¡Matar a Hamyuts Meseta!”.

“Para matar a Hamyuts Meseta”.

La cuerda que inmovilizaba los brazos de Colio fue cortada. Sintió dolor cuando su piel entró en contacto con el aire circundante, Colio frunció el ceño.

“Matar a Hamyuts Meseta”.

“Para matar a Hamyuts Meseta”. Colio se arrastró para levantarse sobre sus pies.

“Matar Hamyuts Meseta”.

“Para matar a Hamyuts Meseta”. Colio murmuró.

El gramófono ya se había detenido, el hombre ya se había ido y nadie le hablaba a Colio.

“Para matar a Hamyuts Meseta”.

Dentro del cuarto vacío, Colio murmuró para sí mismo.

Ese fue el primer recuerdo de Colio Tonies.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

Un viento vino soplando de algún sitio. Ése viento estancado apestaba a polvo. Colio Tonies despertó por este olor. Frente a él había una cama de madera que olía igual, las sábanas colgaban de ella. Colio se dio cuenta de que estaba despierto.

Brillaba el sol, era de mañana. Más allá de la ventana de cristal ahumado, se veía un cielo incluso más gris que la ventana.

Él no había soñado en mucho tiempo.

Fue un sueño del primer recuerdo de Colio.

Para matar a Hamyuts Meseta. Desde ese día que aprendió esas palabras, había pasado medio año.

Colio estiró su cuerpo dentro de la cama polvorienta.

Era un cuarto pequeño en el segundo piso de una pequeña posada, sólo tenía tres camas. Había un cadáver de polilla en la lámpara de kerosene colgada del techo. Colio estaba alojándose en este cuarto lleno de telarañas.

“…Si no lo toco, no dolerá. Pero solo mover mi cuerpo duele”. Dijo una voz. Junto a la cama de Colio, dos hombres estaban hablando. Colio sabía sus nombres. Relia Bookwatt y Hyoue Janfus. Hyoue Janfus estaba acostado en la cama, semidesnudo, mientras Relia Bookwatt estaba sentado junto a él. Parece que Relia miraba el pecho de Hyoue.

“¿Duele cuando te inclinas hacia adelante?”.

“Siempre me duele cuando me muevo… Mira aquí, se está pudriendo”. Gimió Hyoue de dolor.

Cuando Relia Miró, él hizo una mueca.

“Ah, tienes razón. Está pudriéndose”.

“Sí. Me he sentido extraño desde anoche”.

La cama de Relia estaba arreglada. Parece que ambos se despertaron temprano.

“¿Qué sucede?”. Colio le preguntó a Relia.

“Hyoue se siente mal”. Dijo Relia. “Se está pudriendo. Tal vez algo de polvo entró en el agujero de su pecho. A mí no parece haberme pasado nada… ¿Qué hay de ti, Colio?”.

Cuando dijo eso, Colio puso una mano en su pecho. Su pecho era delgado y flaco, tanto que podía sentir la textura de sus costillas.

En el centro de su pecho, un poco a la derecha de su corazón– la mano de Colio podía sentir una piedra grande.

Colio acarició cuidadosamente la piedra incrustada dentro de él.

Ahora que pensaba sobre eso, él estaba sintiendo algunas molestias. Presionando la piedra y sintiendo la presión en sus pulmones, se quedó sin aliento.

“Tal vez. Creo que es por el aire de afuera”.

“Oh. También creo eso”.

Diciendo eso, Relia desabrochó su camisa gris. Expuso su pecho que parecía igual de poco saludable al de Colio.

En medio de él, al igual que Colio, una gran piedra estaba encajada.

“Porque el aire de aquí es malo… Mira. El polvo se está acumulando entre la piedra y la carne. Debimos haberlas limpiado antes”.

Para enterrar la piedra, algo de la carne del pecho fue retirada. Su piel fue cortada como una rana disecada, abriéndole un enorme agujero en su pecho. Algunas de sus costillas fueron removidas.

Después de incrustar la piedra, la cubrieron con la piel que fue rasgada y la cosieron con las uñas. La piel muerta se ennegreció y se secó. La brecha entre la piel muerta rasgada y sus costillas y los músculos muertos permitían el flujo del viento.

Una piedra como de arcilla de color marrón rojizo fue implantada dentro. Era aproximadamente tan grande como un puño.

Un cable de cobre se veía en su superficie como los vasos sanguíneos. Estaba rellena por clavos y piezas metálicas alrededor de ella.

Un tubo de vacío fue adherido a la parte inferior. Contenía un polvo negro dentro. El polvo negro era pólvora que podría explotar a temperatura ambiente.

“Si haces un mal movimiento, podría explotar. No creo que vaya a suceder ahora, pero…”. Dijo Relia ansiosamente mientras acariciaba la piedra.

