Capítulo 02: Una Bomba, una Princesa y Varias Personas

Colio y Relia regresaron a la posada. Parece que nadie los conectó con la explosión que sucedió en las afueras del pueblo. No había nadie observándolos allí. Colio y Relia se sentaron en sus camas tranquilamente.

“Parece que Hamyuts Meseta está en la biblioteca. ¿Colio, qué vamos a hacer?”. Colio respondió sin vacilar. “Nos dijeron que matáramos a Hamyuts meseta aquí”.

“Cierto…”. Diciendo esto, Relia se deslizó en su cama. “Me voy a dormir”. Colio no respondió.

Se preguntaba si Relia estaba durmiendo o sólo estaba acostado en su cama. De cualquier manera, no le importaba.

“¿Hmm…?”. Sentado en su cama, Colio notó de repente que había algo en el bolsillo de su pantalón. Girándolo, notó que un trozo de piedra transparente estaba en su bolsillo trasero. Era un libro. ¿Dónde consiguió tal cosa?, Colio recordó. “…Oh, claro”. Probablemente ese vendedor de libros ilegal lo puso en su bolsillo sin permiso. Lo más seguro es que planeaba cobrarle dinero por eso.

Colio sacó el libro, pensando en botarlo. Pero él no sabía que las memorias fluían hacía cualquiera que tocara un Libro. Estas memorias almacenadas se reproducen dentro de la mente del dueño del Libro.

Ese era el estado conocido como [Leyendo Un Libro]. Si un libro se toca sin guantes, será [Leído] sin importar qué.

El paisaje frente a los ojos de Colio cambió por completo. Ese momento sorprendente no podía describirse con palabras. Él estaba viendo un paisaje que no debería haber existido y la sensación de su cama sucia fue substituida por la caricia del viento. Colio había perdido su cuerpo dentro del [Libro]. Sólo sus ojos, oídos y piel se mantuvieron. Podía ver el paisaje desde todos los ángulos, y escuchar todos los sonidos de cerca. Colio pensó que esto era como tener un sueño.

Estaba anocheciendo dentro del libro. Más allá de las suaves colinas, Colio podía ver al sol hundiéndose con sus inexistentes ojos.

“¿Por qué?”. Era la voz gruesa de un hombre. “No tengo una razón”. Sonó la voz de una mujer delgada. “Todo tiene que terminar”.

“¿Por qué?”.

“Tú, que durante 50 años enteros te ofreciste a la lucha y continuamente te fortaleciste sin un momento de descanso, perderás contra mí, una con los brazos tan delgados como el tallo de esta rama. Pero no importa lo irrazonable que sea esto, no tengo ninguna razón”.

“¿P-por qué…?”.

“Shlamuffen. La Espada Mágica que Siempre Ríe”. Se escuchó el sonido de una espada delgada como un alambre siendo balanceada. Entonces sonó como si el hombre estuviera perdiendo el aire en sus pulmones.

Al anochecer, un hombre solitario había caído, y una mujer solitaria lo miró con tristeza. La mano del hombre estaba firmemente apretando una lanza de hierro. Las figuras de esos dos al anochecer se volvieron más y más rojas– parecía que se iban a convertir en cenizas ardientes.

La mujer habló mientras miraba el cadáver del hombre. “Estas son todas las personas pobres”. Cuando ella dijo eso, Balanceó una vez más la espada delgada. La sangre que se pegó en el filo fue esparcida por los alrededores. Un pequeño chorro manchó sus guantes. Sus guantes de seda que se extendían hasta sus codos y la larga falda de su regio vestido eran de color blanco como una nube flotando en un cielo despejado. Y al igual que una nube, fue teñida por la luz del anochecer. Incluso el Breton [1] en su cabeza era blanco. El sombrero estaba adornado con lirios blancos genuinos que fueron encajonados en cera. El rostro de la mujer estaba oculto por el sombrero y sólo su nariz además de lo que estaba debajo se podía ver.

Colio recordó que el vendedor de libros dijo que era un libro de hace 300 años. Durante ese tiempo no había máquinas ni armas, por lo que era una época en la que los caballos, las espadas y la magia tenían los papeles principales en el mundo. En lugar de cosas como los Congresos Populares o los Gobiernos de Repúblicas, era una época en la que los Reyes, nobles y caballeros eran quienes gobernaban el mundo. Durante esa época, se había desarrollado mucho la magia.

En los tiempos modernos, el poder de la maquinaria era mucho más conveniente, por lo que la magia se estaba volviendo obsoleta. Para las personas que viven normalmente, no había casi ninguna oportunidad de conocer algún Mago. Los Magos sólo podían encontrarse entre personas como ingenieros especiales o los Bibliotecarios Armados. Pero, durante esa época había numerosos magos poderosos. Colio pensó que tal vez esta mujer era una Maga.

“Aquí, mira”. Dijo la mujer. Colio se dio cuenta de que su voz era sorprendentemente joven. Era la voz de alguien que podría considerarse una niña, alrededor de su edad o un poco mayor que él.

La niña levantó la espada en su mano derecha delante de ella. Era una espada extraña. Su mango tenía la forma de una araña. Incluso tenía unas delicadas ocho patas apoyadas en la mano de la niña. Las patas articuladas de la araña rasgaron los guantes de seda de la niña, tiñendo sus dedos con sangre. La hoja sobresalía de la parte trasera de la araña. Estaba modelada como el hilo de una araña, y era igual de fina. La niña empezó a hablar. “Esta espada es la Espada Mágica que Siempre Ríe- Shlamuffen. Es una de las siete Armas Conmemorativas que quedan en este mundo. Entre las siete restantes, se dice que ésta es la más desconsiderada y sanguinaria. Estas Armas Conmemorativas fueron las armas usadas por los Dioses durante la Era del Paraíso. Esta Shlamuffen fue utilizada como un arma por los castigadores entre los Ángeles Bibliotecarios”. Nadie respondió las palabras de la niña. Aun así, siguió hablando. “Esta Arma Conmemorativa tiene una maldición eterna debido a que tiene los poderes de los Dioses. No la puedo romper, ni nadie en este mundo. Aunque fuera a tirar la espada, seguramente encontraría un nuevo dueño rápidamente. Por favor, perdona mi impotencia”. La hoja de la espada– la Espada Mágica que Siempre Ríe, Shlamuffen– había soltado suavemente su agarre.

