Capítulo 03: Una bomba, un Humano y el Curso del Viento

Al día siguiente, Colio salió a caminar como lo había hecho ayer. Y así mismo, volvió a caminar contrariamente al flujo general de la gente esta mañana. Ayer había tres personas caminando de ésa forma. Pero ahora, sólo quedaba uno.

Colio se dio cuenta de lo mucho que había cambiado la situación en un solo día. Y justo como ayer, sus pies lo volvieron a traer al callejón sin razón aparente.

¿Tal vez Relia está ahí?, pensó él mientras caminaba.

“¿Chico, qué tal estuvo? ¿Lo leíste?”. Una voz le habló. Colio se detuvo y miro a los alrededores. Era el Vendedor de Libros de ayer, Colio creyó que el Bibliotecario Armado se lo había llevado, pero seguro siguió con lo suyo cuando asesinaron a ese tipo. A Colio no le importaba para nada, ni hoy ni ayer. Probablemente el Vendedor vino para que le pagaran el Libro de la Princesa Calico, Colio pensaba que era una molestia.

“No sé de lo que estás hablando…”. Diciendo eso y tratando de escapar, sus ojos fueron atraídos por algo entre los objetos que estaban siendo vendidos. “¿Qué es eso?”. Pregunto Colio mientras señalaba. El Vendedor respondió. “¿Hmm? ¿No es obvio? Es el fragmento de un Libro, ¿Lo quieres comprar, Chico?”. Colio reconocía el color blanco leche de ése Libro. Era el mismo color del que le pertenecía a la Princesa Calico, casi todos los Libros tenía colores entre el blanco, gris y marrón, pero ése Libro era tan blanco como la leche.

Es el mismo. Pensando eso, Colio acercó su mano. En cuanto sus dedos lo tocaron, el mundo a su alrededor volvió a cambiar. “Es ella…”. Ni Colio pudo escucharse cuando murmuro eso.

“…Va a doler un poco, así que aguanta como un buen niño, ¿Sí?”. Lo primero que escuchó fue ésa voz. Rápidamente la reconoció como la Princesa Calico.

“Ouch…”.

“Es porque necesito aplicar la medicina”. La Princesa Calico estaba dentro de una cabaña hecha con ramas podridas. Un niño estaba acostado en heno, parecía realmente pobre y enfermo. Había una increíble cantidad de piojos en su melena de color marrón y pulgas dentro de sus ropas hechas con paja.

Era oscuro dentro de la cabaña, la lámpara junto a la Princesa Calico emitía una ligera luz. El olor del aceite de ballena quemándose lleno el aire de los alrededores. Probablemente ya era de noche, pero nadie dentro de esa cabaña pensó en admirar el hermoso cielo estrellado. Nadie aparte de la Princesa Calico estaba sentada junto al niño que tenía problemas para respirar.

“Quiero… Agua… Esto duele…”. En cuanto dijo eso, empezó a toser violentamente. Su tos sonaba como si su garganta se estuviera incendiando.

La Princesa Calico tomó la hojilla que estaba en el pecho del niño, sus guantes estaban cubiertos de sangre y suciedad, solo la parte trasera de sus manos mantenían algo de su original color blanco. Su vestido estaba irreconocible, el dobladillo que era de un puro blanco ahora estaba manchado por el polvo, el encaje en su pecho estaba ennegrecido por la sangre y las alas que una vez decoraron su espalda, estaban cortadas por la mitad. El trágico estado de su vestido la hacía ver como si hubiera pasado por una chimenea. Su hermoso cabello calicó estaba atado con una cuerda y yacía en su espalda.

“Tomar agua no sería bueno; tu estómago no puede recibir nada por ahora. Ya que eres un buen niño, sé paciente”.

“Está bien…”. En el delgado brazo del niño había un corte de unos 2cm de profundidad. Ella se quitó sus guantes, revelando unos dedos bastante largos. “Picara un poco, pero no puedes rascarte”. La Princesa Calico tenía una pequeña botella en sus manos. Ella aplicó el líquido rojo en sus dedos y empezó a remojar las heridas del niño con él. “Aquí vamos, muy bien… Por los próximos días, no importa cuánto duela, no puedes beber nada de agua, ¿Entendido? Prométemelo”.

“…”. No hubo respuesta. El niño empezó a toser otra vez.

“Sé que estás sufriendo, pero debes aguantar. Por favor, solo un poco más”. Dijo la Princesa Calico mientras abrazaba el cuerpo del niño. “Lo siento, realmente lo siento…”.

“…G-gracias, señorita…”. Dijo el niño mientras era abrazado. “¿Pero quién eres…?”. La Princesa Calico soltó al niño sin responder nada, él continuaba mirándola.

Cuando la tos del niño se detuvo, la Princesa Calico salió de la cabaña. El lugar parecía estar en el campo. Había una inhóspita iglesia construida en una empinada colina. La solitaria cabaña donde vivía el niño estaba ubicada al borde de la colina.

Era una oscura noche, la Princesa Calico llevaba una capa negra sobre su cabeza y corrió hacía el bosque con el fin de evitar el centro de la aldea que estaba rodeada por pequeñas casas. No llevaba ninguna lámpara, a pesar de la oscuridad, ella podía seguir caminando como si fuera de día.