Relia y Colio sabían que las piedras de arcilla estaban llenas de material altamente explosivo. Si el tubo de vacío se rompe y la pólvora se enciende, todo en las cercanías se reduciría a cenizas.

Relia tenía una bomba en su pecho.

“Mejor seamos cuidadosos. Si explota uno de nosotros, todos nos iremos con él”. Dijo Hyoue, su pecho también contiene una bomba igual a la de Relia.

“Ah, cierto”. Colio quien dijo esto, estaba igual.

Los tres hombres que tenían las bombas dentro de sus pechos parecían ansiosos.

“¿Hyoue, todavía te duele?”. Relia acariciaba la bomba de Hyoue. Hyoue gimió como si fuera a vomitar.

“…Bueno, estoy un poco mejor. Si descanso un rato, estaré bien”.

“Ya  veo, bueno, mientras limpiaré tu herida. Y luego…”. Tratando de seguir hablando, las palabras de Relia se detuvieron.

Colio sabía la razón.

“Relia, no hay un luego”. Dijo Colio. La expresión de Relia no cambió.

“Oh, es verdad”.

“Matemos rápido a Hamyuts Meseta antes de que mi bomba se rompa”. Dijo Hyoue con el ceño fruncido.

“Cierto. Matemos rápido a Hamyuts Meseta”.

Colio repitió después de él. Relia igual lo hizo.

“Vamos a matar a Hamyuts Meseta”.

“Vamos a matar a Hamyuts Meseta”.

“Vamos a matar a Hamyuts Meseta”.

Los tres hombres repitieron las palabras una y otra vez, como si fuera un coro.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

“¿Te calmaste?”. Dijo Relia. Hyoue asintió con la cabeza y bajó el dobladillo de su camisa.

Los tres estaban sentados en sus camas. En la habitación de la barata posada en donde se alojaban, casi no había nada más aparte de las camas. No había una mesa o una simple silla.

“Si comienzas a pudrirte otra vez, límpialo rápidamente”. Dijo Relia.

“Está bien”.

Entre los tres, Relia tentativamente había actuado el papel de un líder.

No había ninguna razón en especial para ello– tal vez porque era el más viejo, o porque tenía algo de conocimiento. Colio pensaba que estaba en sus veinte. Pero él no podía comprobarlo.

Con sus ojos sin miedo, Relia naturalmente se convirtió en su líder.

Hyoue era mayor que Colio, pero debía ser menor que Relia– alrededor de los diecisiete o algo así. No tenía características especiales, tanto que Colio tenía problemas para recordar su olvidable cara. Este chico que tenía la tez de una persona enferma y siempre parecía temeroso incluso estando sentado.

Entre los tres, Colio era el más joven. Probablemente estaba alrededor de los quince años. Él era el más bajito de ellos, y parecía aún más pequeño debido a que su espalda se encorvaba cuando estaba parado. Su largo flequillo ocultaba sus ojos y el pelo en la parte posterior de la cabeza alcanzaba su nuca. Cuando se mira desde el lado, parece como si tuviera algunos trapos en la cabeza.

Su cara era tan sombría y sin vida como la de Hyoue. Sólo sus ojos estaban teñidos con alguna extraña luz oscura.

Los tres vestían pantalones de color caqui y camisas de Lino gris. Como no han sido planchadas durante años, la ropa estaba arrugada y muy vieja.

En las camas, colgaban tres chaquetas marrón descoloradas de manera similar. Además de sus diferentes tamaños, eran exactamente el mismo producto.

“¿Qué haremos ahora?”. Le dijo Relia a los dos.

“Mataremos a Hamyuts Meseta”. Colio respondió. Así que Relia preguntó de nuevo.

“Entonces, ¿Qué haremos para lograrlo?”.

“…”.

Colio no había pensado en nada.

“Por ahora, somos turistas”. Dijo Hyoue. “Vamos a hacer turismo”.

Colio y Relia se miraron.

“Perfecto”.

“Es bueno”.

Cuando dijeron eso, los tres lentamente se levantaron.

El equipaje que tenían en la posada era poco. Todo cabía dentro de una bolsa de papel pequeña para cada uno.

“¿Debemos llevar esto?” Preguntó Colio.

“Creo que sólo deberíamos llevar lo que necesitamos”. Respondió Relia.

“Cierto”.

En el interior de la bolsa de tela, había unos caracteres escritos que se leían.

[Matar a Hamyuts Meseta].

Dentro de la bolsa había cosas como un cambio de ropa, mapas, un diario, una cartera, una pluma y tinta. Había palabras escritas en el mango de la pluma.

[Matar a Hamyuts Meseta].

En el mapa, algo estaba escrito en rojo.

[Matar a Hamyuts Meseta].

Utilizaba el diario todos los días. Eso también era cosa de Relia y Hyoue. El contenido del diario era el mismo cada día.