“¿Por cierto, te gustaría oír mi historia?”. Cuando la niña dijo esto, se quitó el sombrero y lo tiró. Su cabello se extendió, revoloteando casualmente hacia su espalda como una mariposa. Era un cabello extraño. Su color era difícil de describir. En su mayoría era de color castaño. Sin embargo, algunas partes eran blancas y algunas negras, formando un patrón de rayas. Era como el color del pelaje de un gato calicó [2]. El cabello de la niña bailó en el apacible viento. Giró su rostro vivaz y gentil hacia la luz roja y cerró los ojos. Su expresión era triste pero hermosa. “Han pasado 18 años desde que obtuve este poder. Comparado con el número de personas que he salvado, el número de personas que he herido es mucho más grande. A pesar de que realmente no había necesidad de que fueran lastimados”.

[¿Con quién estaba hablando esa niña?]. Pensó Colio.

“Mientras hería, lamentaba, y me culpaba por quitarle la vida a las personas, no he encontrado ningún significado. No les he ofrecido mi mano a las personas sufriendo y sufrí por mis pecados dentro de un cuarto oscuro. Mientras lastimaba a otros, yo tenía más miedo de salir herida. Persiguiendo la riqueza, sucumbí a la codicia. Egoísmo. Avaricia. Cobardía. Pereza. Esos son todos mis pecados. ¿Me pregunto si me compadeces o si me miras como algo inferior? No me importa de todas formas, sólo quiero estar junto a ti. Incluso si estamos separados, siempre y cuando mis fragmentos estén a tu lado, es suficiente para mí. Sí, es suficiente”. La niña empezó a caminar. “Cuando mis palabras te alcancen… Por favor ve al lugar donde una persona preciada perdió a alguien preciado para ella. Lo que buscaste durante mucho tiempo hará peso en tu espalda, por un breve momento, el viento se detendrá. Por favor corre sin vacilar. Sí, yo también… Sí, gracias. Realmente me hace feliz”. Ella dijo esto con pequeños intervalos entre oraciones. “He sido llamada por muchos nombres, tanto ahora como en el futuro. La Santa de la Nación. La Bruja que Siempre Ríe. Incluso como [Caparazón]. Pero como era de esperar, quiero ser llamada por mi verdadero nombre”. La niña parecía estar sonriendo. Esa ligera sonrisa probablemente era por la vergüenza.

El anochecer fue sustituido pronto por un vasto color índigo. La luna creciente ya había estado flotando en el cielo desde hace un rato. Como si el mundo mismo hubiera sido cortado, Colio fue empujado de nuevo a la realidad.

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Estaba dentro de una habitación, sobre una cama. Se preguntó cuánto tiempo había pasado. Colio todavía estaba en la posición de cuando intento sacar el fragmento de Libro de su bolsillo trasero. Ya había oscurecido afuera, y la señora que manejaba la posada estaba guardando la ropa.

Colio estiró la manga de su camisa y sostuvo el libro de esa forma. Esta vez no pasó nada. Colio estaba mirando fijamente al libro, su corazón temblaba. La sonrisa triste de esa niña dejó una profunda impresión en él. Colio miró a su alrededor, estaba inquieto y no podía calmarse. Se levantó y caminó por la habitación, sintiendo como si algo significativo había sucedido y que tenía que hacer algo al respecto de inmediato.

“¿Por qué…?”. Colio murmuró, mirando fijamente al Libro colocado en su cama.

Era un Libro extraño. Él no podía entender lo que había visto- como a quien le estaba hablando la niña. Era muy extraño para ser sólo un monólogo. Pensando en ello, no tenía idea de cuál era su nombre. Ella dijo que quería ser llamada por su nombre real, pero él no lo sabía. Sin embargo, mencionó algunos de sus apodos. La Santa de la Nación. La Bruja que Siempre Ríe. Caparazón. Cada uno daba una sensación diferente. Caparazón era especialmente horrible.

[¿Cómo debería llamarla?]. Meditó Colio.

Princesa Caparazón de Cabellos Coloridos. Era demasiado largo, y no sonaba bien. Princesa Caparazón de Cabellos seguía siendo un apodo demasiado largo. Princesa de Cabellos Rayados… Princesa Calico. Sí, ése era bueno.

“Princesa Calico”. Trató de decirlo en voz alta. Sólo por nombrarla, de repente se sintió como si se hubieran acercado. Colio puso el Libro en la parte inferior de su bolsa.

Relia estaba durmiendo, parece que no se dio cuenta de nada.

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Había pasado un rato, y Relia no se había despertado todavía, por lo que Colio decidió cenar solo. Fue al comedor en el primer piso de la posada. En ese momento, sólo el grupo de Colio estaba en esta posada barata. Dentro de una pequeña habitación en la parte delantera de la posada, había un escritorio de madera. Este parecía ser el comedor, Colio se sentó allí en silencio. La dueña de la posada estaba chismeando con algunos vecinos. Cuando Colio vino, las mujeres inmediatamente lo miraron y empezaron a hablar.

“¿Chico, sabes algo?”.

“¿Sobre qué…?. Colio preguntó en respuesta. Mirando sus caras, era evidente que algo había sucedido. Se puso ansioso ya que no estaba seguro de si se trataba de Hyoue.

Si fueran descubiertos aquí, sería difícil para ellos matar a Hamyuts meseta. Pero de lo que la anciana hablaba no estaba relacionado con Hyoue.

“Parece que hubo alguna conmoción esta tarde. Al parecer un Bibliotecario Armado fue asesinado”.

“¿Hamyuts Meseta?”. Escuchando sobre el Bibliotecario Armado, Colio respondió inmediatamente sin pensar. Hamyuts Meseta era la única Bibliotecaria Armada que conocía.

“Por supuesto que no. Fue uno de sus subordinados, um, cómo se llamaba… Ah, Luimon. Era Luimon”.

Luimon. Era la primera vez que escuchaba ese nombre. Uno de los subordinados de Hamyuts Meseta. Colio pensó que podría haber sido el hombre grande que vio antes.

“¿Cómo sucedió?”.

“No lo sé, pero dicen que fue una bomba”. El corazón de Colio saltó por un momento. Afortunadamente no lo mostró en su cara.

Las mujeres no tenían intención de chismear con él. Sólo querían compartir sus especulaciones entre ellas. Así que le entregaron un plato de carne asada con pan y sopa. Y comenzó a comer solo. Afuera de la ventana, la gente se movía apresuradamente a través de la ciudad al anochecer. En esta ciudad llena de polvo, la oscuridad simplemente era polvorienta.

El sol, que se hundía detrás de las montañas en el oeste, no tiñó el atardecer gris con ni siquiera una sola gota de rojo. Este pueblo era oscuro. El humo que proviene de las minas cubría todo el pueblo. Colio recordó la oscuridad que había visto dentro del Libro y sintió que apenas se había dado cuenta de lo oscuro que era este pueblo.