Mientras pasaba cerca de un árbol… “¿A dónde vas?”. Escuchó una voz. La Princesa Calico se dio la vuelta y vio a una única persona allí de pie. Probablemente estaba en sus cuarenta, y era terriblemente obeso. Llevaba un lujoso manto negro con bordados de oro y un sombrero de payaso en la cabeza. Era un hombre de aspecto extraño. Colio se sorprendió, estaba absolutamente seguro de que nadie estaba allí cuando ella camino por ahí.

“Wyzaf…”.

“Ara, Princesa, tu vestido está sucio”.

“¿Desde cuándo estabas mirando?”. Dijo la Princesa Calico. Su voz estaba llena de hostilidad. Era la primera vez que Colio la escuchaba hablar así. Antes de esto y en el Libro anterior, su voz siempre estaba llena de compasión y tristeza. “Desde el principio, Santa Sonriente”.

“¿No te dije que no me llamaras así?”. La voz de la Princesa Calico se volvió aún más hostil. “Disculpa mi rudeza”. Diciendo esto el hombre se inclinó. Manteniendo su postura, se fue bajo tierra. En ese momento fue que Colio se dio cuenta de que el hombre era un Mago. Ya que en la era actual la Magia estaba en declive, la mayoría de las personas nunca habían tenido la oportunidad de ver como casualmente usaban Magia avanzada frente a sus ojos.

“¿Dónde está el niño, Santa Sonriente…?”. Parece que la Princesa Calico fue llamada Santa Sonriente, pero Colio se preguntaba de dónde salió la parte de Sonriente. Solo la había visto sonreír una vez, su rostro siempre parecía estar sufriendo. “Él es solo un niño”.

“Ahahaha, ¿Éso de nuevo?”. Está vez el hombre apareció sobre un árbol. “Ya que siempre te estás escapando en las noches para encontrarte con tu encantador caballero, él debe ser uno bastante esplendido. ¿Qué te pareció mi cuento para dormir?”.

“Deja de decir estupideces”.

“Ara, hay un poco de paja atorada en tu cabello”.

“¿No te dije que dejaras de hacer eso…?”. El hombre volvió a desaparecer. “Por favor no me culpes. Olvidaste que conseguiste tu posición actual gracias a mí, ¿O sí?”. Algo sonó debajo de la túnica de la Princesa Calico, Colio rápidamente comprendió que se trataba del sonido de una espada siendo desenvainada. “Ooh, qué aterrador. Mi Magia no es nada frente a tu espada”. Diciendo esto, el hombre apareció de nuevo bajo el árbol. “¿Qué es lo que quieres…?”.

“Es problemático cuando haces ese tipo de cosas. Estamos tratando de obtener ganancias”.

“Ése niño no podrá ser capaz de pagar nuestra medicina, eso no nos afecta en absoluto”.

“Eso no fue lo que dije, Shiron”. En ese momento el rostro de Wyzaf cambió. Hasta entonces había mostrado la cara de un caballero, pero ahora la expresión vulgar que estaba debajo fue expuesta. “Si haces ese tipo de cosas, tendré que arreglar las cosas por mí mismo, y eso no te gusta, Shiron. Esto no es sobre uno o dos mocosos, sabes lo que te pasara si sigues ese camino”.

“…Por qué tú…”.

“Discúlpate. Si no lo haces, mataré una persona como estaba acordado. Si te quejas, entonces mataré otra más”. La Princesa Calico hablo vacilante. “Lo siento, fue mi culpa”. El hombre repentinamente sonrió y se inclinó respetuosamente. “Es suficiente, nuestra Princesa”.

“¿Y…?”.

“Ahora prepararé un festín esplendido para ti, Princesa. También prepararé tantos hombres esplendidos como desees. Puedo preparar deliciosos hombres para ti, o puedo hacer que la noche esté a 20°, o tal vez puedo darte un pequeño niño que es tan lindo como un cachorro”.

“No quiero nada de eso”.

“No digas eso. Tenemos que celebrar nuestra gran victoria”.

“¿Gran victoria? ¿Qué?”.

“La Neumonía Dragón ya se ha esparcido por el Reino de Cadarra. El mismísimo Rey vino a disculparse con nosotros, fuimos condecorados como Caballeros y nos dio tres años de presupuesto”.

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“¿Les venderemos medicina?”.

“No, tenemos que esparcir la enfermedad en la Región de Nichinbeta y luego un poco más al este”.

“¿Comprendes lo qué va a pasar si no lo hacemos pronto?”.

“Lo sé. Muchas personas morirán”.

“Por favor, véndela de una vez…”.

“No me hagas reír, Kukuku”. El hombre desapareció con una desagradable risa. Dejando unas cuantas palabras finales como si se mezclaran con el viento. “Por favor no te suicides, Si mueres sabes cómo quedará el mundo, ¿Verdad?”. Incluso cuando el hombre despareció, la Princesa Calico se quedó allí. No se podía ver su expresión.

El Libro terminó ahí, Colio separó sus dedos de él. Parado frente a él, el Vendedor de Libros le dijo: “Eso no es bueno, no puedes leerlo antes de comprarlo. Tienes que pagarme”.

“Le pagaré”. Colio sacó 20 kirue de su cartera. Tomó el segundo Libro con su manga y lo guardo en el bolsillo de su pantalón. “Vi un Libro como este antes, ¿Solo hay un Libro así?”.