[Hoy no he matado a Hamyuts Meseta].

Algo estaba escrito en la última página. No era la letra de Colio.

[Hoy exploté con Hamyuts Meseta].

Por ahora sacó el mapa y la cartera. No sabía cómo usar lo demás.

“¿Y el cuchillo?”.

“No sé, solo tráelo”. Dijo Relia.

Había una navaja en un bolsillo oculto dentro de sus pantalones. Colio encontró el cuchillo dentro. E incluso en la hoja de este cuchillo estaba escrito: [Matar a Hamyuts Meseta].

“Vamos”. Finalizó Relia.

Los tres lentamente salieron de la habitación.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

Dejaron la posada y fueron al pueblo.

Los ojos de Colio reflejaron el cielo gris teñido de blanco, así como el pueblo gris teñido de negro.

Los tres estaban en un pueblo conocido como el pueblo minero de Toatt. Con 5000 personas viviendo en él, era un pequeño pueblo.

El pueblo minero de Toatt estaba en el borde occidental del país más grande del mundo, la República de Ismo y situado en el centro de la Cordillera de Plote.

El pueblo está rodeado por una gran cordillera que se extiende desde el norte hasta el sur, limitando con las secas grandes planicies al oeste y un vasto océano hacia el este.

Además del pueblo portuario al este, no había ningún lugar habitado dentro de cien kilómetros desde allí. Era como si el creador del mundo, por error, hubiera colocado al pueblo minera de Toatt en medio de la nada.

Hay una única razón por la cual se crearía un pueblo en un lugar como este.

Es porque este lugar tiene una mina para sacar Libros.

La mayoría de la gente que vive en el pueblo minero de Toatt trabajo para la mina de Libros y viven al estar involucrados con los Libros. El pueblo es mantenido por los Libros.

El pueblo minero de Toatt  ya hacía bullicio en la mañana.

Una manada de gente salió de sus casas, rumbo a las minas.

Llevando sus herramientas de trabajo como picos y taladros de mano en una mochila sobre sus hombros, los cuerpos de los hombres que caminan alrededor del pueblo estaban impregnados por los olores del polvo y el aceite de las máquinas.

Se dirigían a las minas para revisar a través del suelo y las rocas en busca Libros. Si excavaban con éxito algún Libro, serían capaces de festejar con cerveza y carne de cerdo ahumada en la noche. Y si no encuentran ningún Libro, probablemente tendrían que beber algo de sopa de frijol.

La mayoría de los hombres que caminaban por el pueblo eran de ese tipo de personas. Colio y los otros caminaban entre el olor del aceite y del carbón.

Los caminos cruzaban el medio del pueblo, a través de ellos pasaba un carro minero con carbón. Cuatro hombres estaban empujando el carro, dirigiéndose hacia las montañas.

Desde el lado opuesto, un carro minero cargado de Libros descendió chirriando al pasar el camino.

Los hombres que empujaban los carros cantaban juntos.

“Somos mineros. Los topos son nuestros amigos, y las raíces son nuestras aliadas. ¿Es la mina el cielo o el infierno? ¡Los aterradores Bibliotecarios Armados están tras nosotros! Si encontramos el Libro de esa encantadora chica, vamos a darle un beso…”.

El carro minero que el hombre había estado empujando paso a Colio y al resto, desapareciendo.

El camino iba hasta la estación en la entrada del pueblo. Los Libros eran llevados por tren hasta el pueblo vecino, y desde allí un barco los llevaría a la Biblioteca.

Colio y el resto habían llegado al pueblo minero de Toatt usando ese tren hace dos días.

“¿Hey, qué es eso?”. Preguntó Hyoue.

Él estaba apuntando hacia un grupo de chimeneas que sobresalían de la ladera de la montaña. Ya que estaban muy lejos, no podían ver muy bien, pero parecen ser unas grandes chimeneas. Todas las chimeneas emitían grandes cantidades de humo gris que cubrían el cielo.

“Qué desagradable humo”. Dijo Hyoue.

De hecho, este pueblo tenía el olor de las cenizas no importaba a donde fueras. Como el cielo se volvió blanco, todo el pueblo era oscuro.

“Dentro de las minas, están quemando un montón de carbón. Excavan con máquinas, buscando Libros en el suelo”. Respondió Relia.

“¿No puede hacerse nada sobre ése humo?”.

“Quién sabe… Probablemente, esa gente de la biblioteca están demasiado ocupados”. Comentó Relia.

Una ciudad de carbón, motores de vapor, polvo, humo y Libros.

Esa fue la impresión de Colio del pueblo minero de Toatt.

Salieron de la calle principal hacía un callejón.

Una variedad de tiendas estaban alineadas en ambos lados del camino.

Panes de centeno eran exhibidos en la parte delantera de una panadería,  ropa vieja y zapatos de madera para los trabajadores en la montaña estaban apilados frente a una tienda de ropa.