Mientras recogía la sopa con su cuchara, Colio observó la puesta del sol estupefacto. Colio soñaba con el color del sol en el otro lado del cielo de color gris. No entendía por qué se sentía así.

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Un poco antes de eso…

Fue un poco después de la muerte de Hyoue Janfus y el joven vendedor de pan. El Bibliotecario Armado llamado Luimon Mahaton estaba caminando por el pueblo durante el mediodía. Luimon era un hombre grande. Sus músculos eran como una armadura. Sus muslos eran tan gruesos como troncos. Su cuerpo estaba envuelto por un traje gris de negocios y una camisa bien planchada. Con sólo la ropa, parecía un asalariado que podría encontrarse en cualquier lugar. Sin embargo, su cuerpo y la enorme pistola colgando de su cintura lo distinguían claramente de una persona normal. Y en el mango de esa pistola estaba tallada una cresta que cada persona en el mundo sabía que le pertenecía a los Bibliotecarios Armados.

Luimon sacudía su arma mientras caminaba desde el camino de vuelta de la mina. Acaba de entregar al vendedor de libros ilegales al sheriff de este pueblo. Probablemente estaba siendo reprendido ahora mismo. Luimon creía que el tráfico de Libros debía ser manejado más agresivamente, los Libros no se podían replicar después de todo. Si no fueran puestos bajo el cuidado de la Biblioteca, simplemente se perderían. Dicho esto, el tráfico de Libros no estaba relacionado con su trabajo actual. [Debo concentrarme en mi trabajo actual], pensó Luimon.

Luimon entró en la taberna que también servía como restaurante, decidiéndose a almorzar. Sacó un reloj plateado de su bolsillo para comprobar la hora. Eran exactamente las 12 en punto. Un buen momento para una comida. Luimon se sentó en el mostrador y puso un billete de diez kirue en la parte superior de la misma.

“Dame un filete de pollo y una ensalada de maíz”.

“¿Qué debo añadirle a eso?”.

“Fritas… No, puré de patatas. Una gran cantidad”. El gran cuerpo de Luimon se trasladó a una pequeña mesa junto al mostrador.

“¿Es esto suficiente?”.

“No, quiero más que eso”. Mirando el cuerpo de Luimon, el anfitrión habló con una voz asombrada mientras cocinaba. “Seguro es enorme, Señor, pero me pregunto cuánto”. Luimon inmediatamente respondió. “Dieciséis Lyra y medio laary. Veintiuno y un tercio tohora”.

“¿Uh, podría decir eso en una unidad métrica?”.

“Hmmm…”. Luimon calculó dentro de su cabeza. Un laary era cerca de dos centímetros, y cada lyra eran seis laarys, así que multiplicando eso por doce daría 193. Una machi son quince gramos, y siete de esos es un matan, y siete matan harían un tohora… “Cerca de 193 centímetros y 110 kilogramos”.

“Ah, es bastante”. Mirándolo, el hombre estaba sorprendido. Recientemente, el sistema métrico que fue ideado por la comunidad científica se convirtió en la medida principal sobre las viejas unidades tradicionales de Lyra. Pero no era como si  Luimon tuviera problemas entendiendo la multiplicación decimal del sistema métrico sobre la multiplicación por seis o siete con el sistema de Lyra. El sistema Lyra era simplemente más conveniente para aquellos que utilizan magia, pero que eso probablemente no le importaba a la gente normal.

“Aquí tienes”. Mientras estaba pensando en ese asunto, su comida había llegado. Cuando la vio, su estómago retumbó.

“Gracias por la comida”. Luimon clavó su tenedor en la pila de puré de patatas. De repente, sintió una intención asesina. El cuerpo de Luimon se puso tenso y se preparó para el combate.

“…”.

Sin embargo, Luimon no se había movido. No quería darles a los enemigos detrás de él una oportunidad. Mientras llenaba su boca con puré de patatas, se regocijaba dentro de su mente. Era porque los enemigos habían eliminado la necesidad de buscarlos. Su trabajo se había estancado por mucho tiempo, pero parecía que ahora habría algún progreso.

“Hmm, delicioso”. Los enemigos que podía sentir detrás de él eran aficionados. Probablemente eran dos o tres personas. Estaban a punto de atacar.

[Pronto], pensó Luimon mientras cortaba la carne.

Se acercaron a él… Y entonces… La mano de Luimon se separó del cuchillo, y como si fuera una criatura viviente independiente, agarró el arma en su cintura. Luimon abrió el barril acortado del rifle con su mano derecha. La bayoneta atada a la punta de la pistola brillaba con aceite. Para entonces, fue capaz de captar la situación. Con la experiencia arraigada en su cuerpo, Luimon era capaz de moverse con precisión de la forma en que necesitara.

“Hah…”.

La bayoneta emitió un sonido metálico muy alto y su codo derecho hizo un ruido sordo. Un cuchillo cayó de la mano de un hombre, y el cuerpo de una mujer cayó. Cambiando la mano sosteniendo la pistola girando la muñeca, golpeó el plexo solar del tipo mientras trataba de recoger su cuchillo con el mango del arma. Todo esto fue hecho en una sola acción. No dudó ni se detuvo por un segundo. La mujer perdió la conciencia con un solo golpe, y el hombre se derrumbó mientras vomitaba.

“A-aaahhhh…”. Para cuando el dueño gritó, el trabajo ya había terminado.

Luimon guardó el arma en su cintura. Y cuando estaba pensando en cómo explicar la situación… Su vida terminó. Detrás de la mujer, la figura de un niño rompió el tubo de vacío en su pecho y terminó su vida sin que Luimon lo viera. Sin ningún tiempo para sentir dolor, su cerebro había cesado toda actividad, la explosión que venía de detrás de Luimon aplastó su enorme cuerpo. Su cuerpo salió volando aún más lejos por las explosiones resultantes de las bombas en los otros dos.

Las tres bombas tenían suficiente poder destructivo para destruir todo el lugar, así como la mitad de una casa cercana. Tanto los testigos como los objetivos de Luimon dentro de la taberna fueron completamente exterminados. Como si se hubiera quedado atrás, un rugido resonó.

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Era la noche de ese día. Relia abrió los ojos y notó que Colio no estaba en la habitación. Escuchó una especie de susurro antes, pero no sabía nada aparte de eso, levantó su cuerpo y se frotó los ojos hinchados. Parece que el aire polvoriento de este pueblo no era bueno para ellos.