“¿No te das cuenta con sólo mirarlo? Está roto. Ya que está roto, solo puedes leer partes de él. Probablemente haya muchas partes”.

Oh, así que hay muchas partes. Pensó Colio, por alguna razón estaba increíblemente feliz. “¿Tiene más?”.

“Chico, si tienes curiosidad, ¿Qué tal este Libro…?”.

“No lo necesito, quiero otro Libro de la misma persona”.

“Ahora mismo no tengo… Si me visitas en otro momento podría tener alguno”. Colio realmente no estaba seguro de confiar en él, pero pensó que estaría bien por ahora.

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Colio regreso a la posada rápidamente. Y volvió a leer el Libro que acababa de comprar. Vio su voz, expresión y movimientos numerosas veces. Incluso sus manos y vestido sucios se veían hermosos. Incluso la podrida cabaña parecía un magnifico lugar solo porque ella estaba ahí. Pero esa cabaña era de hace cientos de años, así que ya no debería haber nada ahí. Mientras pensaba esto, Colio sintió dolor en su pecho.

Ella le dio medicina a un niño enfermo, sin importarle que sus manos se ensuciaran. Colio estaba conmovido por eso, pensó que era maravilloso. De nuevo leyó el Libro y vio la figura de la Princesa Calico.

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 Colio leyó incontables veces el Libro. Desde hace un rato el sol ya había viajado por el cielo, por lo que el día estaba por acabar. En algún momento él se percató del sol poniéndose y el hecho de que estaba hambriento, pero más que eso, él quería ver a la Princesa Calico otra vez. Y no solo quería leer los dos Libros que ya tenía, quería leer los demás libros. Recordando que el Vendedor le había dicho que podría tener más en otro momento, inmediatamente tomo su cartera y salió corriendo a la calle.

Corrió en contra del flujo personas que volvían a casa. Cada vez que respiraba, el hoyo en su pecho que contenía la bomba le ardía. Aunque ese dolor le hacía retorcerse, Colio no podía dejar de correr.

Llegó al lugar del Vendedor de Libros, pero nadie estaba ahí en ese momento. Lo buscó por los alrededores, pero no podía encontrarlo. Corrió por el callejón mientras lo buscaba, incluso regresó al camino principal que estaba repleto de gente para buscarlo ahí. Pero él simplemente no podía encontrarlo. Se dio por vencido con encontrar al Vendedor y pensó que tendría más suerte buscando Libros que hayan caído en el suelo. Pero tampoco logro conseguir fragmentos de Libros. Estaba exhausto y hambriento, así que se sentó en el suelo. Estuvo ahí hasta que se hizo tarde, después de un rato se dio por vencido y se tambaleó en dirección a la posada.

El atardecer de hoy seguía siendo oscuro, él camino mientras pensaba eso. De repente, se dio cuenta de la presencia de una mujer en la esquina del camino. Su cabeza quedó en blanco, corrió hacia ella. Ahora la Princesa Calico giró a la izquierda, él estaba seguro de eso. Colio giro en la esquina y vio a la mujer caminando delante de él. “¿…Esto es una ilusión…?”. Él no podía comprender el por qué ésta mujer se le parecía a la Princesa Calico. Era solo una anciana con el cabello completamente blanco. Ella se alejaba sin voltear. El decepcionado Colio recuperó la compostura. Al pensar en lo que estaba haciendo, sonrió amargamente. Lo asimilo perfectamente, había olvidado todo excepto a la Princesa Calico. “¿Qué se supone sea eso…?”. Dijo eso, pero ya lo había comprendido. Había aprendido este sentimiento ayer. “¿Esto es amor a primera vista…?”. Su pecho dolía, la bomba le ardía dentro del pecho mientras corría, cuando las costillas cortadas eran expuestas al aire, le dolía. Pero ése no era el lugar donde le dolía, su dolor no tenía una razón. Relia fue a algún lugar, y seguramente no volverá. Tampoco sabía dónde encontrar a Hamyuts Meseta. No tenía idea de qué hacer desde ahora, sin embargo, el intenso dolor en su pecho, le hacía olvidar todos esos pensamientos.

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A medida que el atardecer pasaba, aparecía una luna gris flotando en el cielo. Y en la esquina de una pequeña taberna, Ia Mira repentinamente recordó al chico que conoció anoche. Era un chico sombrío llamado Colio Tonies. Tuvieron una extraña conversación, y se separaron sin intención de reunirse otra vez.

“¿Qué sucede…?”.

“No es nada. Vamos, bebe”. Ia Mira estaba en medio del trabajo. Ella estaba sentada en un sofá de cuero barato y sirvió una bebida mientras se inclinaba contra el cuerpo del hombre sentado a su lado. Dentro del tenue interior, muchas mujeres como Ia estaban sirviendo alcohol, sentadas encima u ofreciendo halagos a los hombres que acababan de volver de las minas.

