[Volumen 02] Prólogo: The Shinrei Tantei Yakumo

Esa noche llovía con fuerza.

Entrando en marzo, los días eran cada vez más cálidos, pero aun hacía frío cada vez que el sol se ocultaba, especialmente en días lluviosos como este.

Gotou Kazutoshi escribía su registro de trabajo en la comisaría.

Odiaba hacerlo. Ya habían pasado dos años desde que entró en el cuerpo policial, pero esto era lo único a lo que no podía acostumbrarse. Él preferiría que ocurriera algún tipo de incidente.

Gotou se recostó en su silla mientras le daba la vuelta a esos indiscretos pensamientos en su cabeza.

El sonido de la lluvia llenó sus oídos.

De repente, notó que alguien estaba de pie frente a la estación de policía.

Era un hombre de unos treinta años. A pesar de que llovía tan fuertemente, no llevaba un paraguas, y su capa negra estaba completamente empapada.

Eso no era todo. Era una noche de lluviosa. Aunque la visibilidad no estaba en las mejores condiciones, el hombre estaba mirando hacia abajo y llevaba gafas de sol oscuras, como si quisiera ocultar su rostro.

Había una atmósfera extraña.

Gotou se levantó y se dirigió hacia el hombre en la entrada, manteniendo una mano en el bastón de mando de policía en el soporte en su cadera.

“¿Qué haces ahí?”.

Cuando habló, el hombre lentamente levantó su cara.

“Un niño…”.

“¿Qué?”.

Gotou sólo podía oír el principio de su oración, el resto había sido ahogado por la lluvia.

“Un niño está a punto de ser asesinado”.

El hombre habló con una voz sin emociones. Casi como el habla sintética de una máquina.

“¿¡Qué dijiste!?”.

“Un niño está a punto de ser asesinado, Oficial”.

La expresión del hombre era seria, y no se sentía como si mintiera o fuera una broma. Sin embargo, algo faltaba.

Urgencia.

Un niño podría morir. A pesar de que vino a informar a Gotou sobre una situación tan peligrosa, este hombre no estaba en pánico en absoluto.

“Si no te apuras, el niño morirá”.

El hombre habló mientras el agua goteaba desde la punta de su barbilla.

Tenía razón. No había tiempo para pensar en ese tipo de cosas. Si lo que dijo el hombre era cierto, podría ser demasiado tarde.

“¿Dónde está el niño?”.

“Te mostraré el camino”.

El hombre dijo eso tranquilamente, se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Gotou corrió hacia la lluvia atrás de él.

La lluvia era increíble. Pronto su uniforme estaba totalmente empapado. Él no podía ver nada. El hombre caminaba perfectamente en una situación como esta mientras llevaba gafas de sol.

Aun así–

“Un niño va a ser asesinado, ¿Cierto?”, Gotou gritó a la espalda del hombre.

“Sí”.

El hombre se detuvo y miró el cielo lluvioso.

“Entonces tenemos que apresurarnos”.

“Sí”.

Después de que el hombre respondiera, él comenzó a caminar otra vez, pero no caminaba más rápido.

¿Qué sucede con él? ¿Por qué está caminando tan tranquilamente?.

“¿Dónde está el niño?”, Gotou habló, incapaz de soportarlo más.

El hombre se detuvo otra vez. Lentamente sacó su mano derecha del bolsillo y apuntó hacia la calle completamente oscura.

“Sólo baja por ahí”.

“¿El niño está ahí?”.

“Hay un edificio en construcción”.

“¿¡El niño está ahí!?”.

“Sí”.

“Entendido”, apenas respondió, Gotou salió corriendo hacia la dirección que le habían dicho.

Conocía el edificio del que el hombre hablaba. Estaba a poco más de unos cien metros por delante. Si corría, no tardaría ni veinte segundos.

Rápidamente, pudo ver el edificio que estaba buscando. Tenía cinco pisos, pero el concreto sólo llegaba al segundo piso, mientras que los pisos por encima todavía mostraron el andamio de acero.

Debió haber preguntado en primer lugar. Cuando se dio la vuelta, el hombre de antes había sido tragado por la oscuridad y ya no podía ser visto.

Gotou entró en las instalaciones. Había un auto rojo aparcado delante de los edificios con su motor aun encendido.

Se acercó y miro hacia adentro por una ventana, pero no había nadie dentro.

“Qué extraño”, murmuró Gotou. Entonces, entro en el edificio.