Dentro de su cama, Relia recordó los acontecimientos de hace mucho tiempo– las cosas que él habló con Hyoue y el resto, así como otras cosas más. Relia aún tenía algunos de sus recuerdos. Ya que Colio y Hyoue apenas sabían algo, probablemente él era la excepción. Pero él tampoco podía recordar mucho. No podía recordar su niñez. Ni recordar a su madre y a su padre, tampoco podía recordar a su familia, o recordar que fue amamantado o recordar cuando camino por primera vez… No tenía ninguno de esos.

Su primer recuerdo era un cuarto de piedra. Se acordó del frío cuando sus rodillas y cabeza tocaron el suelo. Su primer recuerdo era sobre él estando de rodillas en el piso de piedra. Había gente alrededor– doce o trece de ellos. La siguiente vez que contó, fueron veintisiete. Todos estaban sentados en el piso de piedra. Relia y el resto habían sido encarcelados dentro de este cuarto de piedra, tanto niños como adultos, hombres y mujeres, fueron agrupados en el cuarto. Para ese momento Relia sabía cómo levantarse y caminar, mirar a su alrededor, y hablar. Probablemente tenía unos diez años en ese entonces. ¿Dónde estaba antes de entrar en ese cuarto y por qué estaba ahí? No tenía recuerdos para responder a eso. ¿Sus recuerdos se habían perdido o fueron borrados? Él no sabía si él había estado allí desde siempre o si simplemente lo habían traído de otro lugar. Aunque le preguntó a la gente a su alrededor, ninguno de ellos sabía nada, sin siquiera tratar de entender su situación.

Era un cuarto extraño. Ninguna de las personas tenía trabajo que hacer, y simplemente se quedaban ahí perezosamente. Sus únicas comidas eran migas de pan tirado en el suelo. Algunos de ellos simplemente se sentaban en silencio en el piso, algunos golpeaban sus cabezas contra las paredes mientras murmuraban para sí mismos, y algunos estaban jugando con dados imaginarios mientras apostaban dinero imaginario. Relia no tenía sentido de la fecha o la hora. Eran ganado con ropa, esto era lo único aparente para Relia y el resto. Él no sabía acerca de Colio y Hyoue, pero imaginó que tenían las mismas circunstancias, que permanecieron dentro de un cuarto lleno de ganado con ropa.

Paso mucho tiempo sin que nada pasara. Relia incontables veces casi se rompía mentalmente, llego a considerar el suicidio, pero por alguna razón, fue capaz de preservar su cordura.

Probablemente pasaron diez años, un hombre vino por Relia y lo sacó del cuarto, dejando a Relia en otro cuarto, mientras se movían, él pudo ver el océano desde una ventana en el pasillo. Dentro del cuarto al que fue llevado, había varios hombres vestidos de blanco, si eran doctores o magos, Relia no podía diferenciarlos.

“¿Qué eres?”. Uno de ellos dijo. “Un humano…”. Respondió Relia. “Estás equivocado, no eres un humano”.

“¿Por qué?”.

“¿Acaso sabes lo que son los humanos?”. Relia no respondió. “Te enseñaré”. El hombre vestido blanco tomó una soga, la ató alrededor de Relia y lo rodó en el suelo. “¿Sólo tenemos que pasarlo a Crukessa?”.

“Sí, no podremos usarlo después”.

“Ya veo, ¿Qué pasará si se rompe?”.

“Simplemente lo usaremos como carnada”. Los hombres estaban hablando de tales cosas mientras miraban hacia abajo a Relia. “Hey, ¿Quién eres exactamente?”.

“Hehe, si quieres saber, te lo diremos…”.

“Somos del Culto del Dios Indulgente”.

“¿Qué es eso?”. Preguntó Relia, y uno de los hombres respondió. “No puedo responder a eso tan fácilmente, tenemos que hablar de ello en algún lugar”.

“He querido hablar desde el principio…”.

“Esto está relacionado con la historia de los dioses”. Diciendo esto, el hombre comenzó a contar la historia del Supervisor del Principio y del Final, la historia de la creación del mundo, la historia de los Supervisores del mundo, y la historia de Bantorra y los Bibliotecarios Armados. A partir de ahí, los recuerdos de Relia eran borrosos.

Cuando abrió los ojos, había una bomba dentro de su pecho. ¿De qué estaban hablando? No podía recordarlo, pensando en ello, se preguntó qué estaba haciendo Colio. ¿Tal vez estaba cenando? Pero era tarde para eso.

“Ahora podría ser mi única oportunidad”. Murmuró Relia en voz alta.

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Después de terminar la cena, Colio salió a caminar, no es como si tuviera algo que hacer afuera, solo no tenía ganas de hablar con Relia.

Los que mataron a Luimon Mahaton probablemente fueron los aliados de Colio. Esto fue lo que se le ocurrió mientras caminaba, incluso pudo haber sido alguien que conoció antes, al igual que Colio, probablemente eran personas a las que le fue dicho que no eran humanos.

“Humano…”. Dentro de la ciudad donde las lámparas se encendían aquí y allá, Colio murmuró.

Ese Luimon Mahaton definitivamente tampoco era un humano, si hubiera sido humano, no habría sido herido. Lastimar a los humanos era imperdonable. Los humanos viven para ser felices, para amar, para ser amados. Por lo tanto, una persona que fue herida, que era infeliz, no era un humano. Él pudo haber tenido el aspecto de un humano, pero en un nivel más fundamental él era una existencia diferente, insignificante. Así pensaba Colio.

Había niños corriendo por el camino. Al ver esto no le dio ninguna reminiscencia o algún cálido sentimiento, tampoco le hizo sonreír involuntariamente. Sólo estaba mirando sin emoción a los niños. Colio no sabía lo que era divertirse. Él pensaba que era la prueba de que no era humano. Hamyuts meseta tampoco era humana. Si fuera humana, no tendría que ser asesinada.

Él no sabía nada de los niños delante de él. Podrían ser humanos, al igual que podrían no serlo. Ellos corrían por ahí buscando un gato perdido a través de los agujeros en las paredes y los árboles. Lo que hizo pensar a Colio… ¿Era esa Princesa Calico, una humana?, pensándolo un poco, Colio estaba seguro de que lo era. Cuando recordó su bella y noble figura, no podía pensar en ella no siendo una humana.

A medida que el sol se hundía, las lámparas se iluminaban por toda la ciudad. Los pequeños insectos alados fueron atraídos por la tenue luz de estas lámparas de gas. La luz llegaba hasta los callejones de atrás, haciendo que el pueblo fuera un poco más brillante a pesar de su gris natural.