Ella ocultó las señales de que había llorado con maquillaje y llevaba un vestido tan corto que si se movía un poco, su ropa interior podría ser vista… O más bien, ella tenía pensado hacerlo. Era un vestido terriblemente barato, pero eso no se podía ver en la oscuridad. Junto a Ia, había un hombre y una de sus colegas del otro lado. Querían ir a la habitación privada en la parte de atrás de la taberna. Al darle dinero a las mujeres, puedes pasar una noche con ellas en la habitación privada- esta era la regla de la taberna. Ningún hombre le había pagado a Ia para ir a la habitación privada hoy. Si no consigo a ese cliente ahora, no ganaré dinero hoy, pensaba ella en su corazón. Pero tal vez eso era lo mejor. Sólo un poco más y ella dejaría el trabajo. Sólo un poco más y ella podría trabajar en lo que quisiera- así pensaba desde que Cartohelo murió. Entonces, el cliente con el que estaba Ia, sacó algo del bolsillo de su camisa. “¿Hey, las dos pueden beber esto?”.

“¿…?”. Entonces, la mano del cliente se movió rápidamente. Parecía que le hizo algo a la bebida con lo que sacó. Ya que estaba oscuro, ella no podía ver lo que había hecho. “¿Huh…? ¿Qué fue eso?”.

“¿No está bien? Te pagaré el doble”.

“…”. Ocasionalmente había hombres con pasatiempos extraños o drogas en el cuarto privado. Ia experimentó eso incontables veces. Durante esos tiempos, Cartohelo siempre la consoló. Porque él estaba allí, ella podría aguantar cualquier cosa dolorosa.

“Bébelo”. El hombre puso algo de dinero en el pecho de Ia. Ella no tuvo tiempo para vacilar. Ia vertió el dulce vino en su boca, podía sentir algo como jalea deslizándose por su garganta. Cuando Ia lo bebió, el hombre de repente se levantó y rápidamente salió de la taberna. Las voces de los empleados diciendo: “Por favor, venga otra vez”, sonaban extraño. Ia revisó la condición de su cuerpo moviendo su cuello y escuchando sus latidos. No tenía la sensación de que le pasara algo. No se sentía somnolienta ni extraña en absoluto. Pero debido a esto, ella estaba asustada. Tratar con alguien con objetivos desconocidos era aterrador, era incluso más aterrador ahora que ella no tenía a Cartohelo. Caminó a la parte trasera de la tienda donde el dueño estaba limpiando los vasos, y dijo en voz baja. “Lo siento, pero quiero irme temprano esta noche”.

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Cerca de la misma hora, Relia estaba caminando solo por el pueblo. Había una bolsa de tela en su espalda. En su cadera había una billetera que se había vuelto considerablemente más ligera. Relia cruzó lentamente la ola de gente en el centro del pueblo. Las voces de hombres y mujeres llegaron a sus oídos desde los establecimientos alineados, tales como tabernas y burdeles. Sin embargo, Relia no tenía ningún interés en ellos. Colio seguramente esté pensando que Relia escapó. Pero no importa. Porque ya no tenía nada que ver con Colio. “Huir… ¿Huh?”. Podría ser mejor huir así, pensó Relia. Podría buscar trabajo en algún pueblo, esconder su pasado y vivir normalmente. Tal vez hubiera sido bueno si pudiera hacer eso, pero probablemente era imposible. Ni la gente que lo controla, Hamyuts Meseta, ni la bomba dentro de su pecho le permitirían hacer eso. Pensando en esto, Relia pasó junto a una mujer vestida con un vestido barato. Parecía tener una expresión incómoda, pero Relia no se dio cuenta. Probablemente Colio siga corriendo por los alrededores sin rumbo, pero a diferencia de él, Relia tenía un objetivo en mente. No tenía miedo de morir. Él abandonó su vida hace mucho tiempo. A cambio de eso, obtuvo determinación. Estaba decidido a no actuar de la manera que esa gente quería. De alguna manera, esta determinación permitió que Relia se apartara del camino que ellos pretendían para él.

Usando la bomba en su pecho, iba a matar al jefe enemigo. Querían hacerle ir a la Biblioteca para hacer eso. Esta fue la razón por la que Relia se separó de Colio, y su razón para vivir. Esto no era para vengar a Hyoue, tampoco era para hacer lo correcto, ni lo hizo porque quería sobrevivir. Esta era la venganza completamente independiente de Relia Bookwatt. Él no sabía nada del enemigo. Sólo conocía la cara del hombre que emitía órdenes. Incluso ese tipo probablemente era sólo un subordinado al igual que Colio y Relia. No conocía la cara del líder, su ubicación, su propósito o incluso el nombre de la organización. Las únicas cosas que quedaban en su memoria eran los nombres: “Culto del Dios Indulgente” y Crukessa. Relia reflexionó sobre lo que debería hacer de ahora en adelante. ¿Debería creer en su poder y actuar solo?, sin embargo, ya Relia no tiene conocimientos o habilidades, no podría luchar. Tiene la bomba en su pecho, pero como se hizo para matar al jefe del enemigo probablemente sería atacado, y no haría más que matar a un subordinado junto con él. Podría tratar de obtener ayuda de alguien. Eso parecía ser más realista. ¿Entonces, a quién le pediría ayuda? La respuesta era simple, los enemigos de sus enemigos eran sus aliados. No había otra opción más que Hamyuts Meseta. “Me pregunto si será un error”. Murmuró Relia. Tal vez debería haberse quedado con Colio y tratar de ser encontrado por Hamyuts, pero no tenía sentido pensar en ello. Ya no puede retroceder. “Oops”. Un hombre tropezó con Relia. Relia podía oler un perfume viniendo de él. Relia pensó por un momento que era una mujer, pero mirando su rostro era definitivamente un hombre. El que se tropezó con él era un hombre con un rostro sorprendentemente guapo, con su apariencia efímera y su perfume a la deriva en el viento, casi parecía una mujer vestida de hombre. El  cuidadosamente peinado cabello largo del hombre yacía en su espalda. Llevaba un traje negro de tres piezas, y la bolsa de cuero colgando de su brazo estaba decorada con orfebrería. Su cuerpo era delgado y bien adaptado a lo que llevaba. Tenía una figura elegante. El hombre parecía sorprendentemente mayor. Parecía tener más de treinta, casi cuarenta. Pero, incluso a pesar de esto todavía se sentía más joven que el desgastado Relia. “Discúlpeme”.