Una pequeña taberna ofrecía cosas como sopa y patatas al horno para los hombres que escavaban Libros. Varios hombres hacían un alboroto, llenando sus estómagos estando de pie.

Frente a ellos, los buhoneros caminaban con cestas, vendiendo artículos variados.

Al final del camino se veían sólo los mendigos que no podían trabajar en las montañas, además de algunos niños jugando.

Los tres caminaban sin rumbo a través de esta multitud.

“Hyoue, Colio”. Dijo Relia, que caminaba adelante. “¿Alguna vez han leído un libro?”.

Colio no dijo nada. Fue Hyoue quien respondió.

“No”.

“Yo tampoco”. Dijo Relia mientras continuaba caminando. Colio y Hyoue lo seguían por detrás.

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“Pero, pudiste haber leído uno hace mucho tiempo”.

“Pude, pero no lo sé”.

Hyoue sacudió su cabeza. Colio no había dicho nada, pero pensaba lo mismo que Hyoue. Sólo tenía recuerdos de este medio año.

Despertó en el cuarto oscuro de la piedra, descubrió que era una bomba y aprendió que una bomba no puede obtener felicidad. Entonces, vino a este pueblo el día antes de ayer para que pudiera matar a Hamyuts Meseta.

Mataría a Hamyuts en este pueblo. Colio no tenía otro objetivo más que ese. Se encontró con Relia y Hyoue en el tren de viniendo hacia aquí.

“Bueno, ¿Charlamos un poco?”. Relia dijo de repente.

“¿Huh…?”. Colio respondió.

“Si estamos callados mientras caminamos, se verá extraño”.

“Eso podría ser verdad…”.

Colio miró a su alrededor. De momento, no sentía signos de que alguien los estuviera observando.

Pero puede ser malo para ellos que se vean sospechosos.

Sin embargo, no podía encontrar un tema de conversación. Matar a Hamyuts Meseta, eso era lo único que Colio sabía.

“¿De qué debemos hablar?”. Colio preguntó, Relia le respondió. “Hablemos de los dioses”.

“¿Los dioses?”.

“Oí una historia sobre los dioses en algún momento”. Relia dijo esto con un tono nostálgico.

“¿Cuándo fue eso?” Preguntó Hyoue.

“No lo sé. Probablemente fue hace mucho tiempo”.

“¿Tienes recuerdos que no fueron borrados?”. Relia se sorprendió, cuando se recuperó, mirando hacia atrás, preguntó. “¿No tienes ninguno?”.

“Yo no…”. Dijo Hyoue.

“Yo tampoco”.

“Ya veo…”. La cara de Relia tenía una expresión solitaria, pero no dijo nada más sobre eso.

“De todas formas, hablemos. Así podremos matar a Hamyuts”. Continúo Colio.

“Cierto… ¿Desde dónde debo iniciar?”. Pensó Relia por un momento y luego empezó a hablar.

“También olvidé casi todo. Como dónde y cuándo escuché esto. Solo tengo algunos de mis conocimientos. Hace mucho tiempo, el Supervisor del Principio y el Final apareció en este mundo. Primero, el Supervisor del Principio y el Final utilizo el caos para crear el cielo, la tierra y el mar. Esto tomó cerca de un millón años. Lo siguiente fue, moldeando el caos restante, creó los animales y las plantas. Esto tomó cerca de 100 mil años. Luego, procesando el caos restante, él creó a los humanos. Esto llevó a 10 mil años. Al final, cortó su propio cuerpo y creó a tres dioses separados”. Relia siguió hablando. Hyoue y Colio escuchaban sin decir nada.

“Los tres dioses fueron confiados con papeles por el Supervisor del Principio y el Fin. Dividieron el mundo en tres partes, una para cada uno. Los tres eran el Supervisor de los Todavía estaban por Venir– Orntorra, el Supervisor de los que Existen. Toitorra y el Supervisor de los que han Muerto, Bantorra. El Supervisor del Principio y el Final dejó el mundo a manos de los tres nuevos Supervisores y entró en un largo, largo sueño. Este fue el nacimiento de nuestro mundo”. Relia continuó la historia.

“El Dios Bantorra quedó para supervisar y registrar todos los hechos de los humanos. Para este propósito, creo una biblioteca. Para que la gente simplemente no entrara en ella, él cavó un laberinto subterráneo y colocó allí la biblioteca. Esa Biblioteca sigue existiendo ahora y sigue activa. Es la reconocida Biblioteca de Bantorra. Luego, Bantorra creo los libros que serían guardados ahí. Bantorra recolectaba las almas de los humanos muertos y las enterraba bajo tierra. Cuando las almas son enterradas, naturalmente pierden su fuerza vital. Y cuando se agota su fuerza vital, las almas se convierten en fósiles. Las almas fosilizadas contienen todas las memorias de su dueño. Al tocar el fósil, uno puede revivir esas memorias. Bantorra dejó la tarea de excavar los Libros a sus Angeles Bibliotecarios”. Cuando Relia dijo esto, un hombre que llevaba una cesta llena de Libros pasó junto a él. Parece que eran Libros recién excavados, ya que estaban cubiertos de tierra.