Colio estaba caminando en la dirección opuesta de la multitud de personas que regresaban de las minas. Sus piernas lo llevaron al callejón al que fue esta mañana. No entendía el por qué. Tal vez era porque este era el único camino que conocía aquí.

El pueblo que había estado durmiendo en la mañana estaba despierto, de una pequeña taberna, la risa de los mineros, sus cantos y a veces sus gritos se podían escuchar. Los olores del polvo y del aceite que cubrían el pueblo ahora estaban mezclados con el olor del licor.

Colio, que estaba caminando sin rumbo entre la muchedumbre, de repente miró a una chica solitaria. La chica estaba sentada en la oscuridad al final del camino, como si tratara de escapar de las lámparas de gas. La chica estaba inmóvil. Ella estaba mirando sus piernas o haciendo algo, Colio no podía saberlo. Él se detuvo a mirar fijamente la figura de la chica. Las otras personas caminaban sin prestarle atención. Sus hombros golpearon a Colio y casi le hicieron caer.

“Ya es imposible…”. La chica dijo de repente. “Todo salió”. Diciendo eso, se puso de pie y se frotó los ojos. Colio vio su cara, sus ojos estaban rojos como si estuvieran cubiertos de sangre, a su alrededor había marcas oscuras por haberlos frotado una y otra vez. “Así que la gente realmente se puede quedar sin lágrimas. Haha, no tenía idea”. La chica se rió. No había ninguna emoción en aquella risa, evidente sólo por su voz y expresión.

“¿Eres de por aquí?”. Dijo la chica.

“…”. Colio no dijo nada.

“¿Hey, eres de por aquí?”.

“…”.

“Escucha, te estoy hablando…”. Colio al fin comprendió que estaba hablando con él. No podía entender por qué ella hacia eso. Simplemente se quedó allí sin contestar.

“Eres raro”. La chica miró la cara de Colio. Así que inevitablemente, Colio también miró su cara. Ambos se vieron frente a frente bajo las tenues luces.

Ella tenía una cara normal, no podría llamarse bella o fea. Llevaba una capa blanca de algodón sobre su vestido blanco barato. Probablemente era usado no porque estaba de moda, sino debido a que hacía frío. Era una chica completamente normal. Su aspecto no impactó las emociones de Colio. Lo único en lo que él pensaba era en lo rojo que estaban sus ojos y la punta de su nariz. Ella tampoco parecía estar impasible por su apariencia. Él era simplemente un chico de baja estatura.

“Tengo una pregunta para ti”.

“¿Qué…?”.

“Oh, por fin has dicho algo”. La chica sonrió un poco. “¿Sabes qué hacer cuando la persona que amas muere?”.

“Quién sabe…”.

“Supongo, Huh…”. Diciendo eso, la chica se agachó de nuevo. Entonces empezó a sollozar frente a Colio.

Después de un rato, ella dejo de llorar.

“Gracias… Eso fue bueno para mí. Me siento mejor después de haber hablado con alguien, no importa quién fuera”. Dijo ella mientras sollozaba. Colio no estaba a su lado por bondad, sino simplemente porque no tenía a dónde ir. Colio no entendía cómo la hizo sentirse mejor.

“¿Qué quieres hacer…?”. La chica se puso de pie mientras decía esto.

“…”. Colio determinó que no había razón para decirle a esta chica sobre matar a Hamyuts Meseta. Pero después de pensar en lo que quería hacer, no podía pensar en nada más que responder. “Estoy pensando en los humanos”.

“Qué sofisticado”. Colio no entendía realmente lo que quería decir con esto. Entonces él preguntó.   “¿La persona que murió era un humano?”.

“Por supuesto. ¿Hay alguien que no sea humano? ¿Un ángel mágico? ¿Un ángel Bibliotecario? ¿O algún Dios antiguo? Has leído muchos cuentos de hadas”. Él no entendía realmente lo que ella decía. Así que Colio intentó investigar un poco más. “Se supone que los humanos viven mientras son amados”.

“Cierto. Yo lo amaba. Yo realmente lo amaba”.

“Ya veo…”. La conversación realmente no estaba fluyendo, pensó Colio. “¿Cuál es tu nombre?”. Preguntó la chica. Colio decidió que no le importaba contestar. “Colio Tonies”.

“Un nombre normal. También tengo un nombre normal. Ia Mira”. Dijo Ia Mira mientras se limpiaba los ojos. “Él también tenía un nombre normal… Cartohelo Mashea, su trabajo era vender pan en el camino”.

“¿Eh…?”. Respondió Colio. “¿Conocías a Cartohelo?”.

“No, no lo conocía…”. Colio entonces comprendió que la persona que Ia Mira estaba llorando era el joven vendedor de pan que había muerto por la explosión de Hyoue. Él intentó recordar la cara de ese tipo, pero sólo podía recordarla vagamente.

“Estabas pensando en humanos, ¿Verdad?”. Ia Mira dijo. Colio asintió con la cabeza. “¿Por qué estás pensando en los humanos? ¿No eres humano? ¿Estás pensando en ti mismo?”.

“No soy humano…”. Diciendo esto, Colio fue agarrado repentinamente por su muñeca. Se sorprendió tanto que su corazón se alteró. Clavando sus dedos en la muñeca de Colio, Ia Mira habló de manera anticlimática. “Huh, tienes pulso. Estoy sorprendida; realmente pensé que no eras humano”. Dijo mientras soltaba su mano. “Eres humano. Bien”. Ia parecía estar animada. Sin embargo, Colio sabía que sólo estaba haciendo esto para ocultar sus emociones. “No soy humano, los humanos son…”. En ese momento, la figura de la Princesa Calico apareció vívidamente dentro de su mente. Recordó el impacto y la profunda impresión que sintió durante ese momento, así como la belleza de la puesta de sol. “Simplemente muy diferentes…”.

“Hmph…”.

Mientras que Ia parecía estar hablando normalmente, cuando sus palabras se atascaban, ella mostraba una momentánea expresión de tristeza. Al ver eso, Colio se preguntó si Cartohelo era humano. ¿Él vivió amando, siendo amado y feliz? Eso que significa que era un humano.

“Háblame de Cartohelo”. Dijo Colio. Ia parecía sorprendida. “¿Por qué?”.

“No hay razón…”.

“Eres tan raro. Es la primera vez que dices algo así”.