“Joven, deberías ser más cuidadoso”. El hombre dijo. No parecía encajar en este deplorable pueblo. No importaba cómo lo miraras, no tenía el cuerpo adecuado para el trabajo manual en las minas. Parecía un hombre con dinero y estatus. Podría haber sido un Bibliotecario Armado. Relia pensó esto mientras miraba fijamente la cara del hombre. “No pareces una persona de por aquí, ¿De dónde vienes?”. El hombre de pelo largo dijo de repente. Relia se sorprendió, ya que habían empezado una conversación con él sin razón alguna. “Umm, sólo estoy de visita, y buscando a alguien”.

“¿En esta clase de lugar? Interesante”. Por alguna razón, el hombre parecía interesado en Relia. Relia lo encontró poco natural, pero no lo pensó demasiado profundamente. “¿Quizás estás relacionado con los recientes incidentes de bombardeo?”. Relia se sorprendió. “Hahaha, te ves tan alarmado”. El hombre sonrió.

“¿Puedes venir a hablar conmigo un rato? No lo confirmé, pero probablemente seas Relia”.

“¿Cómo sabes mi nombre?”.

“Porque es importante”. El hombre dijo esto y levantó su dedo índice. Fue entonces cuando Relia se dio cuenta de que el hombre vino a hablar con él desde el principio. “¿Quién eres?”. Preguntó Relia. “Puedes llamarme Cigal. Mi ocupación… Bueno, es variada. Ahora mismo estoy trabajando en una compañía farmacéutica”. Los dos caminaron juntos, dirigiéndose hacia una taberna cercana. La taberna a la que Cigal llevó a Relia era muy tranquila, en otras palabras, no muy popular. Sólo vendía licor barato y muy poca cocina, y tampoco tenía mujeres. Ese lugar no parecía apropiado para Cigal, pero Relia no tenía problema con eso. Cigal llevó el vaso de cerveza que ordenó a su boca y habló con Relia. “Se suponía que ibas a venir aquí con algunos aliados, ¿Dónde están?”. Relia se sintió asombrado de lo mucho que este hombre sabía. Como pensaba, ese hombre probablemente estaba relacionado con el asesinato de Hamyuts Meseta. Se preguntó si Hamyuts también tenía ese tipo de red de inteligencia. “Tres de nosotros vinimos a este pueblo. Uno murió ayer, y uno está en la posada… Debería, por lo menos”. Relia respondió honestamente. “¿Debería?”.

“Nos hemos separado”.

“¿Qué?”. El rostro de Cigal parecía un poco irritado. “Eso es inesperado…”. Cigal puso su mano en su barbilla y comenzó a pensar. “¿Qué es inesperado?”.

“No te preocupes. ¿En lugar de eso, creo que quieres hablar conmigo sobre algo?”. Relia se sorprendió de que esta persona viera a través de él. “Puede que no sepas mucho sobre esto, Cigal-san, pero déjame contarte mi historia. Yo– no, nosotros– fuimos retenidos por una organización durante mucho tiempo”. Tenía mucho de qué hablar. Pero, después de unos cinco minutos, Cigal detuvo su historia. “Apenas sé acerca de tus circunstancias”. Como Relia pensaba, esta persona sabía casi todo lo que él también sabía. “No hay error. Es el Culto del Dios Indulgente”.

“Así que fueron los tipos del Culto del Dios Indulgente como pensaba”. Dijo Relia. “¿Los conoces?”. Preguntó Cigal ante las palabras de Relia. “Sólo el nombre”. Cigal acarició su barbilla con un solo dedo, pensando. “Me pregunto si realmente deberíamos estar hablando de esto…”. Después de pensar por un rato, Cigal habló. “Cualquier cosa acerca del Culto del Dios Indulgente es información altamente clasificada– lo que significa que incluso sólo saber sobre ellos, es un crimen. Te borraran la memoria aparte de ser enviado a la cárcel. Quieres saber más detalles sobre ellos… ¿Realmente te parece bien?”.

“No importa. Ya me rendí con esta vida”. Después de decir eso, apareció una pregunta en la cabeza de Relia, Pensándolo bien, ¿Quién es exactamente este hombre?.