“Hace tiempo, ese tiempo cuando los dioses dominaban a los hombres, era la Era del Paraíso, durante la Era del Paraíso no habían guerras, ni pobreza o delincuencia– era pacífico. Pero, debido a varios incidentes, los dioses ya no estaban al lado de los hombres. La supervisión del mundo fue dejada a los humanos, y los dioses dejaron la tierra. Sin la supervisión de los tres dioses, el Dios Bantorra fue sellado en la Sala del Director de la Biblioteca y nunca salió. Por lo tanto Bantorra le encargó la gestión de la biblioteca a los humanos. Desde entonces, excavar [Libros] y la gestión de la biblioteca se convirtió en tarea de los humanos. La gente a la cual Bantorra dejó la biblioteca pasó a llamarse Bibliotecarios Armados”.

“… Oh, sabía eso”. Dijo Hyoue. “Para entrar en el laberinto de la biblioteca tienes que derrotar a las bestias que la protegen, los Bibliotecarios Armados deben poseer extraordinarias habilidades de lucha además de tener conocimientos históricos”.

“La profesión más difícil de adquirir en el mundo es la de Bibliotecario Armado. Entre los muchos Bibliotecarios Armados, el más poderoso se convierte en el Director Interino de la biblioteca de Bantorra. Ambos la conocen. Es Hamyuts Meseta”.

Colio también sabía sobre Hamyuts Meseta.

A lo largo de la historia sólo cuatro mujeres habían ocupado este puesto de líder en el mundo. Entre los guerreros más fuertes del mundo, ella era la asesina más fuerte.

“Sé sobre eso, Relia”. Dijo Hyoue. “Me pregunto por qué lo sé. No tengo ni idea”.

“¿No recuerdas?”.

“Sí. Porque he perdido casi todos mis recuerdos”.

“¿Por qué precisamente recuerdas eso?”.

“No lo sé”.

Relia inclinó la cabeza. Colio quién estuvo en silencio hasta ahora abrió la boca.

“Está bien”.

“…”.

“Más importante que eso, vamos a matar a Hamyuts Meseta”.

“Cierto…”.

Diciendo eso, tiempo de hablar se acabó. Después de eso, nadie dijo nada.

Colio envidiaba un poco a Relia, ya que mantenía algunos de sus recuerdos. Pero, incluso si él recuerda algo, no le ayudara a matar a Hamyuts. Ya que existen solamente para matar a Hamyuts Meseta, Relia probablemente era defectuoso.

Pensando en esto, su pesimismo se despejó un poco. Sus sentimientos una vez más se centraron en matar a Hamyuts Meseta.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

De repente…

“¿Hey chicos, están interesados en los libros? Estaban hablando sobre los dioses hace poco”. Una voz los llamo mientras caminaban.

Era un hombre al final del callejón que tenía un pedazo de tela extendida en el suelo. Encima tenía hojas de libros polvorientos en orden. Ahora, ese hombre barbudo estaba haciendo señas hacia Colio y el resto. Un vendedor de libros.

“¿No quieren mirar? Es barato”. Dijo el vendedor de libros. Colio se detuvo.

Era la primera vez que había visto un Libro.

Su aspecto era como la de una pequeña placa de piedra que podría caber en su mano. Era un rectángulo. Pero los [Libros] ofrecidos aquí eran partes faltantes, que fueron arrancadas o en trocitos.

“Vamos, venga y vea. Estos Libros fueron excavados justo ayer. Todos ellos son valiosos, puedes disfrútalos por sí mismo, o puedes ganar bastante al venderlo a la biblioteca. Ven, vengan todos, son todos mercancía de primera clase”.

La compra y venta de Libros estaba prohibida, pero parece que al vendedor no le importaba. Levantó su voz hacia los tres.

“Hey chicos, los que visten igual. Nuestra librería es para personas como ustedes”.

Colio y el resto trataron de alejarse. El vendedor de libros ilegales probablemente estaba tratando de ganar algo de dinero fácil.

El distribuidor de [Libros] se levantó y se acercó. Parece que había hecho blanco a Colio que caminaba detrás.

“Aquí, niño. ¿Qué hay de este libro? Es un libro de uno de los generales de la Era Imperial. Lo excavé ayer con mis manos. Saqué a este pequeño del suelo. Si crees que estoy tratando de engañarte, échale un ojo”. Relia volteó y le dijo a Colio. “Colio. Ignóralo. Vámonos”.

“Está bien”.