“Cualquier cosa estará bien, sólo dime algo”. Ia todavía parecía un poco confundida con respecto a Colio, pero empezó a hablar. “Fui la primera en enamorarse, fue amor a primera vista. ¿Hey, crees en el amor a primera vista?”.

“No”. A él no le importaba. Ia continuó. “El amor a primera vista existe, pero la gente que no cree en el amor a primera vista no lo nota. Se dan cuenta luego de haberse enamorado. Yo también era así. Cuando estaba buscando Cartohelo en lugares en los que no podía estar y pensaba en lo que estaba haciendo, me di cuenta. Me había enamorado a primera vista”.

“Ya veo…”. Él no la estaba ignorando deliberadamente, pero tampoco la estaba escuchando seriamente. Colio hizo una respuesta ambigua. “Cartohelo no tenía padre y vivía solo con su madre. Pero su madre también murió en ese entonces, y puesto que él trabajaba tan duro por ella, él perdió toda su motivación. Fue entonces cuando lo conocí por casualidad”.

Ella continuó hablando de sus recuerdos de Cartohelo. No se habían conocido por mucho tiempo. Ella era un año más joven que él, y estuvieron saliendo por cerca de dos años y medio. Mientras Carthelo era el que empezó a hablar con ella, fue Ia quien se confesó. Los dos no estaban casados todavía, pero planeaban casarse cuando sus vidas se volvieran un poco más estables. Ia dijo que si trabajaban duro hasta el verano del año que próximo, serían capaces de reunir suficiente dinero para abrir una tienda juntos. Los dos sabían que no eran muy inteligentes, tampoco fueron a la escuela. Pero Ia estaba feliz de tener a Cartohelo más que alguien que fuera inteligente y que tuviera algo de dinero.

Para resumir, Ia Mira y Cartohelo Mashea eran dos personas extremadamente normales que se conocieron y se enamoraron de una manera normal. Incluso el drama nacido entre ellos y la felicidad y los tiempos difíciles que obtuvieron fueron extremadamente normales.

Colio escuchó la historia de Ia Mira mientras la miraba fijamente. Había innumerables cosas que contar, pero el tiempo era limitado. A diferencia de Colio que no tenía nada que hacer, ella probablemente tenía un trabajo y muchas cosas que hacer.

Ia, que había estado hablando mientras estaba sentada, se puso de pie y dijo. “Bueno, voy a trabajar. Incluso si Cartohelo se ha ido tengo que trabajar, y ganar dinero para vivir”.

“Cierto”.

“Adiós”. Diciendo esto, ambos se despidieron fácilmente.

Ya era medianoche. Él podría adivinar qué tipo de trabajo comenzaría a esta hora en el distrito de entretenimiento. Incluso el ignorante Colio podría entender eso. Sin embargo, a él realmente no le importaban esas cosas.

“¿Ella era humana…?”. No pudo llegar a una conclusión. Era demasiado vago para él, así que dejó la pregunta colgando en su mente. Un débil viento soplo.

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Lejos del pueblo minero de Toatt, cerca del mar al otro lado del mundo, había una isla, no era una gran isla. Su forma era como la de un círculo perfecto. Era una isla sin bosques ni cuevas, sólo numerosas colinas apacibles. En la colina en el centro de la isla había un enorme castillo rodeado de altas murallas. Era un castillo anticuado hecho con ladrillos blancos. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que fue construido?, La hiedra enredada alcanzaba hasta las enormes torres del castillo. La luz del sol que teñía el castillo era suave. Tanto el cielo como el viento parecían aplaudir a su creador. Este castillo estaba en la colina, como si hubiera salido de una increíble pintura al óleo.

El nombre de este castillo es la Librería de Bantorra. La primera biblioteca del mundo, construida hace mucho tiempo por los Supervisores del mundo para acomodar los pasados de todas las personas. El castillo y el edificio en la superficie fueron construidos por los humanos para el uso de los Bibliotecarios Armados y de los visitantes. La Biblioteca real era un vasto laberinto esparcido por debajo del castillo. Sin embargo, los detalles del laberinto tendrán que esperar por otra oportunidad. En el centro del piso más alto del castillo, había una amplia sala de unos 30 metros cuadrados, una antigua pintura colgaba en la pared. Era un gran retrato que representaba los viejos tiempos de la Deidad Creadora y el Supervisor del Pasado. El emblema de una cerradura había sido tejido en el centro de una alfombra blanca de alta calidad. Una mujer estaba en el centro de la sala.

“Aaah…”. La mujer tocó sus hombros mientras decía esto. “Quiero matarlos ya”. La mujer se dijo a sí misma. “¿Qué está haciendo Luimon y los demás? Si no están listos voy a tener que matar a alguien al azar”. La mujer dijo esas cosas tan horribles sin dudar. Su tono no indicaba ningún tipo de broma. Era una mujer extraña, no estaba claro si estaba o no estaba en sus treinta. Llevaba una camisa lavada y pantalones de hombre. Era una mujer terriblemente sencilla vestida con ropas rústicas. Aparte de una cinta negra que ataba su pelo oscuro y la figura de un conejo cosido torpemente en el pecho derecho de su camisa, no tenía ningún accesorio, tampoco llevaba maquillaje. Ella era una mujer normal que se puede esperar ver en el jardín de un pueblo rural. Ella era una persona que sin duda sería ignorada en una multitud de gente incluso si estabas buscándola. Pero,  ya que ella era tan simple y común, se veía muy extraño que estuviera dentro de esta hermosa sala. Ella estaba escribiendo algo en el pequeño escritorio en el centro de la sala, en el escritorio habían varios papeles, varios Libros, y al lado de ellos un vaso de leche y un lápiz de pie. Otra cosa extraña era el manojo de cinco piedras que yacían encima del escritorio. La cresta de los Bibliotecarios Armados estaba grabada en cada una. Esta mujer era conocida como Hamyuts Meseta, la Directora Interina de la Biblioteca de Bantorra.

“Puedes entrar”. Hamyuts de repente abrió la boca. Habló con un tono desaliñado, extendiendo el final de sus palabras de una manera extraña. No había nadie dentro de la habitación, pero pronto, oyó una voz desde el otro lado de la puerta. “Bibliotecaria Armada de Tercer Grado, Mirepoc Finedell, entrando”. La puerta fue abierta después de que se escuchara la clara voz de una mujer, una chica vestida de lo que parecía un uniforme militar entró. Se puso de pie frente al escritorio de Hamyuts estirando su esbelta espalda y alineando los talones de sus zapatos. Su cabello rubio lima era corto, y su rostro dividido por el puente de su nariz era tan rígido como el de un sabueso bien entrenado. Su uniforme estaba completamente abotonado hasta la parte superior, y no había ni siquiera una arruga en él. Parecía un excelente soldado. Un colgante grabado con la cresta de los Bibliotecarios Armados estaba brillando en su pecho. Por cierto, debido a que no había reglamentos sobre la ubicación de la marca, cada Bibliotecario Armado podía decidir por sí mismo dónde ponerlo.