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Casi al mismo tiempo cuando Relia y Cigal fueron a la taberna, el grupo de Hamyuts Meseta volaba a una distancia de unos 5000 kilómetros del Pueblo Minero de Toatt. El avión de hélice continuaba volando y emitía humo del motor mágico en su parte trasera. En el asiento trasero, Hamyuts estaba girando el botón de una radio. Mirepoc estaba junto a ella. El que pilotaba era Mattalast. “¿Directora, quieres escuchar música?”. Habló Mirepoc. “No, estoy revisando el informe meteorológico”. Hamyuts estaba hablando del tifón. “¿Sabías, que un tifón se acerca a la región de Toatt una vez cada diez años?. Pero parece que no ha habido ningún impacto directo desde el siglo pasado”.

“Lo sé. Es un mal momento, incluso yo, estoy indefensa contra un tifón”. Empezaron a oír la voz fría del locutor mezclada con ruidos de fondo. “Mientras reúne poder en alta mar, el gran tifón Captain Choke se dirige hacia el este. La Agencia Científica declaró que la escala de emergencia había superado el nivel de Queen Watorre y había entrado en el nivel máximo, King Bawely. Estamos haciendo todo lo posible para mantenerlos informados. Por otra parte, el congreso de 33 Magos Proféticos predijo unánimemente que seguirá moviéndose hacia el este. Las estaciones de investigación de la Agencia Científica también parecen apoyar esta noción…”.

“¿Qué te parece, Matt?, después de todo, también eres un Mago Profético”.

“No puedes confiar en mí para eso”. Mattalast se quejó. Su Magia Predictiva tenía algunos detalles. Su especialidad era usar armas de fuego, por lo que sus habilidades predictivas eran de bajo nivel. Podía ver hasta dos segundos en el futuro a lo sumo, sólo sería capaz de dar una previsión meteorológica simplificada. “Bueno, no creo que vaya a venir, pero el futuro es inestable”.

“Seguro que no eres muy claro”.

“Por favor, no digas eso. Yo soy alguien normal, es ésa mujer la que es la excepción entre las excepciones”.

“Además, cabe señalar que se espera que el curso cambie lentamente de la región de Toatt debido a su poderoso campo de fuerza de tierra, y se dirija hacia el norte, donde el campo de fuerza es más débil”. La radio dijo las mismas cosas que Mattalast dijo antes. “Bueno, parece estar bien”. Diciendo esto, Hamyuts apagó la radio. “Eso parece”. Hamyuts miró hacia el cielo nublado. “Ahora que lo pienso, ésa mujer nunca en su vida tendrá que preocuparse con cosas como ‘¿Debería llevar un paraguas hoy?’, es bastante injusto”.

“Probablemente. Aunque yo también soy así”.

“Me pregunto cómo se sienten las personas clarividentes. ¿Qué hay de ti, Mattalast?”. Mattalast negó con la cabeza. “No lo sé. Ésa mujer está en una magnitud muy por encima de mí”.

“Eso es cierto…”. Hamyuts suspiró. “La Bruja que Siempre Ríe, huh… Me pregunto si ella también predijo lo que estamos haciendo”.

“Ella podía”.

“Me pregunto qué pensaba esa mujer”.

“Quién sabe”. Parecían perder interés en su charla. “Ya ha pasado todo un año”. Dijo Mattalast, su tono se volvió serio. “Es verdad”.

“Parece que va a ser una larga pelea…”.

“Cierto”. Mientras decía esto, Hamyuts comenzó a pensar en eventos que habían pasado hace mucho, así como en su actual batalla.

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Hace un año, en el otoño de 1923, Hamyuts Meseta lideró un escuadrón de Bibliotecarios Armados para asaltar un buque anclado en Allow Bay, al este de la República de Ismo. Era la base de una organización terrorista encontrada e investigada por la República de Ismo. El Presidente de la República de Ismo confió la misión a los Bibliotecarios Armados altamente capacitados en combate, su estrategia que se pensó para encargarse fácilmente de todo se encontró con problemas inesperados. Había una poderosa barrera erigiéndose desde la nave hasta su exterior camuflándola completamente. Mientras intentaban penetrar esta barrera, el Escuadrón de Magos de los Bibliotecarios Armados fueron atacados por la gente. Alrededor de una docena de hombres que usaban chalecos salvavidas fingieron entregarse a la nave que Hamyuts estaba manejando, y luego explotaron. La segunda oleada de bombas humanas llegó para atacar a los Bibliotecarios Armados que fueron arrojados al océano. Seis horas después, ya no quedaban enemigos. Hubo una víctima y seis heridos del lado de los Bibliotecarios Armados. Para ellos, este fue un resultado poco común.

Los Bibliotecarios Armados que de alguna manera tomaron el control de la situación subieron a bordo, y lo que encontraron allí parecía increíble. Más de 100 personas eran mantenidas dentro de la nave. No estaban sólo en la nave, estaban siendo recluidos ahí. Los empujaron dentro de un cuarto de piedra estrecho, viviendo entre el olor de la suciedad y de las heces. No había nada en el cuarto, ni siquiera una cama, excepto por un cubo con cebo dentro y migas de pan mohosas tiradas alrededor. Las personas que estaban adentro no podían entender su situación y tenían poca inteligencia. La mayoría de ellos tenían su espíritu tan destruido que ni siquiera podían utilizar lenguaje humano. Ellos eran llamados Carnes. Recibieron el mismo tratamiento que el ganado o los pollos. Eran ganado humano; cerdos usando la piel de un hombre. Incluso para los Bibliotecarios Armados, que han atestiguado incontables escenas de carnicería, su aspecto era nauseabundo. Los terroristas los estaban tratando como herramientas útiles. Algunos eran utilizados para experimentos médicos, algunos fueron hechos bombas vivas, y algunos fueron utilizados como cebo para animales salvajes.