Pero el vendedor no se dio por vencido.

“No digas eso, vamos, échale un ojo. ¿O no estás interesado en los generales? ¿Entonces, qué te parece este”. El vendedor tiró de la ropa de Colio y le mostró un libro. Colio dio vuelta para mirar este Libro que sostenía el hombre.

No sabía por qué. Por un momento, un pequeño momento, sintió que sus ojos iban hacia ese Libro.

Al principio, el Libro parecía como si fuese una placa de vidrio semitransparente. Su forma era como la de un triángulo filoso. Era un pequeño fragmento de Libro que podía caber en la palma de su mano.

“Un Libro roto, que sólo puede mostrarte casi nada, pero por eso es muy barato”.

“¿Colio, qué estás haciendo? Vámonos”.

El libro semitransparente tenía un color como el de la nieve. Por alguna razón, Colio sintió una calidez extraña de él. Sin razón alguna, pensó en él como una cosa preciosa.

“Si lo tocas te sorprenderás. Aquí, ¿Qué opinas? Es un Libro valioso de una princesa de hace trescientos años”.

“¡Colio!” Cuando escuchó eso, Colio se dio la vuelta y sacudió la mano del vendedor, para correr hacia Relia y Hyoue.

“Hey niño, no seas tan cruel conmigo”. El hombre lo había perseguido. La sangre subió a la cabeza de Colio.

Colio agarró el cuchillo de su bolsillo. Era un completo novato en el manejo de un cuchillo, pero Colio pensó que podría matar a un oponente como ese fácilmente. No será difícil. Debo matar a Hamyuts Meseta. Y justo cuando pensó eso y estaba por sacar el cuchillo…

“Hey. ¿Tienes un permiso de la biblioteca?”. Un hombre que salió de repente agarró la mano del vendedor.

Era un hombre más alto por una cabeza que Relia, así que en comparación con Colio no parecía un humano. Ese hombre vestía un traje y tenía un arma enorme colgando de su cintura. Colio podía ver algunas crestas grabadas en el mango de la pistola. La cresta tenía la imagen de una cerradura.

“Sí, pero lo olvidé en casa…”.

“Ven conmigo…”.

El gran hombre fácilmente levanto al vendedor.

“No, es verdad, en serio…”. El vendedor intentaba librarse de esto, pero el gran hombre no escuchaba. Puso al vendedor sobre su hombro y caminó hacia el camino principal.

Mirando la espalda del gran hombre, Relia dijo.

“Ese tipo era un Bibliotecario Armado…”.

“¿Huh?”.

“La cerradura bronce representa el pasado e indica que es un agente de Dios. Es el emblema de los Bibliotecarios Armados”.

“Sabes mucho, Relia”. Hyoue se sorprendió.

“Pero no es Hamyuts Meseta, ¿Cierto?”. Preguntó Colio.

“Verdad. Hamyuts Meseta es una mujer”.

“Por lo tanto, él es irrelevante para nosotros. No tenemos interés en alguien que no sea de Hamyuts Meseta”. Dijo Colio. Relia todavía parecía estar pensando en algo.

“Vamos, Relia. Mataremos a Hamyuts Meseta”.

“Cierto. Matemos a Hamyuts Meseta”.

“Oh, bien…”.

Una vez más, los tres siguieron caminando perezosamente por los alrededores.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

Después de caminar un rato, salieron de los callejones.

De aquí en adelante no hay tiendas o casas, sólo lotes baldíos en las afueras de la ciudad. Había una valla de madera para indicar los límites del pueblo. Chatarra y madera, carbón y cenizas, además de toda clase de basura era reunida aquí. Más allá de esto, solamente había montañas grises que parecían no tener fin.

“No hay nada aquí”.

“Sí”.

Diciendo esto, los tres se detuvieron, cuando de repente una voz los llamó desde atrás.

“Hahaha, chicos estaban en peligro”. Los tres se dieron la vuelta y vieron al hombre que les hablaba.

Era un joven radiante con una sonrisa natural. Llevaba una carretilla y venía de la misma dirección que Colio y el resto. Dentro de la carretilla había una montaña de pan, y junto a eso había un pequeño barril con un trozo de queso y un cuchillo.

Parece ser un vendedor de pan. La carretilla chilló cuando el joven se acercó al grupo de Colio.

“Suertudos. Ese viejo siempre vende cosas pase lo que pase. Todas las personas de este barrio fueron sus víctimas. Aunque no es gran cosa”. Después de decir esto, el joven señaló el pan en su carretilla. “Por cierto, ¿Han almorzado? Mi pan es delicioso cuando está recién horneado”.

Los tres se miraron. Sin duda era el momento de comer su almuerzo.

Los tres se inclinaron sobre la valla de madera al lado de ellos. El joven sacó el cuchillo del queso.