“Ya que te saliste de tu camino para venir aquí, asumo que tienes malas noticias”. Dijo Hamyuts, Mirepoc Finedell asintió en silencio. Frunció los labios, mirando con ojos fuertes y decididos a Hamyuts que todavía estaba en medio de la escritura. “De hecho es la peor noticia”.

“¿Qué pudo haber pasado?”.

“Luimon-san está muerto”. Incluso Oyendo esto, Hamyuts no cambió su expresión. No estaba enojada ni sonriendo, sólo dócil e inexpresiva. Era una expresión tranquila, sin emociones detrás de ella, como una que tendrías mientras lees una novela que no era realmente interesante.

Mientras escuchaba sobre la muerte de su subordinado, ni siquiera sus cejas temblaron. Mirepoc continuó con el reporte. “Sucedió durante el mediodía en el pueblo minero de Toatt… En una taberna. Fue asesinado por bombas… Se presume que fueron bombas humanas.  Ya que durante esa misma tarde se produjo otro incidente de bombardeo, creo que la posibilidad de que las fuerzas enemigas estén en el pueblo minero de Toatt es alta y sugiero que enviemos de inmediato a algunas tropas allí”.

“…”. Hamyuts no levantó la cara. A pesar de que parecía estar pensando, también parecía que estaba absorta en su escritura. Era difícil para Mirepoc hablar con ella. Ella no conocía a ninguna otra persona cuyas emociones fueran tan difíciles de leer, por lo que no podía saber si Hamyuts estaba pensando en algo o si no lo estaba. Mirepoc reanudó su reporte. “Ahora mismo, incluyéndome hay cuatro Bibliotecarios Armados de Tercer Grado listos para una incursión. Si nos das las instrucciones, Directora Interina, estaríamos saliendo en una hora”.

“Detén eso”. Dijo Hamyuts tranquilamente. “¿Eh…?”. Mirepoc respondió sin pensar. Hamyuts agarró la taza de la deliciosa leche junto a ella y tomó un sorbo. “Los niños deben quedarse adentro y estudiar. Tendrás una divertida excursión en otro momento”.

“¡Directora!”. Mirepoc golpeó el escritorio sin pensar. Un poco de leche se derramó sobre el escritorio, y Hamyuts lo limpió con su manga. “¿Qué estás planeando hacer? ¡Necesitamos vengar a Luimon-san!”.

“¿Vengarlo?”.

“Porque Luimon-san…”. Hamyuts levantó los ojos por primera vez, mirando la cara de Mirepoc. Sus ojos parecían estar riendo, pero su expresión no. Esos ojos aterradores no permitían leer lo que estaba pensando. “Estoy bastante segura de que te he enseñado a separar el asesinato de los sentimientos personales. ¿Así que no me escuchaste, huh Mirepo?”.

“No, eso es…”. Mirepoc se retractó de lo que dijo. Ella no tenía ni la autoridad ni la intención de desafiar a Hamyuts. “Entonces, ¿Qué vamos a hacer?”. Hamyuts de repente se puso de pie,  con sus sandalias temblando, se dirigió hacia la puerta cerca de Mirepoc y mientras caminaba dijo, “Tengo una pregunta para ti, Mirepo. Entre nuestras tropas que pueden ser movilizadas inmediatamente… “. Hamyuts se detuvo y dio la vuelta. “¿Quién es el mejor [Masacrando]?”. Mirepoc respondió. “La Directora Interina Hamyuts Meseta”. Hamyuts que giró hacia Mirepoc y sonrió.   “Eso es correcto”. Fue entonces que Mirepoc entendió por qué Hamyuts estaba tan calmada. Contrariamente a su aspecto y palabras llanas, Hamyuts Meseta era conocida como la representante más agresiva de Dios en la historia. Ella siempre prefería ir sola para un ataque preventivo. Ella no le permitía al enemigo ninguna demanda o trato, y una batalla de ella donde no terminara masacrando a sus enemigos era extremadamente raro. Debido a su personalidad beligerante combinada con su abrumador poder de combate, su investidura como la Directora Interina fue cancelada una vez. Mirepoc decidió que los enemigos debían ser exterminados como venganza por lo de Luimon. Pero para Hamyuts, este era el estado normal de los asuntos, los enemigos serán asesinados. Aunque Luimon murió, su elección no hubiera cambiado.

“Llama a Mattalast, después de eso, envía a Bonbo y Matgowe una orden de regresar por si acaso”.

“Sí señora”. Diciendo esto, Hamyuts salió. Y, dijo mientras se daba la vuelta, “Mirepo, ¿Qué estás haciendo?”.

“¿Eh?”.

“Tú también vienes”.

“S-sí señora”. Mirepoc corrió detrás de Hamyuts.

Las dos luego de salir de la sala bajaron por una larga escalera de caracol. Hamyuts, que estaba caminando en la parte delantera, abrió la boca. “Así que Luimon murió, ¿Huh?”.

“Sí”.

“Bueno, ya no importa, le paso porque era débil”. Hamyuts dijo en un tono difícil de leer como de costumbre. Mirepoc recordó su aversión al oír ese tipo de palabras. Hamyuts continuó tranquilamente diciendo cosas que profanaban a sus aliados y a los muertos. “Le dije que no podía continuar con esto si era tan débil. Es justo como yo pensaba, era obvio que iba a morir”.

“…”. Mirepoc resistió la ira que emergía en su pecho. [Sé que es una persona terriblemente despiadada. ¿Pero realmente necesita hablar de esa forma?].

“Pero, sabes”. Hamyuts continuó. “Era un buen tipo”. Mirepoc no pudo encontrar palabras para responder. “Es una lástima darle este tipo de trabajo a una persona así, ¿Verdad?”. Después de eso, Hamyuts se quedó en silencio. Mirepoc que caminaba detrás no podía ver la expresión de Hamyuts.  ¿Estaba reteniendo las lágrimas? ¿Estaba suprimiendo la ira en su cuerpo? ¿O tal vez, ella sólo estaba manteniendo su rostro inexpresivo?… Mirepoc no sabría decirlo.