Por los escritos dejados atrás por los terroristas, Hamyuts sabía que el Culto del Dios Indulgente estaba implicado. No eran una organización actuando sola, sino una organización subordinada del Culto del Dios Indulgente. El Culto del Dios Indulgente es un culto ilegal que todas las Naciones así como los Bibliotecarios Armados han intentado acabar usando todos sus esfuerzos. Incluso sólo sabiendo acerca de ella– sin mencionar el unirse a ella– estaba en contra de la ley. Los Libros de las personas involucradas con el Culto del Dios Indulgente fueron sellados bajo más de cuatro niveles, y todas las entradas del ‘Culto del Dios Indulgente’ en las enciclopedias del mundo estaban siendo censuradas por los altos rangos. Todas las organizaciones públicas, empezando por los Bibliotecarios Armados, han tratado de acabarlos durante mucho tiempo.

El Culto del Dios Indulgente tiene sólo una doctrina: “El hombre y Dios son uno y el mismo, así que tu alma es el alma de Dios, tu felicidad es la felicidad de Dios, y tu dolor es el dolor de Dios. Tu único propósito es satisfacerte a ti mismo. Todo es por el bien de Dios”. Sobre la base de esta doctrina, todos sus deseos de dinero, gloria, comida, sexo, dominación, destrucción y muchos más han sido justificados. Además, negaron la existencia de cualquier ley u orden que interfiriera con el logro de sus deseos, burlándose de conceptos como la justicia y la igualdad, y declarando que conceptos como la bondad, el amor romántico, el amor familiar y la camaradería eran algo sin valor. Para ellos, cada acción para satisfacer sus deseos era legítima, todo lo que obstaculizara eso necesitaba ser eliminado, y los sacrificios hacia sus metas eran aceptables. Todos los miembros del Culto del Dios Indulgente podían realizar tranquilamente toda clase de atrocidades inhumanas, para ellos no había concepto de humanidad, era porque todo su comportamiento era legítimo. Tampoco tenían ningún concepto de ayudarse mutuamente. Incluso los miembros del Culto podrían convertirse en enemigos si se interponían en los caminos del otro. Sólo describir sus innumerables crímenes llenaría un libro entero. Personas como el general conocido como “Devil Warlord” Malgeaz que masacró a un millón de personas durante sus tres años en el cargo, “Meat Grove” Barea II que se convirtió en el gobernante de la capital mágica Baerase y dedicó su vida al libertinaje, o la “Bruja Que Siempre Ríe” Shiron Booyacornish, eran reconocidos. Por supuesto, el público no sabía que pertenecían al Culto del Dios Indulgente. Hamyuts ordenó inmediatamente la aniquilación del Culto y envió a sus hombres a varios lugares. Sólo tenían una pista, sólo el nombre del líder quedó en los escritos de los terroristas– Cigal Crukessa.

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Cigal habló indiferentemente, como si describiera una historia que había visto en el cine ayer mismo. Habló sobre la doctrina del Culto del Dios Indulgente y de sus actividades. “…Tal culto…”. Relia, que escuchó estas explicaciones de Cigal, estaba temblando. “Así que es por eso que incluso saber sobre ellos es un delito grave”.

“Exactamente, Relia-kun. Hahaha, también eres un criminal”.

¿Estás bromeando?, Relia maldijo en su corazón, pero no lo dejó salir de su boca. “No me importa. Ya me di por vencido con mi vida…”.

“Hah, ¿Lo hiciste?”. Pudo ver a Cigal apartando su cara mientras decía esto. Relia no entendía por qué lo hacía. “Te rendiste con tu vida”.

“Sí”. Relia no podía entender la aversión de Cigal.   Cigal tomó un cigarrillo de su bolsillo del pecho y lo encendió. “Ya veo. Así que, Relia-kun. ¿Sabes por qué el Culto del Dios Indulgente todavía existe? Pasó por grandes problemas, con increíbles esfuerzos”.

“No lo sé…”. Cigal se encogió de hombros. “Es porque están en lo correcto. Las personas del Culto del Dios Indulgente son los únicos que sirven a Dios en el verdadero sentido de la palabra. Por ejemplo, el Dios Pasado Bantorra y el Dios Presente Bantorra son solamente los supervisores del Dios verdadero. Hamyuts Meseta que les sirve a ellos no es más que una humana insignificante. Ella no sabe nada de la felicidad de Dios. Durante la Era del Paraíso, todos los humanos eran felices, y por consiguiente Dios también era feliz. La felicidad de Dios no es otra que la felicidad del hombre. Pero después de mucho tiempo, el valor del hombre cayó en niveles desastrosos. Personas tan insignificantes como Hamyuts Meseta comenzaron a controlar el mundo, ignorando la verdadera felicidad de las personas. Debemos levantarnos contra esta realidad, tenemos que encarnar la verdadera felicidad por el bien de Dios. ¿No es así, Relia?”.