“¿Por qué ustedes tres usan la misma ropa?”. Dijo el joven al insertar el cuchillo en el pan.

Parece estar alrededor de la edad de Relia. Parece ser un joven bondadoso. Probablemente ha estado trabajando desde que era pequeño, ya que parecía competente en el manejo del pan y el queso.

“Realmente no hay una razón”. Dijo Relia encogiéndose de hombros.

Un pedazo de pan con queso cuesta un kirue. Un vaso de Ginger ale [2] también costaba un kirue. Relia sacó una nota arrugada de diez Kirue de su cartera, y a cambio recibió cuatro kirue en monedas.

El joven tomó el cuchillo y con sus ágiles manos, cortó el pan y el queso. Después de un momento le entrego los panes a los tres, así como servirles Ginger ale desde el barril a pesar de no haberlo pedido.

Los tres empezaron a comer sin decir nada.

“Bastante bueno para el precio”. Dijo Relia, no parece ser mera adulación.

A Colio no le importaba. Sólo mordió el pan y bebió la bebida.

“¿Dónde está Hamyuts Meseta?”. Murmuró Colio. Parece que el joven vendedor no lo escuchó.

“¿Hmm? ¿Quieres algo más de Ginger? Aunque costaría otro kirue”.

Colio se puso de pie y dijo: “Dinos dónde está Hamyuts Meseta”. Él se acercó al joven. El vendedor se sorprendió por sus repentinas y extrañas palabras.

“Dinos”. Cuando Colio estaba a punto de sacar su cuchillo, Relia agarró su brazo por detrás.

“Ah, lo siento. Este chico es un poco raro. ¿Puedes darme un poco más de Ginger?”.

“Huh… Sin duda, gracias”. El joven puso la moneda kirue en su bolsillo y miró curiosamente a Colio.

“¿Y yo le puedo preguntar algo?”.

“No me importa”.

El hombre parecía desconcertado. Probablemente estaba pensando que eran unos chicos extraños.

“¿Sabes Dónde está Hamyuts Meseta?”.

“¿Dónde está Hamyuts Meseta?”. El joven repitió la pregunta de Relia.

“Dónde está… Pues es la Directora de la Biblioteca, ¿No está allí?”.

“¿En la biblioteca de Bantorra?”.

“Sí. ¿No lo sabías?”.

Relia se rascó la cabeza.

“Ah, ya veo. Es cierto”. El joven miraba con curiosidad a Relia.

“Umm… Discúlpame, ¿Para qué han venido al pueblo?”.

“Para hacer un poco de turismo”.

“¿En este tipo de lugar?”.

“Hemos estado interesados en este lugar durante mucho tiempo”.

“Hmm…”. El joven inclinó la cabeza. Como Colio pensó, se estaba poniendo sospechoso.

“Pero, si deseaban hacer turismo, debieron comprarle un Libro a ese anciano. Los Libros son muy interesantes”.

“Ah, sí nos apetece, lo haremos”.

“Sí, hace mucho tiempo fui engañado por ese anciano y compré un libro. Y ese Libro…”. El joven de repente dejó de hablar. “¿Qué sucede?”.

“¿Qué quieres decir con, qué sucede?”.

Él levantó el dedo para señalar a Hyoue que estaba sentado al lado de Relia.

“¿Qué sucede con él?”.

Colio vio que el pan y la copa de Ginger habían caído al suelo. Hyoue tiró su comida y rascaba en su pecho.

“Haa, aah, aah, haa…”. Estaba rascando la bomba dentro de su pecho. Si el tubo de vacío se rompe, sería el final para él.

“Hyoue…”.

“R-R-Relia, e-estaba comiendo, entonces…”.

La copa de Colio cayó al suelo.

“Espera, s-sálvame, Relia, sálvame…”. Hyoue se levantó y arrastró sus pies hacia Relia.

Relia no corrió hacia él. En su lugar, se dio la vuelta y comenzó a correr de espaldas a Hyoue.

“¡¡Colio, escapa, rápido!!”. Gritó Relia y Colio finalmente entendió lo que estaba pasando.

Colio arrojó el pan y empezó a correr desesperadamente a toda velocidad.

“¡¡Escapa también!!”.

“¿Eh? ¿Por qué?”. El vendedor de pan miraba a Hyoue y a Relia confundido.

Hyoue cayó de rodillas. Estaba tratando de detener el aire de que entrara en su tubo de vacío bloqueando las grietas con sus dedos.

Pero se oía el sonido de rotura del tubo de vacío que estaba bajo mucha presión.

“Relia, n-no te vayas, R-Relia…”.

“¿Qué sucede? No te ves bien…”.

“Colio, corre-“. Las voces de Relia, Hyoue y el vendedor de pan fueron tragadas por un estruendo explosivo. Colio se cayó como si hubiera sido empujado por detrás.