Fue capaz de cubrirse de la lluvia, pero estaba demasiado oscuro y no podía ver nada.

Gotou encendió una antorcha con la funda de su pistola, agitándola de derecha e izquierda.

*Clunk*.

Sonó algo cayendo.

Gotou pasó la antorcha a su mano izquierda y tomó el bastón con su derecha. Se dirigió lentamente hacia la dirección de donde venía el sonido.

Algo se movió en la sombra de un pilar.

Gotou apuntando la luz hacia allí.

Hay alguien ahí–

Podía ver la espalda de alguien agachado.

“Soy un oficial de policía. ¿Qué estás haciendo?”.

Una mujer casi en sus treinta se dio la vuelta, sorprendida por la voz de Gotou.

Ella tenía una piel refinada, era tan blanca que parecía casi transparente. El brillante pelo negro que caía hasta sus hombros estaba cubierto de gotas de agua.

Aunque ella era tan hermosa que haría que cualquiera perdiera el aliento, Gotou sólo podía ver ésa belleza como algo fabricado.

La mujer no dijo nada. Sus ojos almendra lo miraron mientras sus labios rojos temblaban.

“Le pregunté qué está haciendo”.

“Ma… Tar…”.

Finalmente, la mujer abrió la boca.

A pesar de su apariencia, su voz sonaba como la de una anciana. Él no pudo oír lo que dijo claramente.

“¿Qué dijiste?”.

“Lo mataré”, la mujer habló otra vez.

Esta vez, las palabras alcanzaron correctamente los oídos de Gotou.

“¿Matar? ¿Quién eres…?”.

Gotou comenzó a hablar, pero se detuvo sin pensar. Frente a la mujer, había un niño que parecía estar en primaria desmayado boca arriba y la mujer tenía sus dos manos alrededor del cuello de ese niño.

“¡¡Detente!! ¡¡Quítale las manos de encima!!”, Gotou gritó y tiró de la mujer hacia él, pero ella se aferró y puso más fuerza en el cuello del niño.

“¡¡Déjalo ir!!”.

“¡¡No!! ¡Tengo que matar a este niño!”.

“¡No seas ridícula!”.

“¡¡No te metas en mi camino!!”, la mujer sacudió violentamente su cuerpo resistiendo.

“¡Escucharé lo que tienes que decir después, así que aléjate de ese niño!”.

“¡Tengo que matar a este niño ahora! ¡¡Si no, el niño sin duda matará a mucha gente!! ¡Justo como él!”.

El grito de la mujer resonó contra el concreto.

“¿¡De qué estás hablando!?”.

“¡¡Suéltame!! Mata a ese niño y mí también…”.

¡Maldición! Ella quiere cometer suicidio doble–

Si ella no me escucha, tendré que usar la fuerza.

Gotou golpeó el brazo de la mujer con su bastón. Justo cuando ella sintió el punzante dolor, él la empujó con todas sus fuerzas.

La mujer rodó un par de veces en el piso de cemento y se desmayó con la cara al suelo.

Gotou comprobó inmediatamente la arteria carótida del niño, que se había desmayado boca arriba.

Está bien. Todavía hay pulso. También respira. Eso es bueno.

“¿Hey, estás bien?”, cuando Gotou sacudió los hombros del niño, él abrió lentamente los ojos.

Él bruscamente se levantó, todavía inexpresivo.

A pesar de que el niño debe haber tenido algunas experiencias aterradoras, él no lloro ni grito. Tal vez no entendía la situación en la que estaba o–

Es cierto. La mujer.

Gotou miró hacia el lugar donde había caído la mujer, pero ella ya no estaba a la vista.

Por un momento, pensó en perseguirla, pero él no podía dejar al niño solo. Se dio por vencido y giro para ver al niño.

“Todo estará bien ahora”.

No hubo ninguna respuesta.

“¿Cuál es tu nombre?”.

“Yakumo”.

“Oh, así que eres Yakumo-kun”.

Gotou le dio unas palmaditas a la cabeza del niño. Él tenía la piel pálida y ojos almendra. La cara del niño se parecía mucho a la de la mujer.

¿La mujer de antes era la madre de este niño?.

Gotou recogió la antorcha que se había caído al suelo en la confusión anterior y la acercó a la cara del niño.

Por un momento, pensó que sus ojos le estaban engañando. Sin embargo, estaba equivocado.

El ojo izquierdo del niño era de un rojo brillante, como una llama ardiente–

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