“…”. Relia no sabría decir si estaba siendo sincero. Pero parecía que a Cigal no le importaba si Relia lo entendía o no. Él sólo sabía que este hombre no era el subordinado de Hamyuts. “Así que no entiendes, Relia. Para lograr la verdadera felicidad, la gente como Hamyuts no es buena en absoluto. Pues bien, regresa con tus amigos de una vez y mata a Hamyuts Meseta”.

“¿Hamyuts?”. La mente confusa de Relia se aceleró cuando oyó esas palabras. Sus emociones y pensamientos llegaron a una sola conclusión. “Cigal-san… ¿Cigal, eres el jefe del Culto del Dios Indulgente?”.

“¿Huh? ¿No puedes entender siquiera eso?, Oh no. El valor del hombre realmente ha caído. ¿Por qué tengo que escuchar a este idiota?”. Relia colocó su mano dentro de su pecho, sintiendo la textura del tubo de vacío con sus dedos. “¿Qué estás tratando de hacer, Relia?”. Dijo Cigal mientras soplaba una nube de humo. “¿Por qué hablaste conmigo?”.

“Por aburrimiento. Porque a Hamyuts le está tomando una eternidad llegar aquí”.

“¿Eso es todo?”.

“Ahora me arrepiento, ya estoy harto de tu idiotez”.

“…”.

“Regresa con tus compañeros bombas de una vez”. Relia sintió la sangre subiendo a su cabeza. Habló con Cigal con una voz temblorosa por la emoción. “Déjame preguntarte una cosa, dependiendo de tu respuesta, podría prescindir de ti”.

“¿De qué estás hablando?”.

“Hablaste de la verdadera felicidad, ¿No es así, Cigal?”. Relia acarició el tubo de vacío bajo su ropa. “Sí, lo hice”.

“¿Qué piensas de los humanos que se volvieron infelices por el bien de tu verdadera felicidad?”.

“¿Qué estás diciendo? ¿Hay tal cosa?”. La expresión de Cigal de realmente no entenderlo tocó los sentimientos de Relia de la manera equivocada. “Te estoy preguntando lo que sientes por la gente como Hyoue, Colio, y yo. ¡Responde, Cigal Crukessa!”.

“Oh, no sé lo que quieres decir con eso”. Cigal apuntó con el cigarrillo a la cara de Relia. “¿No son sólo bombas?”. De repente, Relia estaba sonriendo. Nadie sabrá nunca la razón de esta sonrisa, y probablemente ni siquiera el mismo Relia sabía. Tal vez ni siquiera se dio cuenta de que estaba sonriendo. En cualquier caso, Relia sonreía, y mientras lo hacía, movía sus dedos. Sus dedos aplastaron el tubo de vacío dentro de su pecho, y su sonrisa final fue destruida a pedazos. Cigal se movió.

◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆◇◆

“¿De nuevo?”.

“¡Trae agua, rápido!”. Mirando escépticamente a las personas preocupadas que presenciaron el tercer incidente de bombardeo, Cigal Crukessa salió de la taberna. Volvió a guardar su espada en su la cintura. Apoyándose en una pared cercana, sacó otro cigarrillo y lo encendió. Y junto con el humo exhalado, habló consigo mismo. “Eso fue seriamente estúpido. Si iba a morir de todos modos debió haber atacado a Hamyuts para que su vida tuviera algún pequeño valor. Y si él iba a morir para entretenerme, no debió haber sido de una manera tan inelegante. Me pregunto qué pensaría de la vida. Bueno, probablemente no estaba pensando. Hay mucha gente como él. Además, apenas puedo entenderlos disminuyendo sus propios valores. Pero incluso si entendiera a la gente así, nada bueno vendrá con ello, hahaha”. El cigarrillo de Cigal tenía el olor a pólvora. Frunció el ceño y tiró el cigarrillo. Incluso empezó a descartar todo lo que tenía en sus bolsillos. Había algo de ceniza en su traje negro. “Seguro que se volvió desagradable. El mundo entero es así. Todo está muy mal. Me pregunto si realmente no hay ningún ángel que pueda salvarme y amarme”. Cigal miró al cielo. Las nubes flotando habían acelerado un poco, una tormenta se acercaba. “Hacer dinero es una tontería. Incluso que tal cosa me esté molestando es una señal de las cosas equivocadas en este mundo. Personas insignificantes como Hamyuts Meseta haciendo un alboroto realmente me preocupan. Tan estúpido”. Cigal seguía hablando consigo mismo.

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Ia mira, vestida con pijamas y tendida de costado en una de las dos camas laterales, despertó por una explosión distante. Mirando la columna de humo que se levantaba en la distancia, recordó el incidente de bombardeo que mató a Cartohelo. “¿No es el tercero?”. Mientras decía esto, Ia se sacudió debido al frío. Había gente corriendo entre el viento que se hacía más fuerte. Llevaban baldes llenos de agua o carretillas cargadas de arena a alguna parte. Era de noche y el viento se hacía fuerte. La radio dijo que el tifón se acercaría mientras mantenía su fuerza.

“Cartohelo…”. Ia murmuró este nombre. Ahora, el nombre de su amante que una vez ayudaba a que su ansiedad desapareciera, ahora sólo servía para aumentarla aún más. Estaba terriblemente fría. Desde hace un tiempo, sintió cierta irritación dentro de su pecho. ¿Qué le hicieron beber?. “Cartohelo…”. Ia murmuró otra vez. La ansiedad que llevaba se volvió más pesada.

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