Su hombro golpeó el suelo y de alguna manera evitó la explosión. Recibió el suelo caliente con su espalda, protegiendo desesperadamente la bomba en su pecho.

“R-Relia…”.

“¿Colio, estás bien?”. Cuando llamó a Colio, su voz hizo eco. Relia se puso boca abajo en el suelo frente a la explosión, por lo que parece que evitó la explosión.

Mirando atrás, en el centro de la tierra ennegrecida, quedaron algunas pequeñas brasas. La madera donde se habían sentado antes estaba humeando.

El cadáver acostado junto a eso, probablemente le pertenece al vendedor de pan. Su cabeza y brazos fueron hechos pedazo.

Hyoue no podía ser visto en ningún lugar. Se convirtió en polvo y desapareció sin dejar rastro.

“…”. Colio miró esto mientras estaba completamente aturdido.

El callejón comenzó a hacer ruido. Parece que la gente que escuchó la explosión estaba viniendo.

“Huyamos, Colio”.

Colio y Relia corrieron en sentido contrario de las personas que se aproximaban. Puesto que apenas había gente de este lado, nadie los había visto.

Después de correr un poco, empezaron a caminar tratando de parecer inocentes. Después de todo, cualquier persona corriendo se vería sospechosa.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

Después de caminar un poco, ambos se detuvieron.

Relia giro y miró atrás. Estaban ya lejos del sitio de la explosión. Las personas caminaban por la calle principal como si nada hubiera sucedido. Probablemente no sabían sobre la explosión todavía.

“Me pregunto si nos podemos relajar aquí”. Dijo Colio. Relia no respondió.

“¿Qué sucede, Relia?”.

“¿Hey, qué debemos hacer?”.

“¿Sobre qué?”.

“¿Qué debemos hacer? ¿Lloramos? Pero realmente no conocía lo suficiente ese tipo como para estar llorando por él. Apenas habíamos hablado desde que nos conocimos”. Era como Relia dijo. Los tres habían encontrado en su camino a este pueblo. Hubo pocas veces donde conversaron entre sí.

“¿Qué debemos hacer, Colio?”. Colio pensó un poco y luego respondió.

“Vamos a matar a Hamyuts Meseta”.

“¿Por qué deberíamos hacer eso?”.

“Olvida a ese tipo. Mataremos a Hamyuts Meseta”. Relia golpeó la pared con su puño.

“Tienes razón, pero…”.

“Será lo mismo hagamos lo que hagamos. Mataremos a Hamyuts Meseta con esta bomba en nuestros pechos y moriremos”.

“Es cierto, ¡Pero…!”. Relia golpeó la pared una vez más. Se sacudió un poco, y su puño se cubrió de sangre.

“Pero…”. Relia se quedó en silencio después de decir eso.

Por un rato, Colio y Relia estuvieron ahí parados sin decir nada. Paso el tiempo. Cuando el cielo comenzaba a ponerse rojo, Relia habló.

“¿Hey, Colio, alguna vez te has preguntado?”.

“¿Preguntar sobre qué?”.

“¿No quieres saber la razón?”.

“¿La razón de qué?”.

“¿De por qué debemos matar a Hamyuts Meseta pase lo que pase?”. Dijo Relia mientras tocaba la bomba en su pecho.

“No lo sé”. Fue la respuesta de Colio.

“¿Quiénes fueron los que nos dieron este comando? ¿Quiénes fueron los que tomaron nuestros recuerdos y pusieron bombas dentro de nosotros?”.

“No tengo idea. Mataré a Hamyuts Meseta”.

“¿…Pero por qué…?”.

“Mataré a Hamyuts Meseta”. La cara de Relia hizo una mueca cuando tocó su pecho.

“Mataré a…”.

“¡Es suficiente!”. Relia finalmente se calló.

“Mataré a Hamyuts Meseta”. Relia no respondió.

“Regresemos”. Dijo Colio. Relia comenzó a caminar sin decir nada.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

Colio no sabía por qué debía matar a Hamyuts Meseta. Tampoco sabía quién le ordeno hacerlo. Tampoco sabía si pertenecían a alguna organización. Pero él no se preguntaba sobre eso.

Colio pensaba que estaba bien. Estaba orgulloso de él por ser así.

Una Bomba no cuestiona nada. Una bomba no tiene curiosidad alguna.

Cuando maten a Hamyuts Meseta, él morirá también.

Ese era el significado de ser una bomba.

Él pensaba de sí mismo como una bomba adecuada, una excelente bomba.

No soy un humano. Soy una bomba.

Colio ha vivido pensando esto.

 

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[1]: Fue el dispositivo más común para reproducir sonido grabado desde la década de 1890 hasta mediados de la década de 1950. Esta cosa.

[2]: Es una bebida gaseosa de origen inglés fabricada con agua mineral, jengibre, azúcar y limón.

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