Saliendo de la Biblioteca de Bantorra, detrás del castillo había un hangar de para aeroplanos y una pista de aterrizaje. La puerta de hierro del hangar estaba abierta. Dentro de él, estaba el aeroplano calentando su motor. Construido en una rara cooperación entre la Agencia Mágica y la Agencia Científica que estaban generalmente en malos términos, era un aeroplano de hélice con un motor mágico. Originalmente había sido posesión personal de Hamyuts, pero ha sido utilizado por todos los Bibliotecarios Armados. Después de llenar el tanque del aeroplano y dejar que un técnico inspeccionara la cabina, solo un hombre estaba de pie junto al aeroplano. Era un hombre alto con un sombrero negro y vestido con una capa de negro de almidón. Un poco de su pelo rubio se podía ver fuera de su sombrero. Su nombre era Mattalast Ballory. Su marca como Bibliotecario Armado estaba en la en los brillantes botones en las mangas de su abrigo.

“Wow. Eso fue rápido”. Hamyuts le habló. “Así que Luimon fue derrotado, ¿Huh?”. Preguntó Mattalast. “Sí”. Hamyuts respondió. Eso fue todo lo que hablaron de Luimon. ¿Cuánto significado tenía su conversación? ¿Sólo querían afirmar los hechos? En comparación con aquellos dos que han visto la muerte incontables veces, la inexperta Mirepoc no podía entender.

“¿Podemos irnos?”.

“Si la directora lo desea, pero…”.

“Pero qué, ¿Sucedió algo?”. Preguntó Hamyuts. “Hace poco el Comité de Previsión de la Agencia Mágica nos contactó”. Respondió Mattalast.

“Por el Comité de Previsión ¿Te refieres a los tipos del informe meteorológico?”. Volvió a preguntar Hamyuts.

El Comité del Previsión estaba en el templo principal que le pertenecía a la Agencia Mágica, dirigido por la Federación de Magos Oracular, era un ecléctico [3] de varios magos Oracular reunidos, pero la mayor parte de su trabajo en la actualidad era el pronóstico del tiempo.

“SÍ. Parece que un tifón se dirige hacia la mina de Toatt”.

“…”. La expresión de Hamyuts se volvió ligeramente sombría. Buscando a lo largo y ancho, sólo había pocas cosas que podrían causarle una reacción. Todos sabían que un tifón era una de esas pocas, para Hamyuts, un fuerte viento era una debilidad que definitivamente no podía superar. “Mattalast-san. ¿Hay algún lugar en la mina de Toatt en donde el tifón no afecte?”. Mirepoc dijo desde atrás. “Mirepo tiene razón, ya que el suelo de la mina de Toatt tiene una alineación elemental muy fuerte, normalmente un tifón no debería pasar por ahí”.

“¿Y qué hay de lo que la gente del pronóstico del tiempo dijo?”.

“Solo se dirige al norte por hoy”.

“Así que no hay problema”. Dijo Mirepoc. “Eso es correcto, pero… Es bueno que me haya enterado. Por si acaso”. Hamyuts pensó por un momento. “Si las únicas armas que tienen son bombas humanas, debería estar bien aunque haya un tifón”.

“Probablemente, ya que es usted, Directora, probablemente también serías capaz de ganar sin usar armas”. Mattalast dijo con una cara recta. “Bueno, aunque venga, huiré hasta que pase. Me las arreglaré, así que no hay ningún problema”. Diciendo esto, Hamyuts saltó y aterrizó ligeramente en el interior de la cabina. “Vámonos de una vez”. Mirepoc y Mattalast se metieron en la cabina. La hélice comenzó a girar ruidosamente.

TatakauShishoI2

Colio regresó a su cuarto bastante tarde. La lámpara del cuarto no estaba encendida así que la encendió. Se sentó en su cama en el pobremente iluminado cuarto.

“¿…?”. Entonces se dio cuenta. Relia que debería haber estado durmiendo se había ido. Colio se preguntó si salió a caminar como él había hecho hace rato. Pero pronto se dio cuenta– sólo quedaban dos bolsas. Tal vez fue a tirar las pertenencias de Hyoue que ya no eran necesarias. Pero Colio tenía el mal presentimiento de que era más que eso. Así que bajó las escaleras y se dirigió a donde la dueña de la Posada.

“¿Qué sucede?”. La dueña lo miró con fastidio. Probablemente estaba lista para irse a dormir.

“¿A dónde fue Relia?”.

“¿Relia? Oh, ese tipo. Él salió no hace mucho”.

“Salió…”.

“Está bien. Él ya pagó”.

“¿Él se fue…?”. Dijo Colio, mientras suprimía su agitación.

“Efectivamente”.

“…”. Colio quedó aturdido por un momento. Se escapó. Relia se escapó. “Oh, claro, también dijo que el otro también se fue. ¿Y qué hay de ti, muchacho?”.

“Yo…”. Dijo Colio mientras le daba la espalda a la dueña. “Me quedaré aquí”. Diciendo sólo esto, Colio regresó a su cuarto.

La dueña parecía ser cautelosa porque dos de los tres se habían ido de repente. Además, uno de ellos dejó su equipaje atrás. Ella no dijo nada, pero Colio entendió inmediatamente que sospechaba de ellos. [Podría ser expulsado de la posada], pensó Colio. Entonces se preocupó sobre a dónde iría si lo echaran. ¿Debería buscar otra Posada, y dónde? ¿Tenía siquiera suficiente dinero? Ya que era el único que quedaba, tenía que pensar por sí mismo. Pero estará bien. Colio pensó que mataría a Hamyuts Meseta antes de ser echado, y su proceso de pensamiento se detuvo allí.

[Ya debería irme a dormir], eso pensó. Escribió dentro del diario bajo la luz de la lámpara. “Hoy no he matado a Hamyuts Meseta”. Generalmente terminaría de escribir la entrada así. Pero, por primera vez, Colio continuó más allá de eso. “Hyoue murió.  Relia se escapó. Y…”. La pluma de Colio se detuvo. No estaba seguro de si debía escribir sobre la Princesa Calico o no. Después de pensar por un rato, Colio tachó el “y”. Esta era la primera vez que tuvo problemas con escribir en el diario.

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[1]: Un sombrero así.

[2]: Un gato calicó es un gato doméstico que tiene una coloración característica, el pelaje blanco muestra manchas marrón-anaranjado y negras. Más o menos así.

[3]: El eclecticismo es un enfoque conceptual que no se sostiene rígidamente a un paradigma o un conjunto de supuestos, sino que se basa en múltiples teorías, estilos, ideas para obtener información complementaria de un tema, o aplica diferentes teorías en casos particulares